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El PP acude a la manifestación en contra del trasvase

El manifiesto leído en Talavera (Toledo) califica el desvío de agua de "expolio". Pancartas contra Camps y Valcárcel

MARÍA JESÚS GÜEMES

Decenas de miles de personas se manifestaron este sábado en Talavera de la Reina (Toledo) en defensa del Tajo. Detrás de la pancarta estaba el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda y buena parte del Gobierno regional. Pero se le puso falta a la líder de la oposición, María Dolores de Cospedal, de baja por una intervención quirúrgica.

La multitud congregada no lo tuvo en cuenta. Y junto a las pancartas en las que se podía leer "Cospedal, qué poco te mojas", se oían los gritos de algunos coreando "Dónde está, no se ve, a la presidenta del PP". La número dos de Mariano Rajoy tenía la firme intención de asistir. De hecho, desde el primer momento y para enfado de sus compañeros de partido en Murcia y en la Comunidad Valenciana, apoyó "completamente" la marcha.

En su lugar acudió una amplia representación de la formación conservadora. Entre las caras conocidas estaban las de los senadores Agustín Conde y Carmen Fúnez, además de las de los diputados Arturo García-Tizón o José Ignacio Echániz. También fueron varios cargos encabezados por el secretario regional del PP, Vicente Tirado.

Todos dieron el paso en contra del trasvase a las cuencas del Segura y del Guadiana. La Plataforma en defensa de los rios Tajoy y Alberche que lo organizaba leyó un manifiesto en el que recordaba que en los setenta se había consumado "el mayor expolio de recursos en la Historia". Además denunciaba que "es tal la codicia hidrológica de la clase política de algunos territorios que se pretende un nuevo trasvase desde el cauce medio del río, en Extremadura, además de nuevos embalses para trasvasar desde el río Tiétar o el Guadyerbas".

Con su presencia, el PP castellano manchego daba por bueno el mensaje y evidenciaba que sigue vivo el enfrentamiento con sus compañeros valencianos y murcianos. Entre los ciudadanos se veían carteles contra Francisco Camps y Ramón Luis Valcárcel. Ambos dirigentes conservadores quieren desterrar el debate sobre la supresión de este acueducto y piden que se atiendan las necesidades de la "España seca. Este sábado, Valcárcel prefirió no hurgar en la herida y culpó del problema del agua a Zapatero.

En medio de esta guerra interna siempre ha estado el presidente del PP, que ha intentado satisfacer a todas las partes diciendo que "el agua es de todos" y recurriendo al Plan Hidrológico como solución. Hasta hace unas semanas, cuando Rajoy en un mitin de campaña se negó a poner fecha de caducidad al trasvase levantando iras en Castilla-La Mancha.

Por su parte, Barreda mantuvo que en las disputas sobre el agua son ellos quienes tienen "razón" frente a otros que tienen "intereses". Y lamentó que se les tachara de egoístas e insolidarios porque nunca iban a "negar agua para beber".

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