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Rajoy deja la recuperación para 2014

"El año que viene será mejor, y en 2014 habrá crecimiento económico y creación empleo", responde el presidente al portavoz socialista en el Senado

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'No fui yo quien acuñó lo de expresión 'brotes verdes''. Mariano Rajoy sacaba esta tarde a colación aquella expresión que dijo en 2009 la entonces vicepresidenta Elena Salgado y que persiguió a José Luis Rodríguez Zapatero al final de su mandato. El actual Ejecutivo del PP no ha calcado los términos términos similares, pero en el fondo ha querido apuntar hacia el optimismo en un momento crítico y con una histórica cifra de paro del 25%. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, afirmaba la semana pasada que se vislumbraban 'señales esperanzadoras'. 'Estamos saliendo de la crisis', abundó.

Por esas declaraciones 'inoportunas, imprudentes y frívolas' preguntaba este marte al presidente del Gobierno el portavoz socialista en el Senado. Marcelino Iglesias quería saber si se apuntaba también 'con donosura' al optimismo. Rajoy evitó un respaldo expreso, y no repitió las palabras de Báñez. Fue más esquivo: 'El año que viene será mejor, y en 2014 habrá en España crecimiento económico y creación de empleo, no le quepa la menor duda'. Varias veces repitió el mismo mensaje: sólo en 2014 se podrá hablar de crecimiento 'con claridad'.

El jefe del Ejecutivo defendió en el pleno argumentos de sobra conocidos: que con sus reformas y sus políticas 'se están sentando las bases' para la salida del túnel, que se está reduciendo el déficit, que 'se va a cumplir' la previsión de ingresos, que las comunidades autónomas están metiendo en vereda sus cuentas, que la reforma laboral producirá efectos 'con contundencia' cuando comience la recuperación... Y que no obstante ya hay síntomas positivos, como el buen ritmo de las exportaciones, la culminación de la reestructuración bancaria y lo que el Gobierno concibe como una 'batalla' clave: la irreversibilidad del euro. 'Los efectos llevan su tiempo, y ya lo sabíamos, y sabemos que estamos tomando decisiones duras y difíciles, que no son nada gratas, créame, pero hay que hacerlas si queremos que la recuperación sea un hecho'. El líder del PP remachó que el camino no es nada fácil, ni sirven varitas mágicas: 'Hay cosas que son muy difíciles de arreglar porque no se arreglan por arte de magia, sino haciendo políticas distintas de las que antes se hacían'. 

Iglesias intentó echar agua a las previsiones del Gobierno. 'Lo que han dicho sus ministros son los brotes verdes, los de antes [los que se avistaban en época de Zapatero] eran con un crecimiento del 0,5%, y ahora con uno del -1,3%. Esa es la diferencia'. El portavoz socialista se preguntó en qué se basaba el Ejecutivo para alumbrar esas perspectivas 'tan optimistas', y esas declaraciones 'tan escandalosas' para miembros del propio PP, porque los Presupuestos de 2013 'no se los cree nadie', el FMI estima que España será el segundo país, detrás de Grecia, en el furgón de cola el año próximo, 'Angela Merkel ha dicho q todos los europeos que esto va para cinco años más' y no existe 'ninguna confianza' en los números hechos por el Gobierno. En suma, la Moncloa vende un mundo de color de rosa, 'un Alicia en el país de las maravillas', fustigó. Y subrayó que no cabe echarle la culpa a Zapatero porque 'ya se fue'. 'Está usted ante la realidad, y usted ya sabía que las cosas iban a ir mal, pero se le olvidó decírselo a los ciudadanos en la campaña'.

Rajoy insistió en que su Gobierno siempre 'dijo' la verdad. Que anticipó que 2012 sería un año 'malo', que crecería el paro en unas 600.000 personas este año y que el PIB cedería un 1,7%, cifra que probablemente sea 'mejor', aspecto que ya adelantó Luis de Guindos la pasada semana. Tiró también de la consabida herencia recibida –'No es fácil en pocos meses hacer frente a todo lo que ocurrió en este país en siete años'– y acusó a los socialistas de elaborar previsiones mucho más irreales en sus años en el Gobierno.

El Senado habla mucho de sí mismo, del Senado. De cómo debe reformarse para ser lo que realmente la Constitución quiso que fuese, una Cámara territorial. El debate es recurrente, aparece en todas las legislaturas y nunca se agota porque poco se ha hecho. 

Esta tarde, Joseba Zubia, portavoz del PNV en el Senado, preguntó al presidente su disposición a modificar la Cámara alta 34 años después de la aprobación de la Constitución, y sobre todo su intención de tocar dos asuntos siempre delicados: la elección de los senadores y el reflejo de los hechos diferenciales. La institución debe proyectar, sostuvo, 'la realidad plurinacional, pluricultural y plurilingüe del Estado'. 

Mariano Rajoy se remitió, en primera instancia, al camino recorrido esta legislatura: todos los grupos acordaron darse hasta junio de 2013 para estudiar la reforma de la Cámara alta y constituyeron una ponencia para debatir todos esos cambios. Para ampliar y fijar las 'funciones' del Senado, y ahí está la clave, porque existe un acuerdo bastante asentado en cuáles deberían ser las tareas primordiales de la Cámara: abordar en primera lectura leyes de contenido autonómico y municipal. Eso fue lo que resaltó hoy el presidente: que se han puesto sobre la mesa 'objetivos sobre los que es posible que haya acuerdo a poco que haya buena voluntad'. Otros asuntos, como la modificación del sistema electoral –una reforma de este punto podría acabar con la ventaja con la que parte el PP– o el reconocimiento de los hechos diferenciales, son objetivos más 'lejanos', aunque el jefe del Ejecutivo no tiene 'inconveniente' de que se hable y discuta sobre ellos. 

Rajoy aludió al informe que el Consejo de Estado emitió en 2006 a requerimiento del anterior Ejecutivo socialista. El presidente consideró 'importante' que el máximo órgano consultivo subrayara que 'una cosa es el reconocimiento de la diferencia' y otra 'su traducción en un régimen primado en la formación de la voluntad del Estado'. Es decir, que hay que sopesar los 'efectos que algunos hechos diferenciales de algunas comunidades puedan tener a la hora de tomar decisiones en el Senado', ya que su inclusión podría 'perturbar la cohesión del Estado'. Esta es una pieza golosa pedida por CiU y PNV en el anterior debate a fondo sobre la reforma de la Cámara alta, y el obstáculo que, a decir del PP, encalló las negociaciones en 1998: asumir que las CCAA históricas tengan más peso y poder de decisión

El presidente derivó toda la discusión a los trabajos de la ponencia, porque son cuestiones que tienen que tratarse 'entre todos los senadores'. Zubia le recordó que el Gobierno decide las reformas y su tempo, más cuando dispone de mayoría absoluta. Pero Rajoy advirtió que una reforma constitucional, que es lo que subyace tras la propuesta del PNV, requiere del consenso de dos tercios de las Cortes Generales. El jefe del Ejecutivo defendió, por último, la labor del Senado, que realiza 'muy bien' su función, y ensalzó el sistema bicameral, presente hoy en 70 países del mundo, frente a los 45 que lo tenían en 1970. 

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