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La gripe deja a los coptos sin cerdos

El sacrificio de la cabaña porcina en Egipto aviva el sentimiento de discriminación de la comunidad cristiana

JOSÉ RODRÍGUEZ GUZMÁN

Los hombres recorren durante el día las calles de El Cairo y recogen la basura para llevársela a su barrio, Manshiyat Nasser. Al atravesar la única carretera de acceso y un corto túnel, uno se encuentra ya en la cristiana ciudad de la basura, plagada de crucifijos e imágenes bíblicas e impregnada de un olor al que es imposible acostumbrarse.

Los 40.000 cristianos coptos que viven aquí se dedican a clasificar hasta un tercio, unas 4.000 toneladas al día, de todos los desechos que produce la megaurbe árabe de 18 millones de habitantes. Cobre, plomo, aluminio, cartón y papel, plásticos de todos los colores, cristal, algodón y restos de comida que las mujeres separan y clasifican a mano.

A la mayoría de los egipcios, musulmanes en un 90%, les resulta impensable criar cerdos a causa de su fe. Y son precisamente estos asustadizos animales, hasta 85.000 en el barrio, quienes devoran parte de los desechos orgánicos que produce El Cairo.

Pero la estampa de las mujeres dando de comer a los cerdos desaparecerá pronto. La decisión del Gobierno de sacrificar a los 350.000 ejemplares que componen la cabaña porcina del país provocó aquí graves disturbios los primeros días, aunque también comprensión por parte de algunos, pocos, de sus habitantes.

Aish Naim, es el fundador de la ONG Espíritu de la Juventud al Servicio del Medioambiente, dedicada a formar a jóvenes cristianos que quieren hacer del reciclaje su oficio. Su padre es recolector de basura y él también lo fue. "Nuestra labor es fundamental para esta ciudad, pero es lógico que el Gobierno quiera acabar con la cría de cerdos, no es del todo higiénico". Y es que las familias, que ocupan edificios de hasta ocho alturas, tienen aquí cerdos y vacas, cabras y aves como quien tiene un sótano lleno de bicicletas.

Naim entiende que el Gobierno de Mubarak quiera deshacerse de los cerdos de la ciudad de la basura. "Aquí cerca está Al Azhar (la más alta institución del mundo islámico suní) y, la verdad, es mejor tener a los cerdos en explotaciones reglamentadas en otro lugar, pero, claro, eso significa un sobrecoste en transporte y en tiempo que la gente no está dispuesta a asumir".

Otros ven en esta decisión la prueba de la discriminación histórica que sufren los cristianos en el país de las pirámides, la mayor minoría de esta religión de Oriente Próximo. "El Gobierno nos trata a los cristianos como a animales y un día vamos a tener que irnos del país", explica con enfado Ashraf, un joven copto con la cruz tatuada en la muñeca, como casi todos aquí.

Las razones verdaderas que han llevado al Gobierno egipcio a tomar esta decisión, precipitada y rechazada por todos los organismos internacionales implicados en la pandemia de la gripe, son difíciles de definir. Se trata de una amalgama de manía a este animal, de paranoia por cualquier cosa que suene a gripe (Egipto es uno de los países del mundo con mayor riesgo de gripe aviar, según la FAO), planes ocultos para reubicar las explotaciones, e intereses económicos de importadores y empresarios.

De momento, no ha habido más disturbios y el Gobierno paga una cantidad de dinero por cada gorrino sacrificado en los mataderos municipales.

A la guerra contra los cerdos se ha unido el oportunista, hortera y muy progubernamental, del cantante Shabaan Abdl Rahim, quien ya le dedicó alguno de sus numeritos a Israel, a Sadam Hussein y a la gripe aviar. En esta ocasión le ha escrito unas letras a la gripe porcina. "Tenemos otra crisis. !Lo que nos faltaba! La gripe porcina. (...) En cada puerto y en cada aeropuerto debe decir bien claro: no puedes entrar a Egipto si llevas un cerdo. Cerdos, aves, quién sabe ya. Que Alá nos proteja de los perros y los gatos también".

 

 

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