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El capitán 'abandona' el barco

Los afectados del crucero Sky Wonder se quejan de falta de información

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“El capitán nunca dio la cara”; “Yo jamás le vi”; “No salió en ningún momento a dar explicaciones”. Los viajeros del crucero Sky Wonder, que fue suspendido por una avería en las costas turcas, fueron repatriados entre el jueves pasado por la noche y hoy a los aeropuertos de Madrid y Barcelona.

Cansados, pero con ganas de dar su opinión en la que  todos coincidían: El capitán del barco, el croata Ivo Botica, en ningún momento les aclaró que el crucero había encallado en Kusadasi (Turquía) ni salió en persona a tratar con ellos.  “Sólo nos daban explicaciones por megafonía, y ni siquiera sabíamos si hablaba él u otro miembro de la tripulación”, explicó una de las afectadas.

La personalidad del croata Botica, un hombre fornido que mide dos metros, es controvertida. En otro crucero que discurrió en Semana Santa se saltó algunas de  las escalas que el Sky Wonder tenía previstas por el Mediterráneo alegando que hacía mal tiempo. Algunos de los pasajeros de ese crucero aseguran, en cambio, que el mar estaba como una balsa.

Según el relato de los afectados de ese primer viaje, Botica en ningún momento dio explicaciones, y cuando apareció en público lo hizo vestido de gala para hacerse las clásicas fotos con el pasaje. Con los viajeros amotinados, el capitán levantó su copa de champán y les deseó en tono irónico: “¡Feliz viaje!”. Hasta ahora, este hombre siempre ha contado con el respaldo de Pullmantur y en los foros de afectados que circulan por la red también encuentra fervorosos apoyos, aunque también muchos detractores.

En un foro de los afectados del primer crucero, en el que supuestamente había malas condiciones metereológicas, se lee:  “Es sorprendente que el show del día 20 de marzo se realice con normalidad, dadas las supuestas malas condiciones meteorológicas.  El mago utiliza fuego y  el malabarista da saltos mortales una y otra vez, creo que es el espectáculo más peligroso de los que vimos. ¿Cómo es posible que se permita realizar este espectáculo si hay malas condiciones para navegar?. ¿ O es que el capitán sólo es responsable de la seguridad del pasaje y no de los trabajadores del barco ?”.

En el Sky Wonder trabajan unas 500 personas. Este periódico intentó durante este viernes sin éxito contactar con algún responsable de Pullmantur que explicase qué ha pasado con estos empleados después de la suspensión del crucero. Otros viajeros, en cambio, apoyan en Internet las decisiones de Botica y aseguran que algunos pasajeros se comportaron como auténticos vándalos.

En la llegada al aeropuerto de Madrid-Barajas el jueves por la noche de unos 300 afectados se mezclaban las caras largas con el jolgorio. El pasaje lo formaban mayoritariamente universitarios en viaje de estudios. Las más positivas, un grupo de chicas de Psicología de la Universidad de Granada, que una vez cruzaron la puerta de la zona de llegadas, empezaron a dar saltos y a corear: “¡El viaje de estudios, nos ha salido gratis...!”.

Devolución del dinero

Pullmantur ha anunciado que devolverá a todos los viajeros el importe del crucero (900 euros), que partió el lunes pasado y tenía que haber durado hasta mañana domingo. Los afectados, además, recibirán un descuento de un 50% si deciden vacacionar otra vez con esta mayorista de viajes.

La decisión ha contentado a la mayoría de los viajeros. “Pues me parece bien, si nos devuelven todo...”, comentaba en Barajas el jueves pasado por la noche Alba, estudiante de Turismo de la Universidad de Alcalá. A su lado, su novio, que había ido a esperarla, no parecía muy conforme: “Yo denunciaría”. Algunos no descartan emprender acciones judiciales contra Pullmantur.

Para calmar los ánimos, un empleado de la mayorista repartía en Barajas entre los afectados y familiares un comunicado de disculpas. A medida que salían los viajeros con los carritos, los familiares se iban acercando y se escuchaban frases del tipo “¡Vaya tela!”, “Ha sido todo  muy accidentado” o “¡La leche, madre mía!'.

Carmen Rocío Ortega, de 21 años y estudiante de Turismo, se quejó de que en ningún momento les dijeron que habían encallado. “Sólo explicaban por megafonía que había ocurrido un problema técnico”, acertó a decir en Barajas entre los besos de sus familiares. En el barco se vivieron momentos de tensión, resumidos por esta chica con la frase: “La gente se cabreó un poquillo y entonces se montó una especie de comité”.

Entre el pasaje había “algunos abogados y notarios”, según Fabián, otro universitario, y al parecer fueron ellos los que llevaron la voz cantante en sus negociaciones con el mando. “Se montó una buena, nos reunimos todos en el salón de actos. Desde la dirección del crucero nos daban largas. Al final nos dijeron que nos iban a devolver el dinero y nos calmamos todos un poco”, explicó este chico.

Sin miedo

Entre los 1.058 viajeros había españoles, pero también portugueses, alemanes y latinoamericanos. Ya en tierra, ninguno se quejó de que hubiesen estado en algún momento en peligro. “¿Miedo? No, no, si estábamos al lado de la costa. Yo me lo he pasado bien”, aseguraba una mexicana.

Panorama parecido en el aeropuerto de El Prat (Barcelona), adonde llegaron ayer de madrugada 200 viajeros, informa Europa Press. Éstos se mostraron indignados por la escasa información proporcionada por la compañía: “Nadie nos decía nada y eso que la avería tenía muy mala pinta”, explicó una turista.“Nos han tomado el pelo, porque cuando preguntábamos si estábamos encallados nos lo negaban”, concluyó indignada.