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Las fuerzas libias causan una masacre en Zauiya

Las tropas del régimen aumentan los bombardeos contra enclaves petrolíferos

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Tras varios días de intensos combates en Zauiya, la tercera ciudad libia, los rebeldes se vieron forzados a abandonarla provisionalmente ayer, aunque a última hora aseguraban haber retomado posiciones. Las fuerzas leales a Gadafi, apoyadas por francotiradores y artillería aérea, llegaron a la plaza central, dejando a su paso un reguero de muertos y provocando un éxodo entre la población civil.

Un doctor entrevistado por la agencia Reuters aseguró haber visto como mínimo 40 cadáveres en el hospital, además de "algunos hombres, mujeres y niños muertos en las calles". Ibrahim, otro testigo, lo corroboró: "Hay mucha gente muerta y ni siquiera pueden ser enterrados". Nadie se atreve a recoger los cadáveres porque los francotiradores disparan contra todo aquel que ven, según declararon varios residentes.

Como resultado, Zauiya parecía anoche una ciudad fantasma. "Podemos ver tanques, hay tanques por todas partes. Pero la ciudad está desierta. No hay nadie en las calles, tampoco animales, ni siquiera pájaros", describía Ibrahim. Lo mismo explicaban los refugiados libios que cruzaron ayer a Túnez por el paso fronterizo de Ras Adjir. "La carretera estaba bien hasta Zauiya. Allí, [las tropas de Gadafi] han rodeado la ciudad y han bloqueado todos los accesos, así que nadie puede entrar ni salir de Zauiya", declaró a Reuters Bachir el Tunesy, originario de Trípoli.

Los medios de comunicación también tienen vetado el acceso a esta población de casi 300.000 habitantes, situada a sólo 50 kilómetros de la capital libia, lo que impide verificar de forma independiente la información.

En el otro frente, al este del país, la aviación de Gadafi intensificó los bombardeos sobre el puerto estratégico de Ras Lanuf que está bajo control rebelde. Varias instalaciones petrolíferas fueron atacadas, como evidenciaban las grandes columnas de humo negro que podían verse desde las afueras de la ciudad. Los rebeldes contestaron con fuego intenso tras el bombardeo aéreo y se teme que los combates alcancen más depósitos de esta terminal desde la que se exportaban unos 200.000 barriles de crudo diarios antes de la revuelta.

El bombardeo de un oleoducto en los alrededores de Es Sider y el cierre de una de las principales refinerías del país a las afueras de Zauiya contribuyeron aún más al descenso de la producción de petróleo en Libia. Los dos bandos se acusaron mutuamente de estos ataques.

"Gadafi está jugando sucio al bombardear los oleoductos. Quiere poner nerviosos a los estadounidenses, para forzar una intervención extranjera que aumente el apoyo a Gadafi entre la población libia", dijo ayer Essam Gheriani, un alto cargo rebelde. El dictador libio, por su parte, acusó a "elementos cercanos a Al Qaeda" de las explosiones.

Mientras los combates se recrudecen, los rebeldes continúan organizando un Gobierno paralelo en el este del país, con la capital provisional en Bengasi. Para frenarlos, el régimen libio ofreció ayer 400.000 dólares de recompensa para quien capture al presidente del Consejo Nacional creado por los rebeldes, el exministro Mustafá Abdeljalil.

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