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Casado asalta el PP valenciano para blindar su poder territorial

La defenestración de Isabel Bonig tiene una explicación en clave interna, pero se ha hecho a riesgo de descabezar el grupo parlamentario y dejando muy mala imagen. 

La presidenta del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, Isabel Bonig, en una rueda de prensa este jueves.
La expresidenta del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, Isabel Bonig, en una rueda de prensa este jueves. Ana Escobar / EFE

Isabel Bonig anunciaba ayer que dejaba la política y renunciaba a su acta de diputada con un emotivo discurso donde defendía su trayectoria y su partido."Muy a pesar mío después de tanto y tanto trabajo. Soy española, buena valenciana, orgullosa de ser del PP. He sido, soy y seré militante del PP",anunciaba desde la tribuna de les Corts con mucha más elegancia de la que la dirección de Génova ha mostrado con ella.

La decisión de Bonig estaba cantada desde lunes, aunque se mantenían las dudas sobre si mantendría el acta de diputada. Entonces, en un viaje exprés a Madrid fue fulminada como presidenta autonómica del PP valenciano sin ni siquiera esperar a la organización del Congreso. Una decisión drástica y estéticamente muy fea para alguien que tomço las riendas del partido en un momento, el 2015, en qué nadie quería y consiguió salvar los muebles contra todo pronóstico. Una decisión de la que, la misma Bonig aseguraba "no arrepentirse".

"Muy a pesar mío después de tanto y tanto trabajo. Soy española, buena valenciana, orgullosa de ser del PP. He sido, soy y seré militante del PP"

A pesar del golpe de Pablo Casado y Teodoro Egea a la autonomía de los populares valencianos, nadie se ha movido del guión –como mínimo públicamente– de felicitar a Bonig por el trabajo hecho y mostrar lealtad a quien, con toda probabilidad, será su sucesor, el presidente de la Diputación de Alacant, Carlos Mazón. No ha sido el caso de otros actores, que han criticado duramente las formas de la dirección popular. Como por ejemplo la vicealcaldesa socialista del Ayuntamiento de València, Sandra Gómez, que desde su perfil de Twitter ha expresado que "me da rabia ver a otra mujer en política ‘apartada’ porque hay una especie de cónclave superior de hombres que así lo ha decidido. Una vez más vemos a los señores de turno determinar y decidir cuál es nuestro papel”.

"Las formas realmente han sido terribles, pero imagino que desde Génova han buscado el momento y necesitaban que fuera antes de las elecciones madrileñas", analiza el profesor de comunicación política en la Universitat de València, Guillermo López. Para López, tanto la decisión de relevar a Bonig como el momento tienen una clara lectura interna: "Casado y Egea tienen un control muy débil del territorio. No controlan el partido en Galicia ni en Andalucía, entre otros, y necesitan reforzarse ante una posible tercera derrota electoral que los dejaría en una posición muy débil. Y más si Ayuso queda tentada de dar un paso al frente después de los resultados de martes". El hecho que Bonig hubiera apoyado a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias que ganó Casado, sumado a su escaso control del partido, han sido determinantes para que la dirección estatal decidiera hacer el golpe. "En este sentido, el tropiezo de Bonig a Castelló, que es su provincia, ha sido fulminante", recuerda este profesor con relación al relevo de la presidencia del partido en Castelló, donde su candidata renunció en favor de la preferida de Casado, Marta 

Grupo parlamentario descabezado

"El Grupo Parlamentario Popular está organizado y cohesionado alrededor de Bonig –explica alguien que conoce de cerca las dinámicas parlamentarias- y ahora no queda claro quién se tiene que encargar de liderarlo". Y es que el principal hándicap de la decisión de Génova es que Mazón no es diputado. Esto no solo le impedirá hacer oposición a Ximo Puig desde la tribuna de les Corts, sino que tampoco le permite meter mano –al menos directamente- en la elección del nuevo portavoz. "De hecho, la mejor oradora que tiene el PP en el parlamento es la oriolana Eva Ortiz, enemiga acérrima de Mazón, así que veremos como queda la cosa", siguen las mismas fuentes.

"Las formas realmente han sido terribles, pero imagino que desde Génova han buscado el momento y necesitaban que fuera antes de las elecciones madrileñas"

Guillermo López reconoce el gran problema que supone para Mazón no ser diputado, pero con todo cree que "tiene un perfil jovial y alegre, mucho mejor que el de Bonig, que no dejaba de ser demasiado una rémora del pasado. Y además tienen dos años delante para darlo a conocer". Precisamente, todos los que conocen a Mazón, el hijo político de Zaplana más aventajado, reconoce su carácter apacible y conciliador, que se ejemplifica con anécdotas como su paso por la música, cuando, con el grupo Marengo, llegó a finalista para representar España en Eurovisión.

Un trato personal, pero, que no es incompatible con la capacidad de amarrar corto sus espacios. Un ejemplo sería la gestión a la Diputación de Alacant, donde a pesar de gobernar en coalición con Ciudadanos, no ha llegado ni una leve réplica del terremoto murciano. O, yendo un poco más lejos, su paso por el Institut Valencià de la Joventut, cuando hizo el vacío y prácticamente estranguló económicamente el Consejo de la Juventud por haber escogido un presidente de las Juventudes Socialistas.

Con todo, también hay gente que cree que Mazón, que este mismo viernes ha oficializado que optará a liderar el partido en la comunidad autónoma en el próximo congreso regional, no será sino un paréntesis mientras el PP prepara otro candidato de cara al 2023. "Ahora lo que se lleva son los perfiles que polarizan, como el de Ayuso, y Mazón es exactamente el contrario", asegura un diputado. Además, su marcado zaplanismo, tal como explica este perfil publicado por El Temps resultará muy incómodo a la mayoría campsista que todavía controla el partido, sobre todo en la provincia de València. Una opción que quizás ahora puede parecer remota, que, con la velocidad que está cogiendo la política, haría falta no descartarla.