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Los líderes republicanos cierran filas en torno a Trump tras el registro de su residencia en Florida 

El exmandatario pide donaciones a través de su página web para hacer frente a los que llama una "caza de brujas", mientras el presidente Biden clama contra quienes buscan el poder y la división en vez de la unidad.

Vistas de la mansión de lujo de Donald Trump en Palm Beach (Florida), a 8 de agosto de 2022.
Vistas de la mansión de lujo de Donald Trump en Palm Beach (Florida), a 8 de agosto de 2022. Charles Trainor Jr / Europa Press

Varios representantes del Partido Republicano de EEUU han criticado este martes el registro del FBI en la lujosa mansión de Mar-a-Lago (Florida), donde reside el expresidente Donald Trump, por presuntamente haberse llevado consigo documentos oficiales clasificados de la Casa Blanca.

Una de las figuras más importantes en respaldar Trump ha sido el senador por Florida Marco Rubio. El derechista ha declarado en un vídeo que estos sucesos únicamente tienen lugar "en países como Nicaragua".  "Hasta esta noche, nunca habíamos visto que quienes asumen el poder usen ese poder para perseguir a sus oponentes políticos pasados o futuros", apuntó.

El gobernador del Estado y también aliado de Donald Trump, Ron DeSantis, ha expresado que el registro forma parte de una "escalada" que han promovido sus "adversarios" políticos.

También, la presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, ha denunciado que el registro del FBI responde a los intentos del Partido Demócrata por "espiar" a sus rivales políticos y ha asegurado que Trump "tiene razón" cuando compara este caso con el del Watergate.

El que fuera su vicepresidente, Mike Pence, reclamó al fiscal general Merrick Garland que dé de inmediato "una explicación completa a los estadounidenses" sobre por qué se decidió el registro de la mansión.

Trump ha aprovechado el suceso para enviar una carta a los suscriptores de su plataforma online en la que pide a la ciudadanía estadounidense que done dinero para hacer frente a la "persecución política y caza de brujas". El exmandatario denunció el lunes que "son tiempos oscuros para nuestra nación, mientras mi bella casa de Mar-a-Lago, en Palm Beach, está ahora siendo sitiada, asaltada y ocupada por un gran grupo de agentes del FBI".

Por su parte, el presidente de EEUU, Joe Biden, ha respondido a las críticas de Trump y de los republicando censurando a a quienes capitalizan las controversias mediáticas para escalar en puestos de poder. "Todos escuchamos todo el ruido que hay, pero sabemos que hay quienes se centran más en buscar el poder", ha apuntado en un acto en el que firmó un proyecto de ley para la fabricación de microchips en EEUU, aunque no ha hecho ninguna referencia directa al exmandatario. En su comparecencia, Biden criticó este martes a "los que buscan la división" en vez de la unidad y a "los que derriban en lugar de edificar".

La portavoz del presidente, Karine Jean-Pierre, aseguró en su rueda de prensa diaria que ni Biden ni "nadie en la Casa Blanca" estaba informado sobre la operación ni se recibió aviso alguno de la misma. "El presidente, en la Casa Blanca, se enteró del registro del FBI por informaciones públicas, igual que todos los estadounidenses, y no estaba avisado. El presidente Biden ha sido muy claro durante su mandato al respecto que el Departamento de Justicia lleva a cabo sus investigaciones de forma independiente", insistió.

La presencia del FBI en la vivienda el pasado lunes también ha provocado que un grupo de manifestantes se acercara a la mansión del exmandatario ultraconservador en muestra de apoyo. Frente a la vistosa mansión en la localidad de Palm Beach se concentraron en la mañana del martes al menos una decena de simpatizantes de Trump con carteles de apoyo y sin que se observase presencia policial.

Según adelantó el diario The New York Times, el FBI realizó ayer una búsqueda de documentos oficiales en la residencia de Florida del expresidente. De acuerdo con la versión del Times (uno de los periódicos más críticos con el expresidente) estos documentos incluirían, entre otros, material clasificado que Trump se habría llevado consigo de la Casa Blanca en lugar de haberlo entregado al archivo histórico, como manda la ley. 

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