Público
Público

Pío está que trina, Granados también

En el entorno de García Escudero dicen que él no tuvo nada que ver con la financiación y ahora se siente engañado

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

En el PP de Madrid sólo tienen dos respuestas ante la red de financiación paralela destapada esta semana por Público. O no contestan, o culpan a sus propios compañeros de partido. Nadie niega las evidencias.

Esta estrategia de defensa está provocando nuevas divisiones entre los dirigentes del PP. El que más molesto está es Pío García Escudero, el ex presidente del PP de Madrid y actual portavoz en el Senado. Pío está que trina por la única respuesta que, por el momento, ha dado Aguirre ante las muchas irregularidades en la financiación de sus campañas electorales del año del tamayazo. 'En el 2003 yo no estaba [como presidenta del PP de Madrid]. O sea, que se lo pregunten a Pío, pío, pío', contestó el martes Esperanza a un periodista de La Sexta Noticias.

Al día siguiente, el miércoles, Esperanza Aguirre llamó por teléfono a Pío García Escudero para intentar rebajar la tensión y pactar una estrategia común ante los documentos revelados por Público. No lo consiguió. Cuando colgó, Pío estaba aún más enfadado que antes de su llamada. Según aseguran fuentes del PP, Aguirre intentó convencerle de que no había pronunciado esas palabras, una mentira ante la que Pío contestó que sabía perfectamente lo que había dicho, pues lo había visto con sus propio ojos en La Sexta. Fuentes de su entorno aseguran que Escudero se siente engañado y traicionado, pues dicen que no tuvo nada que ver ni con la financiación ni con las donaciones de empresarios durante las campañas de Aguirre del año 2003.

Aunque Pío García Escudero fue el presidente del PP de Madrid hasta el año 2004, el jefe de las campañas electorales de Esperanza Aguirre en 2003, cuyas cuentas pronto pueden estar bajo la lupa de la Justicia, fue el diputado Juan Carlos Vera, un habitual en la maquinaria electoral de los años de Aznar. Bajo sus órdenes directas, trabajaron en las autonómicas de Madrid dos de los aforados del PP que han sido imputados por el caso Gürtel: el ex consejero de Deportes Alberto López Viejo y el diputado autonómico Alfonso Bosch.

Según fuentes del PP, fue Juan Carlos Vera quien puso en contacto a Correa con López Viejo, cuando era concejal de Limpieza Urbana y Desarrollo Medioambiental en el Ayuntamiento de Madrid.

Vera también es íntimo de otro de los imputados, el ex alcalde de Pozuelo Jesús Sepúlveda. Según fuentes de esta localidad, la actual pareja sentimental de Vera es Yolanda Estrada, ex concejal de Obras Públicas de Pozuelo. Su nombre aparece en los sumarios del caso Gürtel. Según asegura el juez Garzón en uno de sus autos, Estrada era 'la persona con la que contactaban en Pozuelo' los dirigentes de las empresas de Correa. Fuentes del PP afirman que la ex concejal tenía una relación muy estrecha con ellos y que incluso veraneó, en agosto de 2004, en la casa de Correa en Ibiza junto con otra de las imputadas, Isabel Jordán.

Pero el 'pío, pío, que yo no he sido' no sólo divide, como de costumbre, a los partidarios de Rajoy de los seguidores de Aguirre. El escándalo Fundescam también ha abierto nuevas brechas en las propias filas de la lideresa. El equipo del consejero de Interior, Francisco Granados, está molesto porque la respuesta de la gente de Ignacio González sobre Fundescam fue decir que eso lo sabía mejor Granados. Sin embargo, el vicepresidente de Madrid, Ignacio González -al que algunos en el equipo de Aguirre apodan 'el estratega'- tuvo la última palabra, por encima de Juan Carlos Vera, sobre la mayoría de las decisiones de las campañas ahora cuestionadas. En las elecciones, a las órdenes de González, también tuvo un papel relevante el gerente del Canal de Isabel II, Ildefonso de Miguel.

Las tensiones internas entre González y Granados no son nuevas, pero han aumentado en los últimos meses tras el caso de los espías de Madrid. Fuentes del PP creen que Granados teme que Esperanza Aguirre entregue su cabeza si los escándalos políticos arrecian de nuevo.

Al igual que muchos otros ajustes de cuentas internos, el desenlace dependerá de cómo evolucionen los demás casos de corrupción que asedian al PP, pero también del resultado de las elecciones europeas: de la fuerza que tenga Mariano Rajoy.

Más noticias en Política y Sociedad