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Urkullu pronostica una "quiebra inminente" del Gobierno vasco

El Ejecutivo de Patxi López desmiente al presidente del PNV y le acusa de "empañar la imagen de Euskadi" por "intereses partidistas"

GUILLERMO MALAINA

El PNV y el Gobierno vasco de Patxi López protagonizaron este viernes otra bronca política, esta vez con el fondo de la crisis económica. El presidente peneuvista, Iñigo Urkullu, lanzó la primera piedra en una inusual comparecencia en Sabin Etxea, la sede de su partido en Bilbao, con un severo diagnóstico sobre la situación económica de la Administración vasca. Según expuso, el estado de sus arcas es de "extremada gravedad" y corre el riesgo de "quiebra inminente" con un "agujero" que rondaría los mil millones de euros.

El desmentido del Gobierno vasco no se hizo esperar. Poco antes de las dos de la tarde, la Lehendakaritza la Presidencia vasca hizo público un comunicado, también inusual por su dureza, para garantizar que "la solvencia del Gobierno vasco está fuera de toda duda" y atribuir las apreciaciones del presidente del PNV a "intereses partidistas".

Urkullu: "Hemos recibido la llamada desesperada del Gobierno vasco"

Las desavenencias de cariz económico entre el PNV y el Gobierno vasco de Patxi López se remontan prácticamente hasta el inicio de legislatura, tanto por el modelo de gestión como por la forma de responder a la crisis. Sin embargo, el partido nacionalista nunca había llegado a exponer con la crudeza de este viernes su valoración sobre las cuentas del Ejecutivo vasco. "Tenemos datos", dijo Urkullu, antes de asegurar además que un consejero del gabinete de López había realizado una "llamada desesperada" al PNV en busca de "ayuda" para encontrar "soluciones o vías de inyectar recursos extraordinarios a las vacías arcas gubernamentales". "No diré el nombre, pero quien ha llamado al PNV lo sabe perfectamente", agregó.

El presidente del PNV quiso trasladar que su partido está dispuesto a asumir "compromisos de sacrificio compartido", pero advirtió al Gobierno vasco de que para "tomar medidas reparadoras acertadas" antes es preciso que realice un "ejercicio sincero" sobre el "déficit acumulado", entre otros deberes. Urkullu emplazó también al PP, como "socio preferente" del PSE, a cooperar para superar "el momento más crítico que ha atravesado nuestra arquitectura institucional".

La intervención de Urkullu causó un hondo malestar en el Gobierno vasco. En lugar de una mano tendida para afrontar la crisis, la Lehendakaritza vio en el discurso del líder del PNV una treta dirigida a "la manipulación, crear alarmismo y, en definitiva, empañar gratuitamente la imagen de Euskadi en estos momentos": "Este comportamiento retrata el talante del PNV y de su presidente, y revela que no dudan en anteponer sus intereses partidistas a los de la sociedad vasca".

El líder nacionalista no quiso identificar a su fuente de información

Según el desmentido del Gobierno vasco, "es absolutamente falso" que alguno de sus miembros haya realizado al PNV una llamada de ayuda "desesperada" por la situación de sus cuentas: "Lo que el lehendakari y otros miembros de su Gobierno han venido reclamando desde hace mucho tiempo al PNV es colaboración y compromiso para ayudar a afrontar los desafíos de la crisis económica".

El Ejecutivo vasco subrayó además que la Administración vasca "es la que tiene una situación más saneada, la que antes paga a sus proveedores y la que tiene la deuda más reducida". Y como prueba de todo ello, concluyó su desmentido asegurando que la supuesta situación de "quiebra inminente casa mal" con el hecho de que este viernes mismo concediese a las tres diputaciones forales de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa un aplazamiento de un pago de 310 millones de euros.