Opinión
Las izquierdas que soslayan los feminicidios

Periodista y escritora
Esta semana, cuatro hombres han asesinado a cuatro mujeres y una niña. Las mujeres se llamaban Ana María, María José, Petronila y Tatiana. La niña se llamaba Noemí, tenía 12 años y era la hija de María José. A Ana María y a Tatiana las acuchillaron. A María José y a su hija Andrea, además de acuchillarlas, las degollaron. A Petronila la estrangularon. Esta semana, en España, cuatro hombres asesinaron a cuatro mujeres y una niña los días lunes, martes, miércoles y viernes. Este artículo se publica el domingo. No sé si para cuando usted lo lea serán más.
Este sábado ni uno solo de los periódicos de tirada nacional, al menos entre los cinco que yo leo —y considero más "cercanos" a la lucha contra la violencia— abría su edición con este tema. Es más, no me ha parecido que ninguno de ellos dedicara la edición a nada más que reflejar los últimos datos y las declaraciones de la ministra del ramo.
Pero hay algo aún peor, muchísimo peor. Este jueves, Noelia Adánez, jefa de Opinión de este periódico, publicaba una columna que me puso los pelos de punta, titulada La refundación de la izquierda y el burka. Contaba Adánez que el miércoles, cuando se sentaron Gabriel Rufián y Emilio Delgado a debatir sobre posibles futuros de las izquierdas, su ex ya había asesinado a Ana María (lunes), Abdelkader B. ya había degollado a María José y a su hija Andrea, y se sabía que Christian había estrangulado a Petronila. No solo no dijeron ni una palabra al respecto, sino que las menciones al papel de la lucha feminista y la batalla contra la violencia macho brillaron por su ausencia. Eso sí, el de Más Madrid ha opinado en la SER que a los chicos jóvenes hay que ir a buscarlos a los gimnasios. Oh.
Después de eso, y con las críticas que suscitó, una podría esperar que la reunión de Sumar, IU, Más Madrid y Comuns de este sábado arrancara con un recuerdo explícito a las mujeres y la niña asesinadas. Estamos hablando de una de las peores semanas que se recuerda en España en lo que a feminicidios se refiere. Ya no te digo yo un minuto de silencio, que seguramente les parece excesivo, pero quizás una mención concreta. Si me apuras, ni siquiera nombrarlas una a una, que habría sido un gesto, finalmente son cinco nombres. Si me apuras, dedicar un par de minutos a hablar de estos días terribles, sangrientos atroces.
Se me escapa lo que está sucediendo. Seguramente, si se tratara de cinco caballos del Rocío o cinco monitos de un zoo de Japón, algo habría caído. Pero son cuatro mujeres y una niña, y a mí se me escapa lo que está sucediendo en esas izquierdas que no se sienten sacudidas por la atrocidad de una semana. Sea eso lo que sea, ocurre lo mismo con los medios de comunicación.
Voy a pasar a detallar solo los feminicidios sucedidos la semana que hoy acaba, por si la próxima vez que se junten a pensar en el futuro, alguien tiene a bien pasarles la chuleta:
El lunes, día 16, un odontólogo conocido en la población, expareja de Ana María, enfermera, se acercó hasta el centro de salud de Benicàssim donde ella trabajaba y la atacó con lo que llaman "un arma blanca de grandes dimensiones" y no sabemos si es puñal de montaña o cuchillo jamonero. Ella tenía 64 años, rozando ya la edad de jubilación, y él, 70. Hacia las 12.30 del mediodía, el hombre la acuchilló varias veces hasta que la dejó muy malherida. Pocas horas después, Ana María fallecía en el mismo centro donde trabajaba. Fueron los pacientes y el personal del centro quienes retuvieron al asesino.
Al día siguiente, el pasado martes 17, se conoció el asesinato de María José Bou, de 47 años, y su hija Noemí, de solo 12 en Xilxes (Castelló). El hombre, llamado Abdelkader B., expareja de la primera y padre de la cría, las acuchilló y degolló a ambas. Lo hizo dentro de la casa donde vivían madre e hija, y a la que él tenía prohibido acercarse por una orden de alejamiento en vigor que, por lo que relatan las crónicas, infringía habitualmente. El hombre tenía además antecedentes policiales y penales por violencia machista. Según informó el diario Levante, "los cuerpos de ambas víctimas presentaban fenómenos cadavéricos, incluido el estado de coagulación de las manchas y depósitos de sangre en la vivienda, que denotaban claramente que los crímenes habían sido cometidos con mucha antelación y no esa misma tarde, como pretendía aparentar el sospechoso. Había otros indicadores: ambas estaban, además, en pijama, la madre con las zapatillas puestas y la niña, descalza, por lo que la pequeña debió ser sorprendida en la cama y María José, muy cerca de la hora de acostarse". La madre se encontraba en el sistema VioGén y recientemente se le había realizado una valoración de "riesgo medio".
Al día siguiente, el miércoles 18, un hombre llamado Christian, de 34 años, asesinó en Madrid a su expareja, Petronila B. F., de 33. Hacia las 15.00 horas, el hombre le confesó a una patrulla de la Policía Nacional en el barrio de Tetuán el feminicidio. Había estrangulado a Petronila, cuyo cadáver encontraron dentro del domicilio en el barrio de Hortaleza. Christian tenía, como Abdelkader B., una orden de alejamiento en vigor por violencia machista contra Petronila. La hija de esta, de dos años, no se encontraba en la vivienda.
Como explican en El Salto, ella era una mujer en situación de extrema vulnerabilidad: "La realidad es que Petronila acudió en el verano de 2025 a una asamblea del Sindicato de Barrio de Hortaleza porque ya no podía pagar el alquiler y su casera había iniciado una campaña de acoso mediático contando una versión alterada de los hechos, que ocultaba una realidad que nunca supimos: que al echar a su expareja por la orden de alejamiento no podía hacerse cargo de las facturas. Decidió priorizar las necesidades básicas de sus hijos por encima de su casera. A la presión que supuso la irrupción de este relato mediático se suma la de las brigadas ultraderechistas al servicio del bloque propietario que amenazan nuestros barrios. Como el pasado 25 de septiembre, cuando Petro nos avisó de que tenía a desokupa en la puerta de su casa. Esa insoportable presión hacía que aumentara el miedo y la vulnerabilidad en la que se encontraba. Aun así, con matones en la calle y matones en los medios Petronila aguantó".
Dos días después de que Christian asesinara a Petronila, el hombre de 30 años llamado Jesús Borja acuchilló a su esposa, Tatiana Rodríguez, de 28, quien falleció poco después debido a las heridas. Sucedió en la localidad de Sarriguren, en el Valle de Egüés (Navarra). Jesús y Tatiana estaban en trámites de separación. En aquel momento, también estaba en la vivienda al menos uno de los hijos que tenían en común, de 9 años, y la madre del asesino y suegra de Tatiana, a quien también hirió de gravedad. Según la prensa local, Jesús Borja se entregó poco después tras hablar por teléfono con la Policía Foral.
A quien competa, háganles llegar este listado a quienes pergeñan las intervenciones de todas las izquierdas del país.
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