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El G8 acuerda combinar ajuste fiscal con crecimiento

La canciller alemana Ángela Merkel advierte, además, de que no se implantarán medidas de estímulo como en el inicio de la crisis

EFE / PÚBLICO.ES

Consolidación fiscal y crecimiento. Son las dos recetas para superar la crisis con las que los líderes del G8 parecen estar de acuerdo. Aunque con matices.

Tras los múltiples avisos del recién elegido presidente de Francia, François Hollande, y el apoyo materializado por Barack Obama a la misma línea con la que reorientar la estricta austeridad impulsada en la eurozona, la canciller alemana, Angela Merkel, no ha retrocedido ni un paso sobre la disciplina fiscal y excluye la posibilidad de nuevos programas de estímulo coyuntural, como los que se realizaron en los primeros momentos de la crisis financiera. Pero, a cambio y como ya había ido adelantando, se ha comprometido a trabajar con "todo el esfuerzo" por el crecimiento.

Los líderes europeos, así como los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, respectivamente, han destacado ante los demás mandatarios que la estrategia a seguir tiene tres pilares: la consolidación de las finanzas públicas, las reformas estructurales y las inversiones a futuro, ha enumerado la canciller alemana, que considera "un gran progreso" la sintonía de las fuerzas políticas. Poco antes, el presidente estadounidense Obama también había asegurado que el plan integral a aplicar por los países es la suma del crecimiento y la consolidación fiscal.

"Alemania no ha defendido una posición diferente; de lo contrario, no habríamos logrado un comunicado común", ha insistido Merkel proponiendo invertir en investigación y desarrollo, redes digitales e infraestructuras. "La consolidación y el crecimiento son dos caras de la misma moneda". Un mensaje al que sumaba con insistencia que "sin solidez financiera habrá de nuevo grandes incertidumbres en la eurozona ".

En el plano europeo, Merkel ha propuesto profundizar en el mercado interior y asegura que Alemania está dispuesta a aprobar un aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y crear una flexibilidad mayor para el uso de los fondos estructurales, después de que la Comisión Europea y el Consejo propusieran incrementarlo en al menos 10.000 millones de euros.

"Hemos dicho que, si podemos hacer en algún momento algo más para impulsar el crecimiento en Grecia, a través del Banco Europeo de Inversiones o los fondos estructurales, estamos por supuesto abiertos a ello, pero eso no es un sustituto para las obligaciones de Grecia", ha indicado. A sus declaraciones se añadía un comunicado conjunto de los líderes del G8 en el que han expresado "su interés en que Grecia permanezca en la Eurozona al tiempo que respete sus compromisos", tras las especulaciones sobre una posible salida.  

Si la cena de ayer con la que los mandatarios inauguraron el G8 versó sobre la crisis en Siria, el desafío nuclear iraní, las provocaciones de Corea del Norte y la agenda de reformas de Birmania, en el segundo y último día de la cumbre de las siete economías más desarrolladas (EEUU, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón) y Rusia, también se ha abordado la retirada de Afganistán. Obama ha pedido al resto de dirigentes que mantengan el escuerzo económico para apoyar al país tras la marcha de las tropas en 2014.

Además, las sanciones de Irán, que entrarán en vigor en julio con el embargo sobre el petróleo y harán que las economías del G8 tengan que buscar alternativas a los más de millón de barriles diarios que exporta Teherán, han puesto encima de la mesa el tema de los precios del crudo, que también se han visto incrementado por los conflictos en Oriente Medio y el aumento de la demanda de mercados emergentes.

Los líderes del G8 se han comprometido a vigilar y estar preparados para asegurar el suministro estable de petróleo a los mercados mundiales y evitar los riesgos de interrupciones en la economía, pero las declaraciones no han satisfecho a EEUU. Según fuentes cercanas a la reuniones de Camp David, Obama quería un compromiso conjunto para liberar sus reservas estratégicas de petróleo y empujar a la baja los precios del petróleo.

El G8 ha dedicado asimismo su almuerzo de trabajo a la seguridad alimentaria en Africa, una comida a la que también estaban invitados cuatro líderes africanos: el presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete; el ghanés John Atta Mills; el primer ministro etíope, Meles Zenawi, y el presidente de Benin y cabeza de la Unión Africana, Thomas Boni Yayi.

Tras el fin de la cumbre, la mayor parte de los líderes tenía previsto desplazarse a Chicago para participar en la cumbre de la OTAN que se inaugurará mañana, cuando Rajoy se reunirá allí con Merkel.

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