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Multiculturalidad: vivir juntos, rezar juntos

Por El Quinze
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El crujir de los monopatines y el repiqueteo de las ruedas sobre el pavimento se oye en un segundo plano en la plaza del Macba de Barcelona: más fuerte que el ruido de los skaters al aterrizar contra el suelo, se escucha una oración; una plegaria pionera, pensada para derribar barreras y fomentar la diversidad, bajo la premisa de que, rezando, la gente se entiende. La excusa son dos fiestas esenciales para el cristianismo y el islamismo: la Pascua y el Iftar –la ruptura del ayuno durante el mes de Ramadán–. Es la primera misa conjunta, acompañada de cena popular, que agrupa a ambas tradiciones, según destaca el comisionado de Immigració, Interculturalitat i Diversitat del Ayuntamiento de Barcelona.
Bajo un cielo encapotado y con la música de fondo del rapero Kendrick Lamar –un clásico de la plaza, que en aquellos momentos inspiraba a un grupo de breakdancers que sólo detenían sus coreografías cuando empezaba el cántico de una docena de chavales del Consell Islàmic de Catalunya, recitando lecturas del Corán–, las dos confesiones mayoritarias de Barcelona celebraron el 23 de mayo aquello que les une: la vida comunitaria en el barrio... y la adoración a una deidad. Así lo aseguraban diferentes miembros del Grup Interreligiós del Raval (GIR), el espacio dentro de la Fundació Tot Raval que organizó esta acción de convivencia interreligiosa en el distrito de Ciutat Vella y que también se ocupó de la comida tras el evento.
La cita, que se desarrolló en un ambiente festivo y calmo, y que contaba con la colaboración del Ayuntamiento de la capital catalana, la Diputación de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, tuvo ocupados a diversos colectivos religiosos de la ciudad desde semanas atrás. Especialmente intensas fueron las horas previas, con los preparativos y la elaboración del menú. El cristiano, a base de zumos, manzanas y coca. El musulmán, con dátiles, sopa harira y shebbakiyya, un dulce marroquí realizado con tiras de pasta rebozadas con miel y recubiertas de sésamo.
No era la primera vez que en la ciudad se producía una misa interreligiosa, pero sí es novedad que se desarrolle juntando la Pascua y el Iftar, acompañándola de una cena posterior. En Navidad, y también bajo el seno del Grup Interreligiós del Raval, hace años que musulmanes, cristianos, judíos y sijs rezan juntos. En la última celebración de este tipo se obsequió al público con un ejemplar del Calendario de Celebraciones del Raval.
La celebración conjunta de la semana pasada fue la última actividad del Gobierno de la alcaldesa Ada Colau (BComú) en materia de diversidad religiosa antes de los comicios electorales municipales. Acababan así cuatro años de políticas en pro de visibilizar y dignificar el hecho religioso en la ciudad. Bajo la batuta de Lola López, comisionada de Immigració, Interculturalitat i Diversitat de Barcelona, además de experta en estudios africanistas y de diversidad, se ha abierto durante este mandato una línea de subvención para acondicionar locales de diferentes opciones religiosas y se han cortado calles para hacer procesiones de varias confesiones, entre otras medidas. Además, se implementó el Pla Municipal contra la Islamofòbia, lanzado en 2016 y cuya propuesta se enmarca en la lucha contra el discurso del odio y la discriminación del programa Barcelona Ciutat de Drets.
Durante la legislatura, la encomienda de López ha sido, según atestigua, "doble". Por un lado, desde la perspectiva de un "gobierno laico", secularizar las instituciones, donde las religiones no tienen cabida; y, a la vez, garantizar que los ciudadanos puedan disfrutar de su derecho a la libertad religiosa. "Hemos sido el único gobierno suficientemente valiente como para coger el hecho religioso y sacarlo de debajo de la alfombra y darle visibilidad. Aunque no seamos creyentes, hay que defender el derecho religioso. No impulsamos creencias, pero sí normalizamos las que ya hay", destaca López. En la misma línea se expresó durante el acto en el Raval Isabel Escandell, subdirectora general de Afers Religiosos de la Generalitat. "Debemos conocer y reconocer. Son 13 las religiones que conviven en Catalunya, y eso es gracias a las propias confesiones. Debemos continuar estableciendo puentes de diálogo entre ellas y con las entidades que no son religiosas", apuntaba.
Más visibilidad, menos discriminación
El colectivo musulmán es especialmente numeroso en Ciutat Vella. Según una encuesta de 2017 realizada por el Ayuntamiento a residentes mayores de 18 años, si en el conjunto de la ciudad este colectivo representaba el 2,9% de la población, en el primer distrito el porcentaje ascendía al 11,9%, el más elevado de toda la ciudad. Es el mismo porcentaje de católicos practicantes –que ascienden al 33,7% si se le suman los no practicantes–. Unas cifras que no deben ocultar otra: el 42,3% se declaraba no creyente.
Según López, cuanta más visibilidad se da a las creencias –cuya punta de lanza son las celebraciones, misas, procesiones o cenas como la organizada por el GIR–, más se combate la discriminación. Unas creencias que pueden ser una oportunidad para el trabajo sociocomunitario. "El Raval es un ejemplo. No hay nada más comunitario que la práctica del hecho religioso. No podemos mirar hacia otro lado", sostiene la responsable municipal.
Durante el rezo colectivo, ni rastro de eslóganes partidistas. Se difunden, sí, mensajes sociales, pero el más llamativo no se predica, sino que se practica. Desde el inicio de los preparativos, en el seno del GIR tenían clara una premisa: debían ser mujeres las que llevaran la voz cantante. Las dos conductoras del evento fueron mujeres, y también quienes leyeron las plegarias de las tres religiones que participaron –la cristiana, la musulmana y la judía–. Tras las oraciones, tuvo lugar una acción simbólica: se encendieron antorchas. "A través de la luz se guía la buena convivencia", pudo escucharse. Y eso también lo hicieron mujeres. Según la organización, plantear un acto en clave femenina respondía también a un debate interno que va más allá del rezo conjunto puntual en el Raval. Fátima Ahmed, infatigable miembro del grupo interreligioso y que intervino en la acción pionera para el barrio, explica la idea feminista: "Hablamos de un valor imprescindible del GIR: la diversidad que lo compone. También de género".
La cita tuvo lugar en el Día Mundial de la Diversidad por el Diálogo y el Desarrollo. "Desde la religión podemos fomentar una variedad que va más allá de lo religioso", defiende Ahmed. Y dicho y hecho. Entre el público, un centenar de personas proponían una mezcla curiosa: gente mayor, en su mayoría, pero también personas de mediana edad y vecinos curiosos. Y también algunos skaters que deslizan sus tablas por la plaza del Macba: han dejado su patín y ahora se apoyan en las vallas que rodean las mesas con la comida para la cena. Una vez finiquitado el rezo, algunos recogerán dulces musulmanes para sumarse a la comilona. Otros sólo zumo y una manzana. Da igual, lo importante es poder elegir.
GRUP INTERRELIGIÓS DEL RAVAL, TODO UN REFERENTE EN LA CIUDAD
Fundado hace 18 años, el Grup Interreligiós del Raval (GIR) aúna a las principales confesiones de Barcelona y también a entidades laicas: Centre Islàmic Camí de la Pau, Centro Filipino Tuluyán-San Benito, Associació Intercultural Diàlegs de Dona, Fundació Benallar, Associació de Dones Marroquines a Catalunya, Fundació Migra Studium o –entre otros– el Macba. El GIR se encarga de organizar y dinamizar celebraciones comunitarias, además de elaborar itinerarios por los centros de culto del Raval. "Es un referente en Barcelona: la diversidad del Raval hace que muchas de las políticas que se promueven en el barrio pasen después a otros barrios", reconoce la comisionada Lola López.