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Brasil La vacuna que no llega, otro campo de batalla para el capitán Bolsonaro

La estrategia del gobernador de São Paulo ha colocado contra las cuerdas al presidente, que criticó "la vacuna china" y ahora se ha visto obligado a anunciar la adquisición de 100 millones de dosis.

El presidente Bolsonaro y el general Pazuello, ministro de sanidad, han tenido malentendidos respecto a la vacuna Coronavac, producida por el laboratorio chino Sinovac en colaboración con el Instituto Butantan.
El presidente Bolsonaro y el general Pazuello, ministro de sanidad, han tenido malentendidos respecto a la vacuna Coronavac, producida por el laboratorio chino Sinovac en colaboración con el Instituto Butantan. Marcelo Camargo / AGÊNCIA BRASIL

VÍCTOR DAVID LÓPEZ

"Señores, es así de sencillo: uno manda y el otro obedece". Con estas palabras se autocensuraba el general Eduardo Pazuello, tercer ministro de sanidad brasileño durante la pandemia de la Covid-19, el pasado 22 de octubre. Estaba convaleciente por el virus y Jair Bolsonaro le había ido a visitar. Más que darle ánimos, el presidente quiso que Pazuello no se descarrilara como los anteriores  conductores de su ministerio: el día antes el general había anunciado la compra de 46 millones de dosis de la vacuna CoronaVac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac. Fue rápidamente desautorizado por el presidente: "El pueblo brasileño no será cobaya de la vacuna china". Bolsonaro, ahora, ha tenido que replegarse.

Se le juntaban a Bolsonaro el fantasma del comunismo chino y el fantasma del gobernador de São Paulo, João Doria –uno de los que se postulan como rivales para las elecciones presidenciales de 2022–, que ante la pasividad del Ejecutivo había decidido a iniciar el camino por su cuenta, a lomos de la principal institución sanitaria y científica de su estado, el Instituto Butantan. São Paulo firmó un acuerdo con el laboratorio Sinovac para la importación de una partida de la vacuna CoronaVac y también para la producción local en su centro de referencia. Bolsonaro era invisible y Doria hablaba incluso de la fecha de las primeras inyecciones: 25 de enero.

A principios de diciembre São Paulo recibió una primera partida de lo que João Doria denominó a bombo y platillo "la vacuna de Brasil", y explicó que no solo los paulistas podrían tener acceso a ella, sino que todos los brasileños podrían vacunarse. Peleaba ante Bolsonaro la baza del patriotismo. El presidente intentó soportar la presión burlándose, faltando al respeto y actuando irresponsablemente en relación a todas las recomendaciones sanitarias, pero veía poco a poco cómo la popularidad que aún mantiene estaba en juego si uno de sus principales rivales políticos le robaba más protagonismo todavía en esta época de crisis.

En definitiva, ahora sí, Bolsonaro se ha visto obligado a ceder y a reconocer que el Gobierno brasileño comprará la CoronaVac del laboratorio chino Sinovac. El gobernador de São Paulo celebró la decisión como una victoria en toda regla: "Es lo que siempre hemos deseado. Desde el 20 de octubre deberíamos haber disponibilizado este contrato", indicó Doria. "En aquel momento, el ministro de sanidad lo anunció, y el presidente de la República lo denunció, lo inviabilizó".

Buena parte de la presión sobre Bolsonaro se ha ido materializando según se iba percatando la población brasileña de que algunos de los países más importantes de América Latina iban adelantándose a Brasil en cuanto a la recepción de vacunas y a la elaboración de planes de vacunación. A finales de diciembre llegaron a Argentina las primeras 300.000 dosis de la vacuna Sputnik V, procedentes de Rusia. En las mismas fechas, Chile recibió su cargamento inicial, perteneciente a las vacunas desarrolladas por los laboratorios Pfizer/BioNtTech, igual que México y Costa Rica. Fueron los cuatro primeros países de la región que arrancaron con la inmunización antes de finalizar 2020.

Rueda de prensa del Instituto Butantan sobre la eficacia de la vacuna CoronaVac, producida en asociación con el laboratorio chino Sinovac. GOBIERNO DE SÃO PAULO

Bolsonaro podría haberse apresurado con las importaciones y haber acelerado la reacción de la Agencia de Vigilancia Sanitaria (ANVISA), que está bajo su control, pero decidió no hacerlo. Al darse cuenta del callejón sin salida en el que se estaba adentrando, el presidente firmó una medida provisional, que luego se convirtió en un decreto, para tramitar un crédito extraordinario de 20.000 millones de reales –unos 3.000 millones de euros– de cara a los programas de vacunación. Brasil ha superado ya los 8.150.000 casos confirmados, y suma más de 203.000 fallecidos.

Las últimas informaciones gubernamentales son las que ha anunciado el general Pazuello, tras la marcha atrás de Bolsonaro: Brasil tiene aseguradas la adquisición de 354 millones de dosis en total. 100 millones de dosis serán precisamente las de la vacuna CoronaVac producidas en el Instituto Butantan (gobierno del estado de São Paulo), en colaboración con Sinovac Biotech (China), y 254 millones serán producidas en el Instituto Fiocruz (vinculado al Ministerio de Sanidad), en colaboración con la Universidad de Oxford/ AstraZeneca (Reino Unido). El Gobierno brasileño está en negociaciones paralelas con el laboratorio ruso Gamaleya, para la vacuna Sputnik V (el laboratorio brasileño União Química produciría en Brasil); con Janssen (Johnson & Johnson), Pfizer y Moderna, de Estados Unidos; y con Bharat Biotech (India).

El pasado 8 de enero fue el día en que tanto el Instituto Butantan como el Instituto Fiocruz presentaron los pedidos de uso de emergencia de sus vacunas a la Agencia de Vigilancia Sanitaria (ANVISA). En el caso de Fiocruz fue para importar dos millones de dosis desde el laboratorio indio Serum, de la vacuna que ellos mismos producirán en cuanto les sea posible: la de la Universidad de Oxford- AstraZeneca. Este cargamento aún no ha llegado a Brasil. ANVISA tiene un plazo de diez días para dar o negar el visto bueno.

Últimas informaciones sobre la CoronaVac: 50,38% de eficacia general

las 12:45 hora local de este martes 12 de enero comenzó la rueda de prensa más esperada de los últimos meses en Brasil: el Instituto Butantan presentaba los datos detallados de la eficacia de la CoronaVac en Brasil. Y la comparecencia se inauguró con la amargura en las palabras del doctor Dimas Covas, director de la institución. Se quejó de que la vacuna haya sido fuertemente criticada por el mero hecho de haber sido desarrollada en China: "Como si eso fuera un pecado, cuando si algo es, es una virtud, porque si eso no hubiera sucedido no tendríamos ahora millones de dosis listas en las estanterías".

La CoronaVac utiliza la tradicional estrategia del virus desactivado, y su eficacia se ha quedado lejos de la anunciada por los laboratorios que han empleado la flamante tecnología del ARN Mensajero (Pfizer, Moderna). El Instituto Butantan confirma una eficacia general de 50.38% para a CoronaVac, en dos dosis, con "tendencias" que corresponden a "efectos biológicos esperados" cercanas al 78% de protección para casos sintomáticos leves y al 100% para casos moderados, graves y muy graves. La orientación mínima de la Organización Mundial de la Salud es una eficacia del 50%. La parte positiva es su facilidad logística: la CoronaVac puede ser transportada a temperatura ambiente, y eso es fundamental para superar el desafío que supone alcanzar todos los rincones del inabarcable Brasil, incluyendo las áreas de selva y las zonas semidesérticas.

"No es la vacuna ideal, pero es una buena vacuna", confirmada tras un "estudio limpio, un estudio claro", señaló Natalia Pasternak, bióloga y presidenta del Instituto Questão de Ciência, que formaba parte del equipo que participó en la comparecencia de prensa. Al bloquear los casos más complejos de la enfermedad, la Coronavac "nos va a permitir comenzar el proceso de control de la pandemia". La fecha deseada de inicio del plan de vacunación continúa siendo 25 de enero.

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