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"Al segundo aviso, disparar a matar"

El toque de queda se amplía a 18 horas ante los saqueos

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Alimento, abrigo y medicinas han comenzado a llegar a las regiones de Maule y Bío Bío, las más afectadas por el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y el posterior maremoto que azotó el centro y sur de Chile en la madrugada del 27 de febrero.

Las instituciones públicas y las Fuerzas Armadas han llegado a las regiones de Maule y Bío Bío a establecer comedores para entregar comida caliente, agua, ropa y medicamentos a los afectados.

'En cuanto terminó el toque de queda, a las 12 del mediodía, salimos en estampida a buscar la comida que nos dijeron que venía', explicaba Raquel mientras hacía cola cerca de un recinto policial.

'Vamos a poner las casas donde la gente quiera; si tienen miedo de volver al borde costero, se las montaremos en los cerros donde se encuentran refugiados. Se trata de una vivienda provisional', aseguró a Público el cura Felipe Berríos, director de la ONG Un Techo para Chile, especializada en la erradicación de chabolas y cuyos expertos llegaron ayer a la región del Maule con material para levantar viviendas de emergencia.

Se estima que dos millones de personas se han quedado sin hogar como consecuencia del seísmo, que dejó 795 muertos y 500 heridos, un centenar de ellos graves.

Con la progresiva recuperación de los servicios básicos de agua y electricidad que quedaron colapsados y la llegada de la ayuda nacional y extranjera, el país quiere iniciar su reconstrucción para dejar atrás las tres tragedias que lo han golpeado, pues a las dos inclemencias de la naturaleza, se sumaron olas de saqueo y vandalismo, un estallido social que nadie podía imaginar y ha hecho que la presidenta, Michelle Bachelet, ponga al ejército en las calles.

La ayuda internacional también comienza a llegar. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, visitó ayer el país y trajo consigo 25 teléfonos satélites para mejorar las comunicaciones, cuyos fallos se han revelado como uno de los principales obstáculos para la entrega de ayuda.

'Estados Unidos está disponible para responder a las necesidades del Gobierno de Chile, no sólo con solidaridad si no también con peticiones específicas sobre recursos para su reconstrucción', afirmó Clinton, quien llegó acompañada de Arturo Valenzuela (chileno), encargado estadounidense para los Asuntos de América Latina.

La visita de Clinton se sumó a la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y a la del mandatario peruano, Alan García, quien llegó con un grupo de 21 médicos y equipos para potabilizar agua.

Un contingente de bomberos españoles está en camino. Y el Gobierno cubano ha enviado una brigada médica de 27 profesionales.

A las 18 horas de ayer, se inició el tercer día de toque de queda decretado por el Gobierno para impedir la circulación de personas y, de este modo, poner freno a las bandas que se han dedicado a saquear comercios y casas y a prenderles fuego. Esta medida de excepción, que el primer día se aplicó durante seis horas, fue ampliada a una duración de 16 horas, ya que resultaba insuficiente para acabar con la violencia de las bandas. Ayer se amplió otras dos horas más, hasta 18 diarias de toque de queda.

Tras reunirse con jefes militares y policiales, la presidenta Michelle Bachelet, advirtió ayer de que ambos estamentos 'actuarán con toda la severidad necesaria' para frenar los saqueos y el pillaje. El domingo, Bachelet entregó a los militares el control de la seguridad en las calles de las regiones del Maule y del Bío Bío. 'Quienes pretendan delinquir o causar desórdenes, sufrirán todo el rigor de la ley', reiteró la presidenta.

El general Bosco Pesce, a cargo del Maule, fue aún más firme: 'La orden a nuestros soldados ha sido clara; [exigir] detenerse al primer aviso y si no obedece al segundo aviso, disparar a matar'.

'Estoy de acuerdo con que vengan los militares aseguró Raquel, en Concepción (Bío Bío), a una radio local porque en esta ciudad ya nadie teme las réplicas del terremoto. Lo que tememos son las bandas de delincuentes que andan quitándote lo que llevas puesto'.

En el segundo día de toque de queda, fueron detenidas 87 personas, según informó el ejército. La mayoría fue sorprendida intentando robar o en estado ebrio.

En Santiago, la capital chilena, los militares no tuvieron que salir a la calle y la seguridad continuaba a cargo de los policías. Se han registrado intentos de saqueos en las comunas de Quilicura y Huechuraba. Vecinos organizados y carabineros los reprimieron.