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Coronavirus en EEUU EEUU usará sangre de los supervivientes para tratar a enfermos graves

Expertos afirman que el tratamiento podría ser la mejor esperanza para algunos pacientes de coronavirus hasta que se desarrollen medicamentos más sofisticados o la vacuna.

Gente con mascarillas en el Hospital Elmhurst en el distrito de Queens, en Nueva York(EE.UU.) EFE/Bryan R. Smith
Gente con mascarillas en el Hospital Elmhurst en el distrito de Queens, en Nueva York(EE.UU.) EFE/Bryan R. Smith

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El Gobierno de EEUU ha autorizado a médicos de todo el país a usar el plasma de la sangre de pacientes que se recuperaron del coronavirus para tratar a aquellos en estado crítico. Lo que supone para algunos expertos la mejor solución a la espera de una cura para la COVID-19, que más de 44.000 personas han contraído en el país y al menos 544 han muerto, según el recuento oficial.

El nuevo tratamiento fue autorizado este martes por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, en inglés), la agencia gubernamental que se encarga de aprobar el uso de nuevos medicamentos, vacunas y otros productos relacionados con la salud pública. Normalmente para que la FDA autorice un nuevo tratamiento pasan meses y solo lo hace cuando se ha probado la eficacia del método, pero en esta ocasión ha admitido que "aunque es prometedor, el plasma no ha demostrado ser efectivo en las enfermedades estudiadas".

La decisión de la FDA se produce un día después de que el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunciara que el departamento de salud del estado planeaba comenzar a tratar a los pacientes de coronavirus más enfermos con plasma rico en anticuerpos extraído de la sangre de los que se recuperaron. Tras la autorización del tratamiento la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. ha anunciado que este método solo se podrá usar en pacientes que estén en estado crítico y cuya vida corra peligro, además el personal médico deberá pedir autorización previa para administrarlo.

¿Cómo funciona el tratamiento?

El tratamiento surge de la idea de que, cuando una persona se enferma, el cuerpo genera anticuerpos que luchan contra la infección. De esa manera, cuando ese sujeto se recupera, los anticuerpos se quedan flotando en su sangre, especialmente en el plasma, que es la parte líquida de la sangre. Por tanto, el tratamiento consiste en recolectar esos anticuerpos que quedan flotando en el plasma para inyectárselos a una persona enferma y ayudarle a luchar contra el virus.

"El plasma no ha demostrado ser efectivo en las enfermedades estudiadas"

Antes que la COVID-19, esta técnica fue utilizada para luchar contra la "gripe española" de 1918, cuando el uso de vacunas no estaba extendido, y recientemente también se uso contra el virus del ébola y el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), otro tipo de coronavirus que dejó 774 muertos en China entre noviembre de 2002 y julio de 2003. En el caso del SARS, el plasma permitió mitigar los síntomas de los pacientes y acortar sus instancias hospitalarias.

A pesar de las declaraciones de la FDA, de la inexactitud de la eficacia de este tratamiento, en China algunos doctores también inyectaron plasma para pacientes graves de coronavirus y los resultados parecen ser prometedores.

Uno de los investigadores del uso del plasma en pacientes es Arturo Cassadeval de la Universidad Johns Hopkins, quien en febrero, en un artículo de opinión en The Wall Street Journal, consideró que el uso de plasma podría ayudar a contener la pandemia a la espera del descubrimiento de una vacuna, algo que podría tardar entre 12 y 18 meses.