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Brasil La insuficiencia de la renta básica de Brasil

En pleno debate por la extensión del auxilio emergencial hasta final de año, toma impulso la campaña por la implantación de una renta básica permanente para paliar las históricas desigualdades del país.

Decenas de millones de trabajadores informales se han visto obligados a salir a la calle a trabajar durante la pandemia en Brasil. MICHEL CORVELLO/ FOTOS PÚBLICAS.
Decenas de millones de trabajadores informales se han visto obligados a salir a la calle a trabajar durante la pandemia en Brasil. MICHEL CORVELLO/ FOTOS PÚBLICAS

Plantear un programa de renta básica permanente en un país como Brasil significa trabajar en un proyecto mastodóntico en lo económico, en lo social y en lo político. Pero es necesario y urgente, tal y como está quedando demostrado con la crudeza de la pandemia.

En pleno debate por la extensión hasta diciembre del auxilio emergencial vigente durante la crisis de la covid-19 en Brasil (600 reales al mes durante tres meses; con el euro equivaliendo a día de hoy a 6,28 reales), la Rede Brasileira de Renda Básica [Red Brasileña de Renta Básica] ha participado este miércoles en una conferencia organizada por el Forum Ana Fonseca, organización destinada a la reducción de la desigualdad social, para explicar sus perspectivas frente a la posibilidad de, una vez por todas, poder implementar en el país una renta básica permanente para paliar en parte una desigualdad sumamente dolorosa.

Leandro Ferreira y José Antônio Moroni describieron cómo fue creciendo la Red poco a poco, cómo fue tomando el pulso al Congreso Nacional, tratando de inculcar la idea a los parlamentarios más afines, impulsados por todas las ideas pioneras que antecedieron a esta. Las más significativas, por cierto, creadas y coordinadas por la profesora e investigadora Ana Fonseca, fallecida en 2018 y homenajeada por este foro. Los principales programas de redistribución de renta en Brasil a lo largo de las dos ultimas décadas llevan su firma: El Renta Mínima, en São Paulo, y el Bolsa Familia y Brasil Sin Miseria a nivel nacional.

Al final la presión sirvió para conseguir los 600 reales al mes durante tres meses, siempre con los esfuerzos extras para alargarlo todo lo posible y aprovechar la coyuntura de esta crisis sin precedentes. La extensión del auxilio emergencial, y la cuantía si fuera el caso, aún están en el aire. Ferreira y Moroni no venden humo, reconocen que no saben a ciencia cierta la verdadera opinión de la mayoría de parlamentarios respecto al pasó más allá que se definiría con la renta básica permanente.

Algunos diputados y senadores estarían de acuerdo en oficializarla durante un periodo determinado, tres o cuatro años, durante la fase de recuperación económica que tendrá que afrontar Brasil. En todo caso, es innegable el gran impulso a la demanda que ha propiciado la pandemia, pero no será un gobierno de ultraderecha el que permita la implantación de una medida de este calado.

Moroni: "El Gobierno está haciendo algo cruel, algo perverso, retrasando las cuotas de cobro ya aprobadas hasta diciembre"

Aunque, dado que la política es caprichosa, al contrario de lo que pueda parecer, el presidente Bolsonaro está en buena posición para sacar partido de la covid-19 en Brasil. El auxilio emergencial que a duras penas se ha conseguido poner en marcha, promovido por organizaciones de la sociedad civil, con la Red Brasileña de Renta Básica al frente, y aprobado por el Congreso Nacional, está lavando la imagen del Ejecutivo, que a final de cuentas es la cara visible de todas las medidas tomadas a nivel nacional.

Si fuera por Jair Bolsonaro y su ministro de economía, Paulo Guedes, este auxilio hubiera sido mínimo, y durante un tiempo mucho menor; en cambio, el ciudadano de a pie, sobre todo en las zonas con menos recursos y menos acceso a la información, les considera los máximos benefactores. Aumenta el gasto, las cuentas se descuadran, pero Bolsonaro logra un rédito político inesperado pensando ya en una posible reelección en 2022.

Y eso que la inversión es claramente insuficiente, y el método de pago elegido por el Gobierno Federal está provocando el caos en numerosas agencias bancarias a lo largo del país. Se han visto beneficiados directamente ya cerca de 67 millones de brasileños, y otros 40 millones han quedado con el proceso de solicitud, realizado a través de una aplicación móvil, anulado o bloqueado. Además, "el Gobierno está haciendo algo cruel, algo perverso, retrasando las cuotas de cobro ya aprobadas hasta diciembre, solo para poder decir que la ayuda ha llegado hasta final de año", comentó Moroni en el evento del Forum Ana Fonseca.

Cómo se financiaría una renta básica permanente en Brasil

Eduardo Suplicy, el histórico ideólogo de la renta básica en Brasil, y presidente honorífico de la Red, siempre ha hablado de la creación de un superfondo que pudiera ir creciendo con inyecciones como las de los royalties de la explotación de los recursos naturales (petrolíferos, por ejemplo), o la desestatalización de empresas. La renta básica permanente más humilde, en opinión de Suplicy, se podría cerrar con un presupuesto de 248.000 millones de reales, algo factible teniendo en cuenta que durante los últimos años las exenciones fiscales de las empresas han sobrepasado los 300.000 millones de reales en cada ejercicio.

Los activistas por la renta básica universal son conscientes, como lo es José Antônio Moroni, de que si el programa Bolsa Familia, que abarca entre 35.000 y 50.000 millones de reales actualmente, ya irrita a las élites brasileñas, el presupuesto necesario para una renta básica permanente levantaría más ampollas aun en las clases altas. Defienden, a pesar de las críticas, que urge la redistribución de renta en Brasil.

"La población que debe financiarlo es el 5% de los ciudadanos que acumulan el 45% de la riqueza nacional, y para eso es necesaria la reforma tributaria adecuada". No quieren, por encima de todo, que se arruinen los avances sociales ya alcanzados en Brasil, que la implementación de una renta básica universal y permanente sea usada como sustitución de servicios básicos sociales ya existentes. Se niegan, en definitiva, a que su lucha desemboque en que los medianamente pobres financien a los tremendamente pobres.

Leandro Ferreira: "No depende solo de tasar las grandes fortunas"

El actual auxilio emergencial se traduce en un 2% del Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil, teniendo en cuenta el PIB del año pasado. Calculado en relación al dato del PIB en este 2020 de crisis ese valor podría subir casi hasta el 3%. La renta básica permanente se situaría en un nivel todavía mayor. "No depende solo de tasar las grandes fortunas", indicaba Leandro Ferreira en la conferencia con el Forum Ana Fonseca, sino de estudiar estrategias desde el momento en que se rellena y presenta "la declaración de la renta". La redistribución podría arrancar desde ese punto directamente, si el mecanismo se regulara y ejecutara desde el punto de vista de la justicia social y de la reparación.

"¿El programa es caro?", se preguntaba Moroni. "¿Caro comparado con qué? Parece que todo lo pensado para el área social es caro. Para mantener el real en un determinado nivel en relación al dólar se emplean muchos recursos públicos y eso no se considera caro".

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