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Cuba, una Bienal de Arte eterna

La Habana se ha convertido en una gigantesca sala de exposiciones deslumbrando a los visitantes de la ciudad: “Los turistas se sorprenden pero esto no es más que lo que hacemos desde hace 50 años, Cuba es una Bienal eterna”.

Una de las miles de obras de arte que han hecho de las calles de La Habana una galería de arte.

FERNANDO RAVSBERG

LA HABANA.- La XII Bienal de Arte de La Habana no ha dejado ni un rincón de la ciudad sin obras de arte, en la fortaleza de La Cabaña, el malecón, los muros de edificios medio derruidos, en las barriadas, las plazas y los parques. La capital se ha convertido en una gigantesca sala de exposición que deslumbra a los habaneros. No hay local que no se utilice, las escuelas de arte, la de música, bibliotecas, conventos, la Facultad de Física Nuclear, los institutos de ciencias aplicadas, la fábrica de bicicletas e incluso en casas particulares. Es prácticamente imposible verlo todo. 

Solo pasear por los 2 km de malecón es ya un placer para los sentidos. Un cubo azul gigante, un mirador de salvavidas, una playa con arena, sombrillas y tumbonas, el rostro de una mujer de metal y una pista para patinaje sobre hielo resistente al sol del trópico y a los niños de Centrohabana que no paraban de usarla. La gente confiesa que no entiende muchas de las obras pero que a pesar de eso les gusta verlas en las calles de la ciudad y muchos piden que se queden hasta la próxima bienal.

Participan artistas de medio centenar de países y más de un millar de especialistas de los EEUU, los cuales ven en la Bienal la oportunidad de ponerse al día sobre el arte cubano, en particular respecto a aquellos artistas que aún no tienen relevancia internacional, los cuales pueden convertirse en un buen negocio. Muchos esperan que las conversaciones para el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EEUU les permitirá pronto gastar dinero sin el riesgo de terminar en la cárcel o pagando multas de cientos de miles de dólares. 

Bienal Cuba
Bienal Cuba

La participación de artistas
estadounidenses ha crecido notablemente. Entre ellos destaca James Richards

Al calor de este acercamiento la participación de artistas
estadounidenses ha crecido notablemente. Entre ellos destaca James Richards, quien presenta en La Habana su exposición La Cuba de Hemingway. Se trata de un conjunto de acuarelas con una visión de los lugares de la Isla que inspiraron al novelista y premio Nobel de literatura en 1954.

No pocos emigrados forman parte también de la muestra, el más
destacado de ellos es sin duda Tomás Sánchez, quien hacía 30 años que  no exponía en el Museo de Bellas Artes de Cuba. Es un símbolo de los cambios que se desarrollan entre los emigrados y Cuba. Ya el pasado año, Sánchez había exhibido sus fotografías en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam de la capital, donde hubo una enorme afluencia de público.

De Cuba destaca la obra de Roberto Fabelo, pintor, dibujante, ilustrador en papel, madera y tela, escultor, en fin un Da Vinci tropical que cuenta con exposiciones personales y colectivas en una veintena de países. En la XII Bienal presenta 4 pinturas de gran formato en la Galería Artis 718 y en el malecón habanero la escultura de metal Delicatessen. Fabelo dijo a la agencia de prensa cubana AIN que su exhibición es expresión de esa parte de la condición humana que insiste en sus misiones esenciales: lograr su sustento cotidiano con honestidad, persistir en sus utopías y también denunciar, desde la pertenencia y la generosidad, el lado oscuro que a todos acompaña.

El pintor y ceramista José Fuster ha decorado todo su barrio de
cerámicas, cada casa, cada esquina, el policlínico y hasta la parada
del autobús se han convertido en obras de arte de forma permanente. En un encuentro con Público nos dice: “La gente que viene desde el extranjero se sorprende de lo que encuentra pero esto no es más que lo que venimos haciendo desde hace más de 50 años, Cuba es una Bienal eterna”.

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