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El pulgar de Rajoy

Cascos extiende los límites del conflicto en el PP

ERNESTO EKAIZER

Por primera vez después de abandonar el Partido Popular, Francisco Álvarez-Cascos dio ayer un paso que supera la frontera de un conflicto limitado hasta ahora a las elecciones autonómicas y municipales de Asturias. Fue cuando, en sus entrevistas radiofónicas, el ex vicepresidente del Gobierno apuntó en referencia a las elecciones generales lo siguiente: "No voy a hacer críticas sobre lo que está haciendo. El PP tiene la obligación de asegurar la victoria. Las victorias no se resuelven sentados en un sillón, esperando a que el tsunami de votos les llegue".

Esta crítica bastante directa a la dirección que preside Mariano Rajoy refleja todavía de manera tibia lo que Cascos ha pensado en los últimos años sobre el presidente del PP, según lo ha ido transmitiendo a gente de su total confianza. Nunca ha dado un chavo por el liderazgo de Rajoy, a quien siempre consideró una personalidad más bien débil, de escasa fortaleza política y casi siempre calculador deoportunidades.

Cascos ha criticado en privado la pasividad del líder del PP

La eventual victoria en las elecciones generales próximas la veía Cascos más por el desmoronamiento de José Luis Rodríguez Zapatero que por la iniciativa y la fuerza de Rajoy. Precisamente, Cascos ha criticado en privado la pasividad política de Rajoy, eso que ahora quiere decir cuando, en público, dijo ayer que "las victorias no se resuelven sentados en un sillón, esperando a que el tsunami de votos les llegue".

Aunque pueda parecer de perogrullo, ¿cabe hacer una crítica más devastadora por alguien que tanta importancia ha supuesto en el PP como Cascos? Lo que piensa el ex vicepresidente también lo han creído (y quizá lo crean) José María Aznar y Rodrigo Rato, dos personajes que con mayor o menor discreción apoyaban la candidatura de Cascos en Asturias.

Si en la batalla del PSOE en Madrid la fuerza motriz quedó en manos de Pepe Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba, quienes persuadieron a Zapatero para intentar el apartamiento pacífico de Tomás Gómez a favor de Trinidad Jiménez, falta por perfilar en detalle lo qué ha pasado en el frente de Asturias.

Cospedal instigó su descarte como candidato por Asturias

En un encuentro digital celebrado ayer por el diarioEl Mundo, he aquí el sucinto diálogo entre un lector yCascos:

¿Por qué cree que [María Dolores de Cospedal] no quiere ni verle en el partido? ¿Es por su posición respecto a la Caja [ La absorción de Caja Castilla la Mancha (CCM) por parte de CajaAstur]?

No tengo ni la menor idea.

Por supuesto, la respuesta no es veraz. Como Cascos sabe perfectamente porqué Rajoy decidió bajar el pulgar, mediante un dedazo en dirección contraria al que le ungió a él mismo en septiembre de 2003, no se le oculta, y así lo ha expresado en un clima de confianza, que una de las principales instigadoras de la operación ha sido la aludida: María Dolores deCospedal.

Hace ahora tres años, en noviembre de 2008, Cascos, exiliado voluntario en el partido madrileño, dijo que la dirección de Rajoy tenía un problema. "El problema es de proyecto, de equipo y trabajo". Aunque, desde luego, no iba entonces tan lejos como para mencionar a Rajoy, meses después de su consagración durante aquel verano en la convención de Valencia, sí puso en la diana a Cospedal por su decisión de compatibilizar su cargo de secretaria general con la candidatura a la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha. "Yo no lo haría. No sé cuánto tiempo les sobra a los presidentes regionales", dijo. Un año más tarde, en noviembre de 2009, Cascos atacó en varias oportunidades lo que llamó la "absorción encubierta" de la quebrada Caja CastillaLa Mancha por Cajastur.

Hasta no conocer los planes de Cascos es muy pronto para ver el alcance de esta crisis. Pero si el ex vicepresidente sigue adelante con su plan de presentarse a las elecciones, se puede descontar que sus efectos sobrepasarán holgadamente las fronteras de Asturias.

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