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De mayor quiero ser Belén Esteban

Los catálogos de juguetes de Navidad ofrecen, a niños de 12 años, juegos de mesa sobre programas del corazón

D. AYLLÓN

¿Qué famosa actriz inglesa, llamada en algunos círculos la gata, llegó a casarse ocho veces? ¿Qué torero es conocido como el de las mujeres? Estas son dos de las 1.296 preguntas que plantea el polémico juego de mesa de Sálvame uno de los programas rosa de Telecinco, que ha logrado hacerse un hueco en los principales catálogos de juguetes de Navidad de este año. Aunque el show televisivo sólo es apto para mayores de 18 años, los catálogos apenas recomiendan a Papá Noel que no se lo regale a los menores de 12 años.

"A los chicos de entre 8 y 19 años les gusta mucho. Son programas de bajo nivel para los adultos, pero con un gran calado entre los adolescentes", explica Tomás Andrés Tripero, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.

Los expertos critican la promoción de los 'shows' para adultos entre los menores

Tripero aboga por que la Unión Europea regule estos entretenimientos por la repercusión que tienen en la educación: "Tienden a ver a los adultos de forma negativa, en actitudes sonrojantes y eso se traduce en un deterioro del respeto a la autoridad y la dignidad de sus profesores". Al margen de si el juego toca los temas más espinosos de Sálvame, "reproduce un programa lamentable y no desarrolla inquietudes, emociones, invención, memoria... nada", opina el profesor.

Además de este tipo de juegos, psicólogos y pedagogos llevan décadas advirtiendo del riesgo que tienen las simulaciones de pistolas, metralletas, espadas o bazucas. Hasta hace poco, jugar a hacer la guerra con armas de juguete quedaba ahí, en un juguete de plástico. Pero el Ejército alemán ha dado un paso más este año.

El pasado verano, en las jornadas de puertas abiertas del cuartel de Bad Reichenhall (Baviera), los militares organizaron un juego para niños que consistía en atacar un pueblo en miniatura, bautizado como Mitrovica, según denunció el diario Bild am Sonntag.

Asociaciones de consumidores denuncian la cultura del "vale todo"

El nombre de la localidad corresponde con el de la ciudad del norte de Kosovo que fue ocupada en 1942 por el Ejército nazi, que creó un campo de concentración para encerrar a 300 gitanos, que explotó y ejecutó. En el juego, niños de 8 años de edad recibían armas de juguete y disparaban contra las casas, con sus ventanas carbonizadas.

"Podemos recomendar a los padres que les den juguetes educativos o dirigidos a su edad, pero no pueden vincularlos a la guerra o lavarles el cerebro con juegos de telebasura", reclama Gustavo Samayoa, presidente de la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI), que añade que no se trata de cultura, sino de "un comercio en el que vale todo". "Detrás hay un equipo de publicistas y psicólogos que no estudian si el juego va a ser bueno o malo, sino qué va a demandar el niño", explica.

La promoción del consumo de alcohol también llega hasta los adolescentes

La incitación al consumo de alcohol también ha creado controversia en los últimos años por la aparición de nuevos productos, que dejan anticuadas las botellas de champán comestibles de chocolate o el mosto de uva.

Un ejemplo es la bebida japonesa de guaraná Kidsbeer, que simula cerveza envasada en botellines, con color amarillo tostado y espuma blanca y reclama al público infantil con el lema "ni siquiera los niños pueden soportar la vida sin beber un trago".

Además de la cerveza infantil, en las tiendas españolas podemos encontrar desde hace años imitaciones de champán (de igual color y con burbujas, pero sin alcohol) que incluyen en su etiqueta la leyenda "para que puedas brindar como tus padres", o el vino con alcohol que comercializa la marca Hello Kitty. La empresa alega que su público potencial no son sólo los niños, sino que también hay un target de chicas de 18 a 30 años.

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