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IU pedirá el voto a quienes "se les ha caído el mundo"

Lara inicia la carrera del 7-J dirigiéndose a "parias" y "parados"

JUANMA ROMERO

El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero se ha pintado en los últimos años como “el partido que más se parece a España”. Izquierda Unida no aspira a eso. No quiere quedarse “de rodillas” frente a los banqueros. No está ni estará con ellos. Prefiere ubicarse al lado de los trabajadores, de los más de cuatro millones de parados. Ponerse en su piel, como ayer remacharon, uno tras otro, todos los dirigentes de la federación en Madrid, en el primer gran mitin de precampaña de las elecciones europeas del 7 de junio, y que a la vez sirvió para culminar la intensa gira de mil actos contra la crisis que arrancó en enero.

El coordinador, Cayo Lara, confortado por las mil personas que preñaban el Matadero de Legazpi, arribó a las orillas de ese mensaje, ligándolo a la figura del candidato de IU: “Willy [Meyer] representa a los jóvenes, los mileuristas, los parados, los parias. Hay que votar para acabar con el hastío creado por PP y PSOE en Europa”. Después, más en caliente por la acogida de sus militantes, perfeccionó la ecuación: IU son los obreros. “Esos parados son nuestros amigos. Es nuestra gente. Somos nosotros mismos”, reforzó. Le completó Meyer: “Nos dirigimos a los cuatro millones de personas a las que se les ha caído el mundo y no saben por qué”.

El guiño venía a cuento. No sólo por las cifras de desempleo, o por los “inmorales” beneficios logrados por BBVA, Santander o la petrolera Total, o por los 84.000 desahucios previstos para 2009 –“Estaré con Willy en cada desalojo”, prometió Lara–. También por la decisión de Esperanza Aguirre de llevar a los tribunales a los trabajadores de Iveco, BP Solar y Arcelor que se concentraron el jueves frente a la Asamblea de Madrid y a los diputados de PSOE e IU que les apoyaron.

“Vivimos los problemas de los parados. No abandonaremos a ninguno de ellos. IU es parte de la gente real. Somos personas de carne y hueso que quieren resolver la crisis”, clamó Tania Sánchez, portavoz de IU-Madrid. Para cerrar la imagen, allí estaban, aplaudiendo, miembros de esas tres empresas amenazadas por un ERE.

Resolver la recesión, claro, por la izquierda, desechando recetas neoliberales, repitió Meyer, y preguntándose no por los “efectos de la crisis”, sino por sus “responsables”, PP y PSOE, que “impusieron el mismo modelo para Europa”.

Ahora resta lo más difícil: convencer, hacer penetrar el mensaje. “No vayáis a la vanguardia”, les dijo el candidato. “Id a cada rincón, al conflicto, hablad con los trabajadores para que no se queden en casa y castiguen con su voto a las fuerzas que han permitido que el mercado arruine la economía”. La admonición de Meyer adquirió cierto tinte bíblico: “Todos los votos valen, van al mismo saco. El voto a IU es el de la utilidad. Divulgadlo”.

Lara también se esforzó en espantar la abstención: “A salir a la calle”, animó. “Aquí está lo mejor de la izquierda española. A crecer por la izquierda para cambiar la política”.

 


Fueron sus primeras palabras: “Que nadie esté triste por que se haya marchitado alguna rosa, que estamos en primavera, y van a florecer miles de rosas y claveles en IU. Estamos gestando la unidad, decisiva”, dijo Lara para apartar los miedos por la marcha de Rosa Aguilar.

IU sabe la precariedad del Gobierno. El líder volvió a ofrecer su apoyo, no gratis, para virar a la izquierda. “Hay que seguir en la calle hasta que Zapatero ceda”, amenazó.

Madrid y Gürtel parecen ir de la mano. El Ejecutivo regional está “paralizado por la corrupción y el espionaje y profundamente dividido”, subrayó Goyo Gordo, coordinador de IU-Madrid. “Pero no todos somos iguales –siguió Lara–. En IU hay decencia, ética, valores, principios, historia”.

RTVE entró en el discurso del líder: “No consentiremos que nos quiten un medio público”. También la ley electoral y un elogio al trabajo de Gaspar Llamazares, que se llevó una cálida ovación. 

 

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