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Día de la Liberación Italia reafirma su rechazo al fascismo como eje de su Constitución

La importancia de la Constitución italiana reside precisamente en que fue el resultado del acuerdo de fuerzas ideológicamente opuestas para lograr la creación de un nuevo Estado republicano basado en el rechazo unánime del fascismo y de Benito Mussolini.

Día de la Liberación Italia
Ceremonia de ofrenda floral en el Altar de la Patria con motivo del 76 aniversario del Día de la Liberación en Roma. Oficina de Prensa del Palacio Chigi / EFE

"No todos los italianos fuimos buenas personas". Con estas palabras, el primer ministro italiano, Mario Draghi, ha vuelto a resumir una idea clave que, cada vez más, necesita ser repetida regularmente en el país para que los transalpinos no olviden que el fascismo existió y marcó trágicamente la Historia de Italia. "A la hora de honrar la memoria de quienes lucharon por la libertad tenemos también que recordar que no todos los italianos fuimos buenas personas. El deber de la memoria está vinculado a todos, sin excepción. Hoy en día, sin embargo, estamos percibiendo señales evidentes de una progresiva pérdida de memoria colectiva acerca de los hechos vinculados a la Resistencia y los valores sobre los cuales se fundan la República Italiana y su Constitución".

Italia es un país antifascista, hasta el punto que el fascismo no es un tema que está sobre la mesa de los soberanistas transalpinos. Pero es muy llamativo que dichas palabras de Draghi hayan sido pronunciadas precisamente el pasado 25 de abril, Día de la Liberación, fecha que en Italia celebra anualmente el fin de la Segunda Guerra Mundial. La frase clave del discurso pronunciado este domingo por el jefe del Gobierno transalpino, ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) entre 2011 y 2019; es que "no elegir es inmoral". ¿A qué se refiere? A que la Italia democrática es antifascista por definición y es un Estado de derecho como resultado de la unión de todos los antifascistas tras el final del segundo conflicto mundial.

El presidente de la República Italiana, el jefe del Estado Sergio Mattarella, aseguró este domingo que "el 25 de abril representa un momento imprescindible de la Historia nacional de Italia". En este contexto, la Resistencia contra el fascismo de Mussolini y el nazismo de Hitler "fue un laboratorio donde se experimentó el encuentro y la colaboración de las grandes fuerzas populares, las diferentes posturas y las diversas culturas políticas". Mattarella, como garante de la Constitución transalpina, la Resistencia es el "gran depósito moral" de los italianos, "cuyos valores, son hoy más necesarios que nunca".

El 25 de abril se está convirtiendo en una fecha controvertida en Italia

El 25 de abril, algo nunca ocurrido antes, se está convirtiendo en una fecha controvertida en Italia. Y pensar que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, dicha fecha siempre ha sido celebrada como día festivo en el país, con mucha más continuidad que el propio 2 de junio, Día de la República Italiana, en conmemoración del referéndum que vio nacer el nuevo Estado democrático transalpino dejando a un lado definitivamente la opción monárquica y continuista de la dinastía de los Saboya.

Pero sin por un lado el Día de la República Italiana ha desatado con los años menos polémica por su carácter jurídico —un poco como en España el día de la Constitución— el Día de la Liberación, en los últimos años, ha pasado de ser un mantra intocable a una fecha con posibilidad de una revisión interesada, no obstante la enorme trascendencia del fin de la Segunda Guerra Mundial en el mundo occidental, en Europa y en Italia.

¿Quién está interesado en politizar el Día de la Liberación en Italia? El elemento discordante, para unos pocos, es la figura de la Resistencia, erróneamente considerada por la extrema derecha como un fenómeno sólo de izquierdas y no como un conjunto armado demócrata compuesto por populares (más tarde demócratas cristianos), socialistas y comunistas. La importancia de la Constitución italiana, de hecho, reside en que fue el resultado del acuerdo armónico de fuerzas ideológicamente opuestas para lograr la creación de un nuevo Estado republicano basado en el rechazo unánime del fascismo y de Benito Mussolini. Así pues, fue la existencia de la Resistencia lo que dio pie a la creación de la República Italiana y la redacción de su Constitución democrática.

"La Resistencia es, desgraciadamente, una página amarillenta de la Historia"

La prensa italiana, tanto en las páginas de los periódicos más conservadores como en aquellos más reformistas, está recogiendo estos días el clima enrarecido en el país acerca de una fecha fundamental en la Historia de Italia, como es el Día de la Liberación y por consiguiente el fin de la Segunda Guerra Mundial: "La Resistencia es, desgraciadamente, una página amarillenta de la Historia", escribe con cierta amargura el periódico de izquierdas La Repubblica: "Se trata de la historia de otros tiempos, de otra condición. Y, sin embargo, pretende reglar también nuestro momento, situándose como una de las normas más altas del Estado italiano", publica el mencionado diario al referirse a un artículo anexo de la Constitución del país, donde "se prohíbe la reorganización, bajo cualquier forma, del disuelto partido fascista".

¿Esta disposición de la Constitución italiana ha impedido, desde 1948, que hubiera personajes filofascistas en la política transalpina? En absoluto, pero éstos han tenido obligatoriamente que seguir los esquemas políticos de una vida pública basada en el Estado de derecho. Giorgio Almirante, por ejemplo, fue uno de los políticos italianos más conocidos del siglo XX y líder del Movimiento Social Italiano (MSI), fuerza política postfascista nacida en 1946, más tarde rebautizada en Alianza Nacional (AN) en 1993 y en Hermanos de Italia (HDI) en 2012. Hoy es la soberanista Giorgia Meloni, principal aliada del también soberanista de la Liga, Matteo Salvini; quien capitanea a la oposición soberanista del país con forma de bota. En este clima Giorgia Meloni, por ejemplo, poco o nada tiene que ver con la negación de la importancia de la Resistencia en la Historia de Italia.

¿Son Matteo Salvini y Giorgia Meloni fascistas? No

En otras palabras: ¿Son Matteo Salvini y Giorgia Meloni fascistas? No. Hasta el punto que su estrategia se basa precisamente en capitalizar el descontento de las clases populares para hacerse con el control de la derecha aprovechándose del vacío dejado por Silvio Berlusconi en el centro derecha, a base de una propaganda que enfrenta el soberanismo contra el europeísmo. Pero hay algo mucho más sutil: el peligro del fascismo en la actualidad, así pues, no está en su forma, ya que radica en su mensaje.

En el discurso de Draghi de este domingo, puede entenderse dónde encontrar realmente aquel fascismo que va en contra de la Constitución italiana: "Hay que conocer las historias de los combatientes por la libertad, entender en profundidad el sentido de su sacrificio y comprender que sin su valentía no tendríamos las libertad y los derechos de los que disfrutamos. Y que son más frágiles de lo que pensamos". Porque "el lenguaje del odio y el racismo siempre contiene el germen de potenciales acciones violentas". Por eso, el antifascismo no es una opción política, sino la obligación de todo demócrata. Por eso no elegir es "inmoral".

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