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Uralde sufre "condiciones duras y desproporcionadas" en prisión

El director ejecutivo de Greenpeace España denuncia el trato en prisión durante los 19 días de encarcelamiento en Dinamarca

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El director de Greenpeace España, Juanjo López de Uralde, se queja de estar recibiendo un “trato humillante” en la cárcel danesa en la que se encuentra desde el pasado 17 de diciembre tras irrumpir en una cena de gala organizada por la reina Margarita II de Dinamarca, según ha explicado a Público su hermana Esperanza López de Uralde. El ecologista está “muy enfadado”, especialmente desde ayer, cuando se le trasladó a la zona de presos comunes  junto a los otros tres activistas de Greenpeace detenidos.“Humanamente les están machacando”, lamenta su hermana.

López de Uralde, que lleva  19 días en prisión preventiva y régimen de aislamiento, recibió esta mañana una visita de su mujer y su hermano en la que también estaban presentes el cónsul de España, un traductor y un policía danés. Cada vez que hablaban de su proceso judicial, los funcionarios interrumpían la conversación, explica su hermana.

Uralde ha relatado que cuando llegó a prisión, los cuatro activistas de Greenpeace fueron encerrados junto con otros 60 detenidos, durante un día entero, en una estancia con colchonetas en el suelo y una cámara de seguridad en el techo. Hasta ayer, cuando les mezclaron con presos comunes, los activistas han permanecido en un régimen especial de aislamiento, sin acceso a mensajes ni contacto con el exterior.

El director de campañas de Greenpeace, Mario Rodríguez, ha criticado las medidas 'desproporcionadas' que según él 'se están llevando a cabo con ellos', ya que consideran que 'son un castigo a la sociedad civil que lucha por un mundo mejor'.

Según un comunicado enviado por Greenpeace tras la visita, el Ministerio de Asuntos Exteriores español, a través de la Embajada, ha pedido su inmediata separación de presos comunes y la vuelta a la situación en la que se encontraban.

Según la nota, López de Uralde se encuentra más delgado de lo habitual, aunque está tranquilo. Ha relatado a sus familiares que, a su llegada a la prisión de Vestre Faengsel de Copenhague, pasó 24 horas en una estancia con tan solo una colchoneta en el suelo y una cámara de seguridad en el techo.

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