Netanyahu asesta una estocada mortal a Gaza y se blinda políticamente con la sangre palestina
El primer ministro planea la reubicación de la mayor parte de la población de Ciudad de Gaza antes del 7 de octubre, cuando se cumplirán dos años del ataque de Hamás en zonas de Israel fronterizas con la Franja.

Madrid--Actualizado a
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha lanzado a una carrera sin frenos hacia la implicación bélica total de su país en Gaza, la erradicación de su población y la posible anexión de ese territorio palestino a un Gran Israel cargado de aires imperialistas en Oriente Medio, como aplauden sus socios de gobierno más extremistas.
La locura supremacista del primer ministro israelí desoye todas las advertencias que le están haciendo desde dentro y fuera de su país, y opta por la limpieza étnica de más de dos millones de gazatíes, convertidos en enemigos mortales de Israel, niños, mujeres y ancianos incluidos. De paso, Netanyahu aprovecha la conquista de Gaza para garantizar su supervivencia política, en una desbocada huida hacia delante que ya se ha saldado con la muerte de 61.000 palestinos desde que comenzó este genocidio en octubre de 2023.
Netanyahu consiguió finalmente en la madrugada del viernes el apoyo del Gabinete de Seguridad de su país para, ignorando los consejos del propio ejército israelí, ordenar la ocupación militar de Ciudad de Gaza, mantener bajo control de Israel la seguridad de la Franja e implantar en este territorio una "administración civil alternativa" sin la presencia de Hamás ni de la Autoridad Nacional Palestina, actualmente a cargo de Cisjordania, el otro territorio palestino, ocupado de facto por el ejército israelí y por medio millón de colonos ilegales hebreos.
Antes de la votación en el Gabinete, que obtuvo el apoyo de la mayoría de los participantes, Netanyahu había reconocido en declaraciones a la prensa que, en realidad, su intención real es la ocupación total de Gaza, a fin de establecer en ella un amplio "perímetro de seguridad" que evite cualquier amenaza contra Israel.
Filtraciones del Gobierno a la prensa corroboraron que, ciertamente, Netanyahu apuesta por el control de facto y de forma paulatina de toda la Franja palestina y que su primera fase pasa, precisamente, por la ocupación de Ciudad de Gaza.
Un millón de desplazados
La hoja de ruta impulsada por Netanyahu llevará a erradicar de esa ciudad a cerca de un millón de gazatíes, que serán empujados hacia el sur. Actualmente el ejército israelí controla entre el 75 y el 80% de Gaza. El nuevo desplazamiento forzado convertirá los campamentos de refugiados y las localidades donde se pueden asentar éstos en auténticos campos de concentración, con los más de dos millones de habitantes de la Franja hacinados y sometidos a condiciones de supervivencia si cabe peores que las actuales.
Este plan recuerda la propuesta que en julio hizo el propio Netanyahu de crear una "ciudad humanitaria" para recluir en ella a todos los palestinos de Gaza. Semejante idea finalmente tuvo que ser relegada por las pegas que puso el alto mando militar, que consideró inviable crear semejante campo de concentración por su coste económico, las dificultades militares y por el tiempo que recabaría levantar las instalaciones adecuadas.
Pero Netanyahu confía en que los gazatíes irán allá donde se distribuya comida. Como ha denunciado la propia ONU, que no puede repartir la comida que se acumula en la frontera entre Israel y Egipto, Netanyahu está utilizando el hambre y el bloqueo a la llegada de alimentos como un arma de guerra a fin de acelerar ese desplazamiento a la fuerza y así facilitar las operaciones militares.
Los planes de Netanyahu apuntan a la reubicación de la mayor parte de la población de Ciudad de Gaza antes del 7 de octubre, cuando se cumplirán dos años del ataque terrorista que milicias de Hamás perpetraron en zonas de Israel fronterizas con la Franja y en el que fueron asesinados 1.200 israelíes y tomados como rehenes unos 250. La mayor parte de estos cautivos ya fueron liberados en las dos treguas habidas entre Israel y Hamás, pero aún quedarían vivos unos veinte rehenes y sería preciso recuperar también los cuerpos de otros 30 de esos secuestrados.
Los rehenes cuentan; los palestinos masacrados, no
Miles de personas se manifestaron en la noche del jueves al viernes por todo Israel para reclamar a Netanyahu que renunciara a sus planes de invadir toda Gaza y, por el contrario, procediera a negociar una tregua con Hamás que permita recuperar a los rehenes. La propia cúpula militar israelí, empezando por el Estado Mayor, ha rechazado la ocupación total de la Franja pues pondría en un riesgo inasumible a esas dos decenas de rehenes que pueden quedar con vida.
El jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes, Eyal Zamir, participó en la votación del plan de Netanyahu y se opuso al mismo, entre otras razones por el peligro que correrán los rehenes en manos de Hamás. Zamir presentó un plan alternativo que proponía rodear las ciudades gazatíes y los campamentos de desplazados para hacer incursiones puntuales militares en esas zonas. Este plan fue rechazado por la mayor parte de los ministros asistentes a la reunión.
Pese a su rechazo al plan de Netanyahu, el jefe del ejército convocó una reunión operativa de la cúpula militar para pergeñar los pasos que las fuerzas armadas tendrán que dar en los próximos días para implementar las órdenes del Gabinete de Seguridad, en concreto en lo que se refiere a la expulsión de la población de Ciudad de Gaza y la toma de la urbe por los tanques y las tropas israelíes.
La ONU advierte de la ilegalidad de la nueva invasión
Naciones Unidas, que ya advirtió sobre las "consecuencias catastróficas" que tendría una ocupación militar total de Gaza, demandó este viernes que se detengan "de inmediato" esos planes. Según el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, habrá muchas muertes y se cometerán más crímenes de guerra en el curso de esa invasión de zonas que en estos momentos están ocupadas por centenares de miles de desplazados.
"Van en contra del fallo de la Corte Internacional de Justicia en el que se establece que Israel debe poner fin a su ocupación lo antes posible, así como contra la solución acordada de los dos Estados y contra el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación", insistió Türk.
La decisión del Gabinete de Seguridad israelí, forzada por Netanyahu, ha desatado también numerosas críticas internacionales, incluso en algunos de los países que hasta ahora habían evitado condenar a Tel Aviv por los crímenes de guerra cometidos en Gaza. Así, el primer ministro británico, Keir Starmer, indicó este viernes que la decisión es "errónea" y "provocará más derramamiento de sangre".
Starmer recordó que si esta situación continúa, sin una tregua y sin la entrada de ayuda humanitaria, Londres reconocerá en septiembre al Estado de Palestina. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha indicado igualmente que París también reconocerá al Estado palestino en la próxima reunión de la Asamblea General de la ONU el mes que viene. Canadá podría seguir el mismo paso.
Por su parte, Alemania, uno de los países europeos que ha defendido a capa y espada el derecho de Israel a la autodefensa, anunció en las últimas horas que suspenderá la exportación a Tel Aviv de armamento que pudiera ser empleado contra los gazatíes. El canciller alemán, Friedrich Merz, subrayó que es incoherente que Netanyahu pretenda con esa invasión desarmar a Hamás, liberar a los rehenes y, al tiempo, negociar un alto el fuego.
La parlamentaria alemana Merav Michaeli, quien fuera líder del Partido Laborista de Israel, fue muy contundente al resaltar la importancia de la decisión de Alemania, teniendo en cuenta que Berlín es el principal aliado de Tel Aviv en Europa. "No hay una señal de advertencia más clara del desastre al que Netanyahu ha estado llevando a Israel que la declaración del canciller alemán", dijo.
"Netanyahu ha estado llevando a Israel a la destrucción. Su decisión de anoche representa otro paso hacia el abismo", aseveró Michaeli.
Netanyahu se blinda
Netanyahu pierde aliados incondicionales en el exterior y está sufriendo también una sangría interna ante el riesgo que van a correr los rehenes en manos de Hamás y convertidos ya en mártires de la confrontación entre israelíes y palestinos.
Paradójicamente, la decisión de ocupar fase a fase toda Gaza recurre al nacionalismo israelí más extremo para blindar al primer ministro y, en caso de conseguir de aquí a un año la anexión de facto del enclave palestino, recuperar su imagen e impulsarla para las próximas elecciones en Israel en uno o dos años.
Contra esta imagen de fuerza que quiere promover Netanyahu a fin de garantizar su futuro político y su impunidad judicial (está sometido a tres causas judiciales de las que se ha librado hasta ahora por la guerra), se alzan las crecientes voces en Israel que ya no pueden callar ante el genocidio de palestinos en Gaza.
Dos de las más importantes organizaciones de derechos humanos de Israel, B’Tselem and Physicians for Human Rights, han insistido en que su país está cometiendo genocidio contra los gazatíes y que los aliados de Tel Aviv en Occidente tienen una obligación moral y legal de detenerlo, como subrayó esta semana el medio estadounidense Politico.
Esta web también citó al que fuera primer ministro israelí Ehud Olmert (2006-2009), una pesadilla para Hamás y sus aliados de Hizbulah en el Líbano durante su mandato. Tras defender en un principio a Israel de las acusaciones vertidas contra su país por comisión de genocidio y crímenes de guerra, Olmert ha pasado a condenar las acciones de Netanyahu y sus pretorianos, responsables, según indicó en un reciente artículo, de convertir a Israel "en un estado paria".
En su artículo publicado en el diario israelí Haaretz "Ya basta. Israel está cometiendo crímenes de guerra", Olmert es tajante: "Lo que estamos haciendo en Gaza es una guerra de exterminio". Según Olmert, ya no se puede justificar más "la matanza generalizada de civiles, incluidas mujeres, niños y ancianos, y la hambruna deliberada de los habitantes de Gaza mediante el bloqueo de alimentos y ayuda médica".
La postura del exprimer ministro ha sido muy criticada en Israel, pero tal línea se está ampliando pese a la predominante tendencia antipalestina de la población. Otro ejemplo es el líder del opositor Partido Demócrata, Yair Golan, quien coincidió con Olmert a la hora de acusar a Netanyahu de convertir a Israel en un proscrito internacional: "Un país sensato no lucha contra civiles, no mata bebés por afición y no se propone expulsar poblaciones", afirmó en una radio israelí.



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