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El ejército israelí levanta el castigo a un soldado por comer bocadillo de cerdo de su abuela

"En resumen: nos equivocamos", reconoció este martes en las redes sociales el portavoz jefe del Ejército, el general de brigada Moti Almoz, tras el escándalo que había estallado alrededor del caso.

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Un grupo de soldados israelíes a su regreso a Israel tras participar en una ofensiva israelí contra el grupo islamista Hamás en la Franja de Gaza. /EFE

JERUSALÉN.- El Ejército israelí levantó hoy el castigo que impuso a un soldado por comer un bocadillo de carne de cerdo que no se ajustaba a las reglas de la alimentación judía y, en una inusual declaración, ha reconocido que se "equivocó".

"En resumen: nos equivocamos", reconoció hoy en las redes sociales el portavoz jefe del Ejército, el general de brigada Moti Almoz, tras el escándalo que había estallado alrededor del caso.

El soldado, un emigrante judío de Estados Unidos, se llevó varios bocadillos a un entrenamiento y se los ofreció a sus compañeros, sin conocer las reglas de alimentación kosher dentro del Ejército.

En el judaísmo existen numerosas reglas de alimentación, entre ellas las de no comer a la vez carne con leche o la prohibición de muchos animales.


Según el soldado, los bocadillos se los había hecho su abuela, con la que vive en un kibutz.

En el caso del soldado se trataba de fiambre de carne de cerdo un animal impuro cuyo consumo suele estar prohibido en establecimientos e instituciones bajo supervisión rabínica, aunque en todos ellos está permitido el consumo privado.

Llegado el caso a oídos del comandante del batallón, éste condenó al soldado a once días de confinamiento y le expulsó del curso de suboficiales en el que participaba, medidas que ahora han sido anuladas por las presión de la opinión pública y los medios de comunicación.

"En el Ejército seguiremos respetando las leyes de la alimentación kosher, pero por otro lado no vamos a hurgarle en el bocadillo a ningún soldado", agregó Almoz en su mensaje, al destacar que en "el ejército hay sitio para todos" a pesar de "las diferencias en la sociedad israelí".

Según el soldado, los bocadillos se los había hecho su abuela, con la que vive en un kibutz.

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