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Coronavirus AstraZeneca y Oxford pausan el ensayo de su vacuna contra la covid-19 tras la enfermedad de un voluntario 

La compañía ha señalado que ha aparecido una reacción "potencialmente inexplicable" en uno de los participantes en el estudio. España esperaba obtener tres millones de dosis de este fármaco en diciembre. 

Un hombre pasa frente al logo de la farmacéutica AstraZeneca, en su sede en la localidad británica de Macclesfield. REUTERS/Phil Noble
Un hombre pasa frente al logo de la farmacéutica AstraZeneca, en su sede en la localidad británica de Macclesfield. REUTERS/Phil Noble

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AstraZeneca ha decidido pausar el ensayo de la vacuna que desarrolla contra la covid-19 debido a la aparición de "una enfermedad potencialmente inexplicable" en uno de los participantes del mismo, un movimiento que la compañía ha descrito como "rutinario".

"Como parte de los ensayos globales controlados y aleatorizados en curso de la vacuna contra el coronavirus de Oxford, nuestro proceso de revisión estándar ha pausado la vacunación para permitir la revisión de los datos de seguridad", ha indicado la compañía en un comunicado.

"Es una acción rutinaria que tiene que hacerse siempre que haya una enfermedad potencialmente inexplicable en uno de los ensayos, asegurando que mantengamos la integridad" de los mismos, ha añadido AstraZeneca, según ha recogido la prensa estadounidense.

La farmacéutica ha agregado que, en los ensayos grandes, "las enfermedades aparecerán por casualidad", pero estas condiciones "deben ser revisadas independientemente para comprobar (los datos) cuidadosamente".

Trabajan para "acelerar la revisión" de este "evento único"

En este contexto, AstraZeneca ha asegurado que trabaja para "acelerar la revisión" de este "evento único" con el objetivo de "minimizar cualquier impacto potencial en la línea de tiempo del ensayo".

Asimismo, ha asegurado que está "comprometida" con la "seguridad" de los participantes en el estudio, al tiempo que ha destacado los "más altos estándares de conducta" de sus ensayos.

Esta es la vacuna que había desarrollado AstraZeneca, con sede en Cambridge (Reino Unido), junto a la Universidad de Oxford y cuya eficacia se estaba experimentando en EEUU, Brasil y Sudáfrica después de que el ensayo hubiera dado resultados positivos en sus fases iniciales, cuando se probó con mil personas en el Reino Unido.

El pasado lunes, tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el ministro de Sanidad, Salvador Illa, afirmaron que esperaban comenzar a contar con tres millones de dosis de esta vacuna en diciembre, después de que España se sumase a la compra centralizada de la UE de la vacuna de AstraZeneca contra la covid-19 el pasado agosto. Por su parte, la UE esperaba tener las dosis en noviembre.

Además, los Gobiernos de Argentina y México, así como la fundación mexicana Slim, llegaron en el mes de agosto a un acuerdo con AstraZeneca y con la Universidad de Oxford para fabricar la vacuna en sus países y, luego, distribuirla a todos los países de Latinoamérica, con excepción de Brasil.

La OMS defiende que la seguridad de la vacuna es lo primero

Tras el anuncio de AstraZeneca, la jefa científica de la Organización Mundial de la Salud ha defendido que la seguridad de una posible vacuna es "lo primero y más importante". "Sólo porque hablemos de velocidad no significa que empecemos a comprometer o a recortar lo que normalmente se evaluaría", ha declarado la doctora Soumya Swaminathan.

"El proceso todavía tiene que cumplir con las reglas de juego. En el caso de los medicamentos y las vacunas que se administran a las personas, hay que comprobar su seguridad, ante todo", ha añadido. La OMS ha descrito anteriormente en varias ocasiones a la vacuna que AstraZeneca está desarrollando con la Universidad de Oxford como la principal candidata del mundo y la más avanzada en términos de desarrollo.

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