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"No me sentía humana. Mi dueño me trataba como un animal"

Bishnu Kumari, nepalí de 19 años, fue esclava doméstica durante dos años para pagar la deuda de su padre

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"Tenía nueve años cuando mi padre pidió 30 euros para construir una pequeña casa. No pudo pagar la deuda y tuve que trabajar como esclava doméstica". Así empezaron los dos años de horror que Bishnu Kumari, nepalí de 19 años, vivió al lado de los que sigue llamando sus "propietarios". Bishnu fue kamalahari, una tradición reconocida oficialmente como ilegal aunque ampliamente practicada, en la que los padres usan a sus hijas para pagar deudas. Bishnu conseguía para su padre 1.500 rupias nepalesas al año (cerca de 15 euros).

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"Me sentía como si no fuera humana. Mi dueño me trataba como un animal". Aunque han pasado diez años, Bishnu recuerda perfectamente cómo "dormía en el suelo en un cuarto pequeño", cómo se "despertaba a las cuatro de la mañana para hacer el trabajo doméstico, incluyendo lavar la ropa, limpiar la casa, cuidar al bebé de la familia y realizar labores agrícolas". Lo contó este miércoles delante de una sala repleta de personas que acudieron a la presentación de la campaña Internacional Por ser niña de la ONG Plan, que ha logrado que Naciones Unidas declare el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña para dar visibilidad a millones de menores que viven en situación de vulnerabilidad y sin acceso a la educación. 

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Al recordar que durante dos años fue "explotada, discriminada y torturada", Bishnu no pudo evitar las lágrimas, que le impidieron seguir con su discurso. "Yo quería ir al colegio, tener las mismas oportunidades que la gente rica", explicó luego a Público. Según el informe de la ONG Plan Por ser niña: aprender para la vida, 75 millones de niñas como ella no van a la escuela y una de cada tres no accede a la educación secundaria. En vez de ir al colegio y jugar con otros niños y niñas, Bushni se convirtió en una sirvienta maltratada. "Mi dueños me pegaban. Además, los niños escupían en mi comida y su padre no les regañaba, sino que me pegaba a mí", recuerda. El 90% de los menores que trabaja en el servicio domésticos son niñas de edades comprendidas entre los 12 y los 17, según el informe de Plan.

Bishnu ni siquiera tenía el apoyo de su familia: "Mi madre sufría mucho por mi situación, pero mi padre sentía alivio porque tenía el dinero para pagar el préstamo", explica la joven, quien asegura que, a pesar de todo, nunca perdió la esperanza y creyó siempre en la justicia. Finalmente, en 2004, fue rescatada por Plan, que logró convencer a sus padres para que la sacaran de esa casa.

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De nuevo en su hogar, Bishnu tuvo que decidir entre trabajar para ayudar a su familia o estudiar, como deseaba, para convertirse en abogada. Gracias a Plan, obtuvo una beca y ahora cursa segundo de bachillerato. "El día que empecé a estudiar volví a nacer. Esta es mi nueva vida", explica una Bishnu feliz, "estar alfabetizada me hace sentir segura y empoderada".

Ahora Bishnu piensa en el futuro. Pero no sólo en el suyo propio: "Quiero ser abogada para ayudar a la gente que sufre, como sufrí yo, para que todas las niñas tengan oportunidades". Desde que fue rescatada de su infierno particular, esta joven forma parte de un grupo de 2.000 antiguas kamlaharis que, entre otros colectivos locales, ha logrado rescatar de la servidumbre y escolarizar posteriormente a cerca de 12.000 chicas. En este sentido, Plan reclama que la Educación Primaria obligatoria y gratuita de calidad dure nueve años en lugar de seis, "para generar un impacto positivo en el mundo laboral y para que, a la vez, las niñas puedan desarrollar mejor sus capacidades en la edad adulta".

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