Posos de anarquía

Si tú me dices ven, lo dejo todo

Pedro Sánchez y Mohamed Felipe VI, durante la reunión que han mantenido en Rabat - Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa.
Pedro Sánchez y Mohamed Felipe VI, durante la reunión que han mantenido en Rabat - Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó el pasado miércoles una visita oficial a Marruecos. Lo hizo sin compartir la agenda prevista con los medios de comunicación que le siguen, sugiriendo que ni él mismo la conocía. En el centro de la incertidumbre figuraba si el rey de Marruecos Mohamed VI se dignaría esta vez a dar audiencia a Sánchez, después del plantón inexplicable, todavía a día de hoy, de la última Reunión de Alto Nivel (RAN). La relación proyectada entre Sánchez y Mohamed VI desprende una sumisión por parte del español que debe de hacer las delicias del dictador alauita. 

En su valoración tras las reuniones mantenidas en Rabat, Sánchez aseguró que las relaciones entre España y Marruecos pasan "por su mejor momento en décadas". Para Marruecos no cabe duda de que es así, porque nunca antes sacó tanta tajada de un Gobierno de España que se pliega a sus deseos. No puede decirse lo mismo de España, que seis años después ve cómo las aduanas de Ceuta y Melilla siguen cerradas por el bloqueo marroquí 

Pareciera que Sánchez entonara el bolero que popularizan Los Panchos y susurrara al oído de Mohamed VI Si tú me dices ven, lo dejo todo. El monarca marroquí, que marca el ritmo de la agenda española a su antojo, hace años que no devuelve las sucesivas visitas oficiales de pleitesía que rinden nuestros presidente y ministros varios, fija el calendario de los encuentros en Rabat y hace tragar toda suerte de sapos a La Moncloa.  

Lo más preciado del botín que ha obtenido Mohamed VI del sometimiento de Sánchez es la legitimización por parte de éste de la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Unilateralmente, sin unanimidad del Consejo de Ministros y la oposición al PSOE de todo el Congreso, Sánchez avala la violación de la legalidad internacional por parte de Marruecos. Este es y no otro, el motivo de la reunión de ayer miércoles.  


El próximo 21 de marzo Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dará a conocer la sentencia definitiva de la suspensión del Acuerdo de Pesca entre la UE y Marruecos por considerarlo ilegal. Mohamed VI, que ni siquiera tuvo la cortesía de comparecer junto a Sánchez ante los medios, ha centrado en el Sáhara Occidental su valoración del encuentro. Misión cumplida: convocó con urgencia y sin aviso previo a Sánchez, éste acudió, y él saca pecho del reconocimiento español de su invasión del Sáhara Occidental. 

Por detrás, ni siquiera asoman cuestiones como que apenas unos días después de que Marruecos se impusiera a Sudáfrica en la votación por la presidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el régimen de Mohamed VI arrasara e incendiara las jaimas saharauis en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, amenazando y agrediendo a la población civil. Tampoco se menciona cómo en sus licitaciones el Gobierno de España ya incluye el Sáhara Occidental como parte de Marruecos, algo contra lo que se han alzado voces como la Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental. 

Sánchez, por su parte, tiene poco de qué presumir. Su sueño ibérico de organizar el Mundial 2030 junto a Portugal se ha tornado en pesadilla al tener que ceder a la participación de Marruecos, que buscará a toda costa seguir blanqueando su ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Al bloqueo que ejerce Marruecos de las aduanas de Ceuta y Melilla se suman el chantaje migratorio, que Sánchez obvia mientras las Islas Canarias viven situaciones límite por la llegada masiva de migrantes ante la que la UE tampoco muestra un mínimo de humanidad. Desde el Gobierno de España, siguiendo los pasos de Bruselas, riegan con millones de euros las chilabas de Mohamed VI para externalizar el control migratorio, sin considerar el respeto por los derechos humanos, y el dictador alauita juega a un tira y afloja para llenarse aún más los bolsillos. 

Tampoco el narcotráfico se ataja en modo alguno. Marruecos, especialmente en la región del Rif, se ha convertido en productor mundial de hachís, encontrando su principal punto de importación a Europa en el Campo de Gibraltar. Por mucho que ayer Sánchez afirmara que "no tenemos que hacer [a Marruecos] ningún reproche en la lucha contra el narcotráfico", los hechos dicen lo contrario, con los narcos crecidos, haciendo más negocio que nunca y una producción de resina de cannabis que alcanza hitos históricos.  

El viaje improvisado de Sánchez a Marruecos escenifica perfectamente la posición de superioridad que está ejerciendo Mohamed VI. Ni siquiera asumiendo la podredumbre moral de cuanto acepta Sánchez, el beneficio que obtiene España por ello lo justifica. Jamás mercantilizar con derechos humanos y la legalidad internacional, como ha hecho nuestro presidente del Gobierno, compensa, nunca porque todo fruto que se obtenga estará teñido de sangre; pero en este caso, además, ni siquiera hay fruto. Todo cuanto toca Mohamed VI se pudre. 

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