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Bahrein y Arabia Saudí no logran apagar las protestas de los chiíes

Un muerto y cientos de heridos en los enfrentamientos entre jóvenes y policías en Manama

AGENCIAS

Las protestas de la comunidad chií contra las monarquías absolutistas en la Península Arábiga van en aumento. En Bahrein se produjo una verdadera batalla campal entre la Policía y los manifestantes mientras varias docenas de personas intentaron manifestarse en Riad, la capital de Arabia Saudí, un país no muy acostumbrado a este tipo de expresiones de malestar.

Olas de manifestantes bloquearon una avenida principal hacia el Puerto Financiero de Bahrein, un importante distrito financiero de este centro bancario del Golfo Pérsico, enfrentándose con la Policía, que disparó gas lacrimógeno y cañones de agua.

Al menos una persona murió y cientos resultaron heridas en los choques más violentos desde que los soldados abrieron fuego contra los manifestantes el mes pasado. Los jóvenes levantaron barricadas a lo largo de la autopista tras avasallar a los antidisturbios cerca de la rotonda de la Perla, punto central de semanas de manifestaciones. La mayoría chií exige reformas democráticas para tener una mayor participación en los asuntos del Estado controlado por la minoría suní encabezada por la familia real. Pero los sectores más radicales van más allá y exigen el fin de la monarquía.

El Gobierno saudí negó que hubiera habido una protesta

Mientras, en Riad, docenas de personas se congregaron frente al Ministerio de Interior para pedir la liberación de sus familiares que han sido encarcelados por haber participado en las pequeñas protestas de la minoría chií en el este del país en los últimos días.

El Gobierno saudí negó que hubiera habido una protesta pero la agencia Reuters informó que vio docenas de hombres en vestimenta blanca frente al Ministerio, vigilado por un gran despliegue de las fuerzas de seguridad.

Ante las protestas de la minoría chií que vive sobre todo en las regiones petrolíferas en el este del país, el ministro de Interior, el príncipe Nayeb bin Abdul Aziz, aseguró el viernes que algunos "malvados" querían convertir el país en un lugar de caos y que sus marchas no tenían objetivos nobles, según publicó la prensa local. Sin embargo, hace unos días, el rey Abdulá anunció un fondo de 37.000 millones de dólares para proyectos sociales en un intento de desactivar la protesta.

También en Omán, otro monarca de la península, el sultán Qabus ibn Said, se vio obligado a conceder poderes legislativos y de supervisión al Parlamento, que hasta ahora sólo ejercía labores consultivas, tras las protestas de las últimas semanas en el país.