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América Latina y coronavirus Pandemia en América Latina, entre la parálisis del presente y el temor al futuro

El retroceso económico, el porcentaje de nuevos desempleados y los millones de habitantes que caerán en la pobreza serán la cicatriz que la covid-19 dejará en la región.

Perú coronavirus
Campaña de test rápidos a comunidades indígenas en el distrito de Andoas, en el departamento peruano de Loreto. / PCM PERÚ

Han quedado atrás ya las marcas de los cinco millones de casos positivos y los doscientos mil fallecidos, consolidando a América Latina como el núcleo de la pandemia de la covid-19, título que arrastra desde hace demasiadas semanas. Tras cinco meses y medio de pandemia, los datos oficiales colocan como países latinoamericanos más afectados a Brasil (más de tres millones de casos confirmados y más de cien mil muertos), México (medio millón de casos y 53.000 fallecidos), Perú (otro medio millón de casos, con 21.200 víctimas mortales), Colombia (400.000 casos y 13.200 muertos) y Chile (376.000 casos y más de diez mil fallecidos), pero toda la región está sufriendo la parálisis por igual, y toda la región teme al futuro de la misma manera.

La diversidad latinoamericana deja ejemplos dispares como las notables conquistas de Uruguay, el tremendo esfuerzo de la población argentina en una cuarentena discutida e interminable, o las coyunturas políticas delicadísimas en Perú  y en Bolivia. El presidente peruano, Martín Vizcarra, en dura pugna contra el Congreso Nacional desde el último trimestre del año pasado, intenta mediante su ministerio de sanidad que la población esté, al menos, libre de otras enfermedades para soportar con más posibilidades de supervivencia un posible contagio por covid-19. Para ello, se están incrementando las campañas de vacunación en los territorios de más difícil acceso, así como las campañas de test rápidos. La crisis política boliviana, que negocia una salida electoral tras el golpe de estado contra Evo Morales, se sigue disputando mientras la pandemia suma ya 92.000 casos confirmados y 3.700 muertos.

Ayudar a Venezuela a enfrentar la emergencia humanitaria

Una vez que se digieren los devastadores números que la covid-19 deja por el momento en varios de los países latinoamericanos, los análisis multidimensionales evidencian otras situaciones tremendamente dolorosas, como la de Venezuela. 26.800 son los casos positivos comunicados oficialmente, y 229 el número de fallecidos, todo gestionado con aparentes buenos resultados a través de la fórmula denominada 7+7, basada en una semana de confinamiento rígido y una semana de flexibilización parcial. En cambio, las frágiles condiciones del sistema público de salud venezolano presagian contratiempos si el virus toma potencia y velocidad.

La ONG Rio da Paz clavó cruces en la playa de Copacabana (Río de Janeiro) al superar Brasil la barrera de las cien mil víctimas mortales por la pandemia. / RIO DA PAZ

Tal es así que el pasado 29 de julio Naciones Unidas organizó el seminario online Helping Venezuela Confront a Humanitarian Emergency [Ayudando a Venezuela a enfrentar una emergencia humanitaria]. Coordinado por el embajador Christoph Heusgen, de la misión permanente de Alemania ante Naciones Unidas, y por el embajador José Singer Weisinger, de la misión permanente de la República Dominicana, con la participación de la Johns Hopkins University, Human Rights Watch y Women’s Link Worldwide, el evento analizó la actualidad del país presidido por Nicolás Maduro.

Existe verdadero desasosiego a que la pandemia no logre controlarse en Venezuela, dados los antecedentes sanitarios del país en los últimos tiempos. "En 2019, se registró el incremento más marcado de casos de malaria en todo el mundo", señala la organización Human Rights Watch. "Mucho antes del impacto de la covid-19, ya habían reaparecido enfermedades que pueden prevenirse con vacunas, como el sarampión y la difteria, que habían sido erradicadas". Desde dentro, los venezolanos se agarran al acuerdo entre el gobierno de Maduro y la oposición liderada por Juan Guaidó para la coordinación de los trabajos de control de la pandemia. Desde afuera se hace un llamamiento a Maduro para que permita el acceso de ayuda internacional. "Una valoración independiente, con el presupuesto apropiado, será crucial para asistir a Venezuela", indicaba el embajador dominicano, Singer Weisinger, siempre con una "visión neutral, y una óptica imparcial, para que se pueda avanzar en el diálogo sin politizar".

Brasil necesita "detener el sangrado"

Brasil, el país que debería liderar la región para lo bueno, lo lidera para lo malo. Deambula por la pandemia sin respuesta y sin coordinación entre el Gobierno Federal y las administraciones estatales y municipales. El tercer ministro de sanidad del Ejecutivo de Bolsonaro que gestiona la crisis sigue siendo el general Eduardo Pazuello, interino desde el 15 de mayo. Este lunes, durante la ceremonia de inicio de operaciones de la Unidad de Apoyo al Diagnóstico de la covid-19, en Río de Janeiro, el general Pazuello ha declarado que su ministerio "apoya" todas las "medidas preventivas y de distanciamiento social de los municipios y los estados", exactamente lo contrario que estado proclamando el presidente Bolsonaro durante meses. Por declaraciones de este tipo abandonaron su cargo los dos ministros anteriores. Ahora, el ministro interino es consciente de que necesitan "detener este sangrado".

El año se da por perdido en América Latina, de lo que se trata es de proteger todas las vidas que se puedan y salvaguardar el lustro, la década o el porvenir de varias generaciones. Las estimaciones más benevolentes calculan un encogimiento del Producto Interior Bruto de América Latina en torno al diez por ciento. El informe "Quem paga a conta?", publicado por Oxfam Brasil el mes pasado, incluye unas previsiones de 52 millones de personas cayendo en la pobreza y 40 millones de nuevos desempleados, radiografiando “un retroceso de quince años para la región".

La pandemia está dejando más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Entre la parálisis del presente y el temor al futuro sobresale la acumulación de riqueza –que la hay– en muy pocas manos de la región latinoamericana. Ese mismo informe de Oxfam Brasil se indica que se ha ampliado la lista de multimillonarios en América Latina: el selecto grupo ha visto engordada su fortuna en 48.200 millones de dólares desde marzo, "lo cual equivale a un tercio del total de los programas de estímulo de todos los países de la región".

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