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El nuevo director de la Policía, único gesto de Rajoy al ala dura

Ignacio Cosidó ha atacado a Rubalcaba por el 'caso Faisán' y por haber 'politizado' el Cuerpo

PEDRO ÁGUEDA

El anuncio de final de la violencia de ETA permitió que las dos corrientes del PP en política antiterrorista se retrataran. Mariano Rajoy, prudente, se congratuló de la noticia. Detrás de la suya fueron una ristra de declaraciones en términos casi idénticos, entre ellas las del actual ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Otros, como Ignacio Cosidó, no vieron más que un intento de la banda por "engañar" y perpetrar "una maniobra electoral a favor de Amaiur". Cosidó, en ese momento portavoz de Interior en el Congreso, será el nuevo director de la Policía, según trascendió ayer.

Por la mañana, Fernández Díaz anunció el final del mando único para Policía y Guardia Civil, que volverán a tener su director civil. Con esta decisión, el PP satisface a ambos Cuerpos que, celosos de su idiosincrasia, nunca vieron con buenos ojos el experimento socialista. Otras reformas de más calado para acabar con los fallos que precedieron al 11-M, como el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, han presentado unos resultados que antojan difícil su supresión.

Ignacio Ulloa, un juez sin experiencia política, será número dos del Ministerio

Habitual de las manifestaciones organizadas por la minoritaria y radical asociación de víctimas de Francisco José Alcaraz, Cosidó lleva ocho años entrando al fondo de cuestiones que ahora van a depender de él, dado su cargo de portavoz de Interior, primero en el Senado y después en el Congreso. En los plenos de la Cámara Baja daba el relevo a Ignacio Gil-Lázaro para interrogar a Alfredo Pérez Rubalcaba y Antonio Camacho por el caso Faisán. "A usted le nombró Zapatero para que gestionara la paz sucia con ETA y según hemos sabido, por unas escuchas, con la connivencia de ETA", le llegó a espetar a Rubalcaba. Ayer, la cúpula policial se debatía entre la zozobra y el desánimo. "No hay un sólo mando policial que no haya sido nombrado a dedo por el señor Rubalcaba", declaró Cosidó a Europa Press el pasado verano.

Cosidó fue jefe de Gabinete del director de la Guardia Civil Santiago López Valdivieso. Al frente de este cuerpo estará ahora Arsenio Fernández de Mesa, delegado del Gobierno en Galicia durante la catástrofe del Prestige. Suya es la predicción de que el fuel no tocaría la costa o la sentencia de que, "en el fondo del mar", el combustible se convertiría "en adoquín". A diferencia de Cosidó, la estructura militar de la Guardia Civil no le pemitirá realizar cambios importantes.

El técnico Ángel Yuste volverá a dirigir las prisiones siete años después

La irrupción en Interior del ala dura del PP con el nombramiento de Cosidó no tiene por qué afectar, sin embargo, a la política antiterrorista. Para dirigirla, Rajoy se decantó por un amigo leal, pegado a sus tesis. Fernández Díaz, a su vez, ha elegido a un juez sin experiencia política como secretario de Estado de Seguridad. Se tratra de Ignacio Ulloa, el nuevo encargado de garantizar la coordinación entre cuerpos. Letrado del Tribunal Constitucional y aficionado al golf, ha ejercido en un par de destinos como juez de primera instancia. De su currículum destaca el cargo de jefe delegado de la Misión Eusus Lex para el fortalecimiento del Estado de Derecho en Irak, donde permaneció de 2005 a 2008.

Especial relevancia adquiere el mando de las prisiones por el reciente anuncio de ETA. Ángel Yuste regresa al puesto que cedió en 2004 a Mercedes Gallizo tras la victoria socialista. Jurista del Cuerpo Técnico de Instituciones Penitenciarias, Yuste pasó por cuatro cárceles como funcionario. En 1996, varios políticos rechazaron la oferta de Jaime Mayor Oreja para dirigir las cárceles, un cargo que suele adquirir relevancia mediática sólo cuando se cometen fallos. Y alguien habló al ministro del subdirector de Gestión Penitenciaria. Yuste aceptó en una situación muy diferente a la actual, con el funcionario Ortega Lara aún secuestrado y la amenaza violenta de ETA en plena vigencia. Durante su mandato gestionó la eliminación de redenciones de condena para terroristas y el acercamiento de presos al País Vasco durante la tregua de 1998.

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