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Elecciones Bielorrusia Tres mujeres contra "el último dictador de Europa"

Con su candidatura conjunta, Sviatlana Tsikhanouskaya, Veronika Tsepkalo y María Kolesnikova se han propuesto democratizar y modernizar Bielorusia, que lleva 26 años bajo el gobierno del presidente Alexander Lukashenko.

Veronika Tsepkalo asiste a un mitin organizado por simpatizantes de Svetlana Tikhanouskaya, candidata en las próximas elecciones presidenciales y principal rival del presidente Alexander Lukashenko, en Minsk, Bielorrusia. | REUTERS
Veronika Tsepkalo asiste a un mitin organizado por simpatizantes de Svetlana Tikhanouskaya, candidata en las próximas elecciones presidenciales y principal rival del presidente Alexander Lukashenko, en Minsk, Bielorrusia. | REUTERS

Sviatlana Tsikhanouskaya, profesora de 37 años sin experiencia en política, aspira a ser la primera presidenta de Bielorrusia. Su candidatura cuenta con el apoyo de otras dos mujeres, Veronika Tsepkalo y María Kolesnikova. Sus seguidores las llaman "el trío". Frente a ellas tienen a la candidatura oficialista del presidente, Alexander Lukashenko.

Su objetivo común es democratizar y modernizar Bielorrusia. Sus principales promesas electorales son la celebración de unas elecciones democráticas seis meses tras el inicio de su legislatura y la liberación de presos políticos, principalmente periodistas, activistas y bloggers. Las tres mujeres han unido fuerzas después de que algunas candidaturas opositoras quedaran fuera de la carrera electoral.

Otra de sus bazas electorales es el acercamiento a la Unión Europea, aunque sin intención de llegar a formar parte de ella. Tsikhanouskaya en una entrevista con Lenta, un medio ruso, se ha posicionado en contra de profundizar en la unión con Rusia, pero matizó: "queremos ser independientes. Queremos encontrar amigos y no enemigos". En sus mítines suele hablar en ruso, aunque otra de sus máximas es la defensa de la promoción de la cultura y lengua bielorrusas. Según datos del gobierno del año 2009, solo el 29,4% de los ciudadanos puede expresarse en este idioma, siendo el ruso la lengua más usada.

María Kolesnikova viene de la candidatura de Viktor Babaryko, era su jefa de campaña. Sobre Tsikhanouskaia destaca que a pesar de su falta de experiencia política y de dar la cara en público "es una mujer extremadamente valiente, que tiene mucha confianza en si misma" y además ha "tenido un crecimiento espectacular".

Veronika Tsepkalo, la otra integrante del trío, estaba en la candidatura de su marido, Valery Tsepkalo. Graduada en relaciones internacionales, Veronika aseguró en una entrevista con el medio Naviny, que el problema del actual presidente es que llegó con muchas ganas de cambiar el país pero "ahora está alejado de los problemas de la gente", por ello defienden un máximo de dos mandatos para el cargo. Actualmente no hay ningún límite.

Al principio de la campaña electoral los candidatos opositores más populares en los sondeos eran Viktor Babaryko y Valery Tsepkalo. Ambos se vieron obligados a renunciar a la carrera presidencial en estas elecciones. Babaryko, exbanquero de Gazprombank, está retenido en una sede del KGB (los servicios secretos bielorrusos conservan el nombre soviético) y es acusado de fraude y blanqueo de capitales. Su hijo también está detenido.

También se encuentra en la cárcel Siarhei Tsikhanouski, el marido de la candidata. Él tenía la intención de presentarse como candidato, pero quedó fuera de la carrera por la presidencia porque se le acusó de querer agredir a un policía durante una protesta. Siarhei es un popular bloguero y youtuber en su país.

Por otra parte, Valery Tsepkalo, antiguo embajador de Bielorrusia en Estados Unidos, fue apartado de las elecciones porque la Comisión Electoral Central rechazó cerca de la mitad de las firmas que había recogido su equipo. Las que dieron por válidas eran insuficientes para poder presentarse a la presidencia. Su equipo apeló al Tribunal Supremo, pero no hubo ningún cambio. Él asegura que en ningún momento les dijeron porque no servían esas firmas, qué problema había con ellas. Actualmente se encuentra en Kiev junto a sus hijos por miedo a represalias.

Tsikhanouskaia tuvo que enfrentarse a lo mismo, tenía miedo a que le quitaran la custodia de sus hijos. Actualmente estos se encuentran en un país de la Unión Europea. En un discurso televisado la candidata afirmó: "soy consciente de lo que es capaz este gobierno para mantenerse en el poder. Pero ya no tengo miedo". En sus mítines atraen a miles de personas en las diferentes ciudades a las que van, como el del pasado 30 de julio, en el que llegaron a asistir 63.000 personas en el parque de la Amistad de los Pueblos.

El seguimiento de estos comicios presidenciales llega incluso a la diáspora bielorrusa, que ha protestado en ciudades como París, Nueva York o Barcelona a favor de la democracia. Valery Tsepkalo, marido de Veronika Tsepkalo, explica que "nunca antes los bielorrusos en el extranjero habían protestado en las calles".

Nervios preelectorales

Alexander Lukashenko aseguró en una entrevista ante el periodista ucraniano Dmitry Gordon que antes de unas elecciones "nunca está nervioso". Son las sextas elecciones para él, las primeras las ganó en el año 1994, hace ya 26 años.

A pesar de ello el gobierno bielorruso ha programado conciertos en lugares donde estaba previsto que la oposición celebrara actos electorales en la semana previa a las elecciones, para que no se pudieran realizar. Ante esta prohibición, el trío pidió a sus seguidores que fueran a un acto de Lukashenko, donde corearon consignas contra el presidente. Los DJs que estaban a cargo de la música del evento pusieron algunas de las canciones representativas de la oposición, como las del cantante ruso Viktor Tsoi y actualmente se encuentran en la cárcel por ello.

Uno de los temas recurrentes de Lukashenko es el miedo al Maidán. El Maidán fue una de las llamadas "revoluciones de colores" que afectó a Ucrania, uno de los países vecinos. En una entrevista con el periodista Dmytri Gordon aseguró que "algunos están llamando a la gente a ocupar las calles el 9 y 10 de agosto. (...) no lo permitiremos".

La prensa oficialista también intenta asustar a la población, uno de ellos llegó a publicar en sus páginas: "¿Está usted preparado para que alguien de su familia muera? Esté preparado. Alguien de su familia morirá seguro".

Por otro lado, la prensa opositora ha recibido ataques del gobierno y de las fuerzas de seguridad. En algunas concentraciones se ha detenido a periodistas o se les ha impedido llevar a cabo su trabajo con intimidaciones o bloqueos de Internet.

Lukashenko advirtió a la prensa extranjera, entre las cuáles señaló a la BBC o Radio Free Europe, que los deportarán de Bielorrusia si llaman a la población al Maidán y pidió a su gobierno que lo hiciera si fuera necesario.

Incluso en los campos de fútbol como el del Dinamo de Minsk se escuchan cánticos anti-Lukashenko. Por ello las autoridades han cancelado durante el fin de semana de las elecciones los partidos. El campeonato nacional no se paró ni siquiera durante el pico de la pandemia, siendo el único campeonato de Europa que no se pospuso.

Vodka con covid

Minsk ante la pandemia global, decidió no confinar a su población ni tomar medidas. Al principio de la crisis de la covid el presidente Lukashenko afirmó que para curar el virus lo mejor era pasear, tomar vodka e ir a la sauna. A fecha de este viernes pasado, Bielorrusia declaró 68.000 infectados y 580 muertes por el coronavirus.

La reacción del gobierno a la pandemia ha despertado a la sociedad civil bielorrusa. Tal y como cuenta el periodista bielorruso Franak Viačorka, la indignación por la gestión de la enfermedad se ha sumado al descontento por los bajos salarios, el immobilismo tras casi treinta años de Lukashenko y la falta de libertades.

El pasado 9 de mayo, día de la Victoria en Bielorrusia y Rusia, se celebró en Minsk el Desfile commemorativo sin ninguna restricción ni medida de prevención. A diferencia de Rusia por ejemplo, que pospuso el evento, Bielorrusia celebró el 75º de la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en plena pandemia. En el evento se expuso al contagio a veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

Mercenarios rusos

El pasado 3 de agosto Bielorrusia detuvo a 33 mercenarios rusos de la compañía rusa Wagner a los que las autoridades acusaron en un primer momento de preparar disturbios en Minsk. Los propios detenidos aseguraron que estaban en Bielorrusia en tránsito, a la espera de ir a un tercer país. Según el cónsul ruso en Minsk, el destino final era un país latinoamericano, pero no precisó cuál.

La inteligencia ucraniana, que fue la que compartió la información sobre estos contratistas, ha pedido la extradición de algunos de los detenidos, a los que les acusa de crímenes de guerra en el Donbás. Esta zona de conflicto en el este de Ucrania ha sido uno de los lugares en los que mercenarios rusos han combatido junto a rebeldes prorrusos.

Vladímir Putin, presidente ruso y Lukashenko intercambiaron opiniones por teléfono sobre estas detenciones el pasado viernes. Desde Moscú se observa con atención este proceso electoral, ya que Bielorrusia es un aliado muy cercano a Rusia.

Ambos países forman parte del Estado de la Unión, una entidad supranacional que llegó incluso a plantearse tener una moneda común. Por ello los ciudadanos rusos pueden viajar a Bielorrusia con el pasaporte nacional (equivalente al DNI español) y sin necesidad de ningún visado. También mantienen unas buenas relaciones comerciales, la mayor parte de los recursos energéticos rusos pasan por Bielorrusia y Moscú lo deja a buen precio a su aliado.

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