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Muere Tarek Aziz, figura clave del régimen de Sadam Husein

Fue exviceprimer ministro y fundamental en el régimen durante dos décadas. Ha fallecido este viernes a los 79 años de edad en un hospital dependiente de una cárcel en Irak

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Tarek Aziz, exviceprimer ministro iraquí durante el régimen de Sadam Hussein, en una foto de septiembre de 2002. REUTERS/Damir Sagolj

BAGDAD.- El exviceprimer ministro iraquí Tarek Aziz, la principal figura del Gobierno de Sadam Husein durante más de dos décadas, falleció este viernes a los 79 años de edad en un hospital dependiente de una cárcel en Irak, informaron fuentes gubernamentales.

Aziz, que también ocupó el puesto de ministro de Asuntos Exteriores, estaba encarcelado desde 2003 y había sido condenado a muerte en 2010 por asesinato premeditado y crímenes contra la humanidad.

El exjefe de la diplomacia iraquí murió de un infarto en el Hospital Al Husein en el ciudad de Al Naseriya, capital de la provincia meridional de Diqar, según un comunicado del vicegobernador de la región, Adel Dajil.

Desde 1979 y hasta 2003, Aziz fue el "número dos" de la administración civil, ya que Sadam era presidente y también primer ministro, y con frecuencia actuaba como jefe de Gobierno de facto

Dajil explicó que la dirección de la cárcel de Al Naseriya trasladó al preso al hospital al sufrir un ataque cardiaco. Aziz, que sufría de diabetes, hipertensión y otras enfermedades, ya había sido ingresado con anterioridad en este centro para recibir tratamiento.

El exresponsable iraquí, cuyo nombre real era Mijail Yuhana, nació en una modesta familia cristiana de rito caldeo en 1936 cerca de la ciudad septentrional de Mosul.

Era el único miembro cristiano del Gobierno de Sadam y uno de sus más estrechos colaboradores hasta la caída del régimen en 2003 por la invasión estadounidense.

Desde 1979 y hasta 2003, Aziz fue el "número dos" de la administración civil, ya que Sadam era presidente y también primer ministro, y con frecuencia actuaba como jefe de Gobierno de facto.

Su condena a la pena capital se debió a su responsabilidad en la persecución durante los años ochenta de militantes y dirigentes de partidos religiosos, que afectó especialmente a políticos chiíes.