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LGTBIFOBIA Bruselas propone que haya un reconocimiento europeo de las relaciones familiares

Ésta, junto a añadir la discriminación del colectivo a la lista de crímenes de odio son algunas de las propuestas de la primera estrategia a favor de la igualdad LGTBIQ, presentada por el Ejecutivo comunitario.

Manifestación en Polonia por los derechos de las personas LGTBI / EFE
Manifestación en Polonia por los derechos de las personas LGTBI. — EFE

Eleni Maravelia y su mujer forman junto a sus dos hijas una familia arcoíris. Esta pareja, de origen griego e inglés, vive junto a sus pequeñas en España desde 2005. En su país de acogida son una familia más, con los mismos derechos y obligaciones. Sin embargo, cuando cruzan la frontera se encuentran con otra realidad, ya que en la mayoría de países de la UE no se reconoce a dos personas del mismo sexo como progenitores.

En su discurso del Estado de la Unión en septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que Bruselas presentaría una estrategia para que exista un reconocimiento europeo de las relaciones familiares, "porque si eres padre en un país, lo eres en cada uno de los países de la Unión". Un plan para que familias como la de Eleni no se sientan "de segunda", tal y como ella misma ha descrito en una reunión telemática con las comisarias Věra Jourová (vicepresidenta para los Valores y la Transparencia) y Helena Dalli (comisaria de Igualdad), una hora antes de que el Ejecutivo Comunitario presentase su hoja de ruta.

Esta es una de las propuestas que Bruselas ha presentado este jueves en la primera Estrategia de la UE para el colectivo LGTBIQ. Un paso importante porque, a pesar de haber avanzado en materia de igualdad, gran parte del colectivo se siente discriminado, en un contexto de pandemia que no ayuda y con algunos países como Hungría o Polonia retrocediendo escorados a la derecha con la quinta marcha puesta.

De hecho, según una encuesta elaborada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la discriminación por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género está aumentando en la UE: el 43% de las personas LGTB han declarado haberse sentido sintieron discriminadas en 2019, en comparación con el 37% en 2012. Una discriminación que conocen bien Eleni Maravelia- como mamá arcorisis, David Socha- como gay en Polonia o Richard Kohler y Toryn Glavin- como transexuales, y que hoy han intentado trasladar a las comisarias.

Primera estrategia para la igualdad LGTBIQ

El plan establece una serie de acciones específicas en torno a cuatro pilares: abordar la discriminación, garantizar la seguridad, construir sociedades inclusivas y liderar la llamada a favor de la igualdad en todo el mundo. Para ello ha propuesto una serie de medidas, legales y de financiación, para desarrollar en los próximos 5 años.

Entre las medidas principales del plan está garantizar la seguridad de las personas LGTBIQ que sufren delitos de odio y violencia. Para ello ha Comisión Europea presentará en 2021 una propuesta para ampliar la lista de delitos de la UE e incluir los delitos de odio e incitación al odio.

Bruselas ha presentado la primera Estrategia de la UE para el colectivo LGTBIQ

La estrategia también recoge trabajar a favor de la legislación sobre el reconocimiento mutuo de la paternidad en situaciones transfronterizas. Debido a la diferencia entre las distintas legislaciones nacionales, no siempre se reconocen los vínculos familiares cuando las familias arcoíris cruzan las fronteras interiores del club. También explora nuevas medidas para apoyar el reconocimiento de las personas del mismo sexo entre los Estados miembros.

La propuesta europea también busca garantizar que las preocupaciones LGTBIQ se reflejen en la formulación de políticas de la UE, de modo que las personas del colectivo, en toda su diversidad, estén seguras y tengan las mismas oportunidades de prosperar y participar plenamente en la sociedad.

"Se trata de Europa en el siglo XXI. El odio y la discriminación de las personas de minorías sexuales no cabe en Europa", ha defendido la vicepresidenta Věra Jourová. "No tiene que ver con la política o la ideología, tiene que ver con el amor", ha matizado.

Con este plan, el Ejecutivo comunitario quiere allanar el camino para alumbrar una generación europea donde cualquiera pueda “alcanzar su potencial pleno, sin ninguna interferencia, sin importar si es LGTBIQ o heterosexual”, ha dicho la comisaria Helena Delli. “Los niños de hoy son los adultos del mañana, así que si queremos cambiar la sociedad tendremos que empezar por la educación”, ha añadido, para recordar que “no podemos construir un edificio sin unos cimientos sólidos”.

Falta de competencias europeas

La vicepresidenta Věra Jourová es consciente de cuáles son las limitaciones de Bruselas en este campo. “Hay que ser realistas”, ha comentado en el evento previo a la rueda de prensa, “esta estrategia no cambia las competencias que tenemos, y los temas de familia y educación lo son de los Estados miembros".

Ha explicado que lo que van a hacer es animar a socios del bloque a remar juntos en la misma dirección, implementar mejoras en las prácticas existentes y desarrollar sus propios planes de acción sobre la igualdad del colectivo. La Comisión Europea supervisará periódicamente la implementación de las acciones descritas en la Estrategia y presentará una revisión en 2023.

La Comisión Europea supervisará periódicamente las acciones descritas en la Estrategia

Sin embargo, ha advertido que “donde tenemos poder y vamos a usarlo es para garantizar el libre movimiento y reconocimiento de las familias arcoíris en cualquier Estado miembro”. “Pero no quiero pecar de optimista, ya que cuando entramos en un tema de derecho internacional privado, necesitamos luz verde por unanimidad de todo el bloque”, ha reconocido Jourová.

“En las últimas décadas, los avances legislativos, la jurisprudencia y las iniciativas políticas han mejorado la vida de muchas personas y nos han ayudado a construir sociedades más equitativas y acogedoras, incluso para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, no binarias, intersexuales y queer. A nivel nacional, 21 Estados miembros han reconocido legalmente a parejas del mismo sexo, mientras que cuatro han introducido procedimientos legales de reconocimiento de género sin ningún requisito médico (Dinamarca, Irlanda, Luxemburgo, Malta)”, ha celebrado Bruselas.

Sin embargo, desde la Comisión Europea saben que no es fácil conseguir ese apoyo con socios como Polonia y Hungría, que atacan sistemáticamente a este colectivo y avanzan hacia legislaciones más homófobas año tras año.

Desde la Comisión Europea saben que no es fácil conseguir ese apoyo con socios como Polonia y Hungría

Las comisarias han aprovechado la ocasión para denunciar las zonas polacas libres de LGTBIQ y han lamentado que sean actitudes carentes de humanidad. Así, han insistido en que están dispuestas a recortar fondos a aquellos países que no cumplan con los valores europeos. Principios recogidos en el artículo 2 del Tratado de la UE como innegociables para los socios del bloque: la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho y el respecto a la dignidad y los derechos humanos.

Dawid Socha es un joven homosexual polaco. Dice sentirse “un intruso” en su ciudad y cuenta que cuida cómo viste por miedo a quién vaya a cruzarse por la calle, porque la discriminación y la violencia son el pan de cada día de este colectivo. “Solo llevo la pulsera con la bandera del colectivo cuando sé que voy a lugares seguros y tengo gente a mi alrededor para defenderme”, ha explicado. Así, ha denunciado la cantidad de personas que viven en la calle, repudiadas por sus familias por el simple hecho de tener una orientación sexual distinta a la establecida como correcta en el país.

La Hungría de Viktor Orban también inquieta a Bruselas en esta dirección. El Ejecutivo húngaro ayer propuso vetar la adopción por parte de las parejas del mismo sexo e incluir en la Constitución la garantía de que los niños reciban educación basada en valores cristianos. Una propuesta que la Comisión no ha querido valorar, al no ser una ley en firme. Sin embargo, ha deslizado su propósito de defender la igualdad, tal y como recoge la Carta Magna europea.

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