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El 'Catargate' apunta a una red de sobornos de Marruecos a eurodiputados: "Hacían todo lo que Rabat quería"

'Público' habla con la ex eurodiputada Ana Gomes, que explica cómo varios eurodiputados actuaban como "agentes de países terceros" en la cámara.

Un vehículo de la Policía frente al Parlamento Europeo, en Bruselas.
Un vehículo de la Policía frente al Parlamento Europeo, en Bruselas. STEPHANIE LECOCQ / EFE

Cuando todos los ojos miran a Doha, el abanico por presunta corrupción en el Parlamento Europeo se abre y ya apunta también a Marruecos. Según el rotativo alemán Der Spiegel, el ex eurodiputado Antonio Panzeri, socialdemócrata italiano y uno de los cuatro imputados en la causa judicial, habría recibido sobornos tanto de Doha como de Rabat para blanquear la imagen de sendos países, que presuntamente buscaban influir en la toma de decisiones políticas de la UE. Panzeri, que lidera una ONG de Lucha contra la Impunidad, habría recibido los regalos desde el propio embajador marroquí en un país del Este. El código ético de la Eurocámara prohíbe recibir obsequios de más de 150 euros.

A Ana Gomes, ex eurodiputada portuguesa (S&D), que compartió comisión con el italiano durante la pasada legislatura no el escándalo no le ha pillado de sorpresa. "Vi a mucha gente sobre la que ya dudaba de si eran corruptos. Incluso Panzeri. Actuaban como agentes de Estados extranjeros. El caso de Panzeri era en particular con Marruecos, pero había más. Siempre me peleé con él por la cuestión de Marruecos. Hacía todo lo que los marroquíes querían.

El presidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Antonio Panzeri, habla durante una conferencia de prensa en Hanoi el 23 de febrero de 2017.
Imagen de archivo de Antonio Panzeri. HOANG DINH NAM / AFP

Eso sí, lo hacía de forma inteligente", detalla en conversación telefónica con este periódico. La lusa fue testigo directo de los viajes de lujo –que ella rechazó- promovidos por Rabat. Y advierte de que el coqueteo con la corrupción salpica a más países con controvertidos historiales de derechos humanos. Gomes denuncia cómo Mario David, antiguo eurodiputado popular de Portugal y ahora consejero del primer ministro húngaro Víktor Orbán, intentó frenar sus resoluciones que ponían a Arabia Saudí en la picota. "Mario David era un lobbista para otros Gobiernos", afirma tajante.

El Catargate abre ya una caja de Pandora que podría ser mucho mayor. "Este escándalo se enmarca en la opacidad y el secretismo en los que se envuelven las instituciones. Los medios apuntan a Catar, pero cada vez se oye más que Marruecos, Irán o Bahrein también podrían haber actuado de forma similar. Son muchos los puntos de encuentro entre la Unión Europea y estas dictaduras", aseguran fuentes de Unidas Podemos en el Parlamento Europeo a este periódico.

La cuestión del pueblo saharaui ha sido una de las grandes ausentes de la política europea en los últimos años. El PP y el PSOE español habrían torpedeado históricamente cualquier mención al Sáhara Occidental en los informes de la cámara sobre vecindad sur. Las mismas fuentes relatan que antes de la votación de este texto, los eurodiputados españoles -a excepción de una eurodiputada de Podemos- recibieron una carta de una constructora griega con negocios en Marruecos, en la que alertaban sobre una de las enmiendas registradas porque, según decían ponía "en riesgo la integridad territorial de Marruecos".

El mayor escándalo de corrupción de la historia de la Eurocámara reabre los fantasmas de los problemas de transparencia y control en los encuentros de funcionarios europeos con los lobbies y con embajadas de países terceros. "Es un comentario generalizado que, durante las sesiones plenarias, la embajada marroquí tiene prácticamente una oficina permanente en el bar de eurodiputados", afirma el eurodiputado Miguel Urbán, de Anticapitalistas.

Marruecos, el socio intocable

Mientras Venezuela acumula una quincena de resoluciones de condena en la Eurocámara durante los últimos años, hay que indagar mucho para encontrar críticas hacia otros países como Marruecos, considerado como socio prioritario para la UE. Una etiqueta que el vecino del sur se ha ganado tras frenar con mano dura el cruce de personas migrantes hacia España. Fue en 2021 cuando la Eurocámara adoptó su primera resolución condenatoria por abusos de derechos humanos contra Rabat en más de 20 años. En ese momento, la crisis de Ceuta -con la llegada de unas 9.000 personas en apenas de 48 horas a la ciudad española- había desatado un huracán diplomático entre Madrid y Rabat. "Los grandes grupos se negaron a incluir cualquier mención a la situación en el Rif o a la represión contra la libertad de prensa en Marruecos. Hoy ya vemos por qué", denuncia Miguel Urbán, eurodiputado de Anticapitalistas, que afea que incluso ese texto fue edulcorado por populares y socialdemócratas.

La ex ministra Trujillo afirmó que Ceuta y Melilla "suponen una afrenta a la integridad territorial de Marruecos"

Tras el pico de tensión, las aguas regresaron a su cauce. El tridente Bruselas-Rabat-Madrid reforzó su alianza con más cooperación migratoria o fondos adicionales de la UE. La gran expresión fue el cambio copernicano del Gobierno comandado por Pedro Sánchez aceptando la doctrina marroquí sobre el Sáhara como la base "más seria, realista y creíble" para resolver el enquistado conflicto. De hecho, es frecuente ver a ex miembros del partido socialista defendiendo la posición de los de Mohamed VI. Hace unos meses, la ex ministra María Antonia Trujillo afirmó que las ciudades españolas de Ceuta y Melilla "suponen una afrenta a la integridad territorial de Marruecos" y "son vestigios del pasado que interfieren".

Gomes explica que "hay dos países, Francia y España, que defienden los intereses de Marruecos en la UE" y confiesa que ella misma ha sido testigo de un giro mucho más agresivo durante los últimos años desde Madrid para complacer a Rabat. "El lobbista de Marruecos mas descarado que conocí en el Parlamento es Gilles Pargneaxu (socialdemocrata francés). Se presentaba a sí mismo como 'consejero de su majestad el rey'. ¿Cómo podían los socialdemócratas tolerar este nivel de secuestro? Deberían investigarlo", afirma Gomes.

En la edición del Premio Sájarov 2021, la familia socialdemócrata -en el ojo del huracán porque todos los imputados hasta la fecha pertenecen a su grupo- votó a favor de la candidata de la ultraderecha, la expresidenta boliviana Jeanine Áñez, y no de la activista saharaui Sultana Khaya como finalista del Premio Sájarov. Aunque la delegación que lidera la española Iratxe García Pérez lo atribuye a una estrategia para posicionar mejor a sus candidatas: las mujeres afganas.

La pesca, en el epicentro

Bruselas y Rabat también han cerrado filas para proteger sus intereses en sus controvertidos acuerdos que incluyen los recursos del Sáhara Occidental. La Justicia europea emitió el año pasado una histórica sentencia que declaraba ilegales los acuerdos comerciales y de pesca de la UE con Marruecos. Aducía que no contaban con el apoyo del pueblo saharaui representado por el Frente Polisario. Minutos después, los equipos de Borrell y de Rabat emitieron un comunicado conjunto reiterando su cooperación. El Consejo de la UE ha recurrido el fallo, que se encuentra pendiente de la sentencia definitiva por parte del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). Entretanto, los barcos europeos siguen faenando en las aguas territoriales del Sáhara Occidental, que representan más del 90% de las capturas.

El Catargate ya amenaza con manchar la imagen y credibilidad de la UE y en ser una bala capitalizada por las fuerzas populistas euroescépticas, que ya no buscan los exit, sino debilitar a la UE desde dentro. "Son noticias terribles para la imagen del Parlamento Europeo y para la democracia. Es una munición para la extrema derecha", sentencia Gomes.

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