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Un juez estadounidense anula los cargos contra los autores de una masacre de Blackwater en Irak

Los mercenarios de la empresa de seguridad estaban acusados de matar a 14 civiles en 2007. Irak ya ha anunciado que apelará una decisión que "añade más tensión a las relaciones con EEUU"

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Un juez federal estadounidense desechó el último día de 2009 los cargos contra cinco vigilantes armados de la firma Blackwater que habían sido acusados por la muerte de 14 personas en 2007 en el centro de Bagdad.

En una decisión que ocupa 90 páginas, el juez federal Ricardo Urbina dijo que el gobierno había violado los derechos de los mercenarios cuando usó las declaraciones de los procesados, a quienes se les había otorgado inmunidad, para adelantar las investigaciones.

El veredicto se produce después de una serie de audiencias en las que se discutió si los fiscales y agentes federales habían usado, de manera inapropiada, las declaraciones que los vigilantes dieron a los investigadores del Departamento de Estado después del incidente el 16 de septiembre de 2007.

Blackwater Worldwide fue una compañía que durante años contrató y suministró personal paramilitar para la protección de convoyes, edificios, instalaciones militares y funcionarios de gobiernos, en áreas donde las fuerzas armadas de Estados Unidos están en guerra.

Los cinco hombres -Paul Slough, Nicholas Slatten, Evan Liberty, Dustin Heard y Donald Ball- fueron acusados de homicidio voluntario e infracción en el uso de armas por la muerte de 14 civiles y las heridas que sufrieron otras 20 personas.

Según el Departamento de Justicia los mercenarios, que se trasladaban en un convoy, atacaron sin provocación a los civiles iraquíes en la Plaza Nisoor, cerca del centro de la capital iraquí.

Uno de los vigilantes, Jeremy P. Ridgeway se ha declarado culpable y se esperaba que testificara en contra de los otros.

Blackwater, que desde el incidente cambió su nombre a Xe, tenía un contrato para proporcionar vigilantes armados y protección al personal del Departamento de Estado en Irak.

La decisión de Urbina retorna el caso a una polémica internacional. El gobierno iraquí quería que los mercenarios fueran juzgados en Irak, y las autoridades en Bagdad habían dicho que observarían cuidadosamente la forma en que el sistema judicial de Estados Unidos manejaría los casos.

El Gobierno iraquí apelará ante la sentencia dictada en favor de los mercenarios de la firma estadounidense Blackwater procesados por la muerte de 14 personas en 2007 en el centro de Bagdad, informaron hoy fuentes oficiales.  'Se apelará ante esta decisión en los tribunales estadounidenses y, si no se resuelve adecuadamente, esto definitivamente añadirá más tensión a las relaciones entre Irak y EEUU', dijo a la cadena qatarí de televisión Al Yazira Saad al Mutalibi, asesor del Consejo de Ministros de Irak.

'La legalidad o los procedimientos de los tribunales no deberían evitar que los criminales se enfrenten a la justicia y reciban una sentencia justa', agregó. El asesor gubernamental expresó la necesidad de que EEUU perciba que esta decisión judicial 'está en contra de los intereses estadounidenses en Irak y en otros lugares'.