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Caso Khashoggi El asesinato de Khashoggi puede acabar con la guerra de Yemen

La administración Trump habla del fin de la guerra del Yemen y de negociaciones entre los contendientes. Este asunto y el incierto futuro del príncipe saudí Mohammad bin Salman se decidirán en las próximas semanas.

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Soldados del Gobierno yemení viajan en un vehículo en la ciudad de Taiz, el pasado 6 de octubre. / REUTERS - ANEES MAHYOUB

La guerra de Yemen puede llegar a su fin como consecuencia de la vulnerabilidad del príncipe heredero saudí, Mohammad bin Salman, tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi hace un mes en Estambul. Esta posibilidad deberá aclararse en las próximas semanas, según el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis.

Mattis realizó el martes por la noche unas declaraciones en las que llamó a un "alto el fuego" entre la coalición liderada por Arabia Saudí y los huthies, sus rivales en Yemen. El llamamiento sorprendió a los observadores puesto que es el primero de esta naturaleza que tiene lugar desde que el presidente Donald Trump entró en la Casa Blanca en enero de 2017.

Estados Unidos es el principal suministrador de armas y bombas a la coalición liderada por los saudíes. Simultáneamente, la ministra de Defensa francesa, Florence Parly, indicó que París, otro de los grandes suministradores de armas a la coalición, también está trabajando con la ONU para buscar una salida negociada a la guerra. "La solución militar no irá a ninguna parte" dijo Parly.

Países occidentales que más armas han dispensado ahora abogan por la paz

Así mismo, el secretario de Exteriores británico, Jeremy Hunt, se felicitó el pasado martes de la iniciativa estadounidense para poner fin a una "terrible situación". Con el Reino Unido se completa la lista de los tres países occidentales que más armas han dispensado a los saudíes y sus aliados en la guerra de Yemen y que ahora abogan por la paz, al menos verbalmente.

La intervención militar de la coalición en Yemen se remonta a hace tres años. Desde entonces han muerto millares de personas, en su mayoría civiles. La estimación que más circula es la de 10.000 fallecidos, aunque el martes el grupo independiente Armed Conflict Location and Event Data Project, informó que el número de muertos es de 56.000, es decir más de cinco veces la cifra estimada hasta ahora.

Naturalmente, la iniciativa de EEUU suscita algunas preguntas a las que todavía no es posible responder. La primera es si esta iniciativa se origina en Washington o si Mattis está siguiendo instrucciones del príncipe Bin Salman, también conocido por las siglas MBS. En las últimas horas circulan rumores en el sentido de que Estados Unidos ha llegado a la conclusión de que MBS es "tóxico" para sus intereses en Oriente Próximo y en Washington ya se le está buscando sustituto.

Otra cuestión que no se aclarará hasta más adelante es si el planteamiento de negociaciones de paz en Suecia del que habla Mattis es una iniciativa seria o por el contrario se trata de hacer frente a las críticas que periódicamente suscita ese conflicto en Estados Unidos.

Mattis: "Ha llegado el momento de detener esta guerra"

Sin ir más lejos, la semana pasada el senador demócrata Bernie Sanders escribió en The New York Times: "Esta guerra no solo ha creado un desastre humanitario en uno de los países más pobres del mundo, sino que la implicación de EEUU no ha sido autorizada por el Congreso y por lo tanto es inconstitucional".

"Ha llegado el momento de detener esta guerra", insistió Mattis. "Creo que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (aliados de los saudíes), están preparados para avanzar". Pero a pesar de esas palabras, será necesario esperar hasta ver si realmente Riad tiene un interés serio en acabar con el conflicto, aunque solo sea para mejorar la imagen de MBS.

A pesar de que Arabia Saudí y sus socios han hecho muchas promesas en el pasado en la dirección de la paz, siempre han obtenido de Occidente una prórroga para ganar una guerra que ahora en Washington dicen que no se puede ganar en el campo de batalla.

Distintos analistas ya habían indicado que una solución militar no estaba al alcance si Estados Unidos no se implicaba directamente en el conflicto. Naturalmente, la administración Obama, consciente del fiasco de Irak, rechazó dar ese paso, y la administración Trump tampoco se ha atrevido a ir más allá de proveer de armas a la coalición, lo que ha significado la firma de suculentos contratos.

Mattis también dijo que el conflicto está siendo "demasiado largo" y que ha llegado el momento de un "cese de las hostilidades". Evidentemente, cuando MBS se embarcó en la guerra, el príncipe no pensaba que iba a ser tan larga y tan costosa en términos de bajas y de imagen para Riad debido al elevado número de muertos civiles.

La propuesta de Mattis llega mientras se informa que la coalición ha desplegado 10.000 soldados para una próxima ofensiva contra la ciudad de Hodeideh que controlan los huthies. Esta circunstancia significa que probablemente el secretario de Defensa está hablando de la paz sin demasiada persuasión.

En septiembre ya se abortó una negociación lanzada por la ONU cuando los huthies dijeron que no habían recibido garantías de que sus delegados podrían regresar a Yemen desde Ginebra, donde se les había convocado. En cualquier caso, el secretario de Defensa indicó que la ONU ya está trabajando por medio de su enviado especial, Martin Griffiths, para preparar las conversaciones en el plazo de un mes.

El interés que despiertan las palabras de Mattis corre paralelo al que despierta el volátil futuro de MBS. A causa de su atolondramiento e intransigencia, el príncipe heredero se ha jugado su futuro y ahora mismo está en el aire. Las próximas semanas pueden resultar decisivas en esos dos frentes abiertos por el asesinato de Khashoggi.