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Un policía mata al gobernador liberal del Punjab paquistaní

El gran aliado del presidente Zardari es acribillado por uno de sus guardaespaldas

PAU MIRANDA

El gobernador del Punjab se dirigía ayer por la tarde a su coche tras comer con un amigo cuando un miembro de su propia guardia personal de élite se acercó a él y le disparó hasta 25 veces con su arma automática. Las balas acabaron de inmediato con este destacado miembro del ala liberal del gobernante Partido del Pueblo (PPP) y amigo personal del presidente, Asif Ali Zardari, viudo de la también asesinada Benazir Bhutto.

El país se encontraba pendiente de las reuniones y declaraciones de los partidos políticos respecto a la crisis que sufre el Gobierno cuando llegó la noticia: Salman Tasir, gobernador de la más importante de las cuatro provincias del país, acababa de ser atacado en KohsarMarket, un pequeño centro comercial en pleno centro de Islamabad al que suelen acudir la colonia extranjera y la clase alta de la capital.

Tasir lideraba el ala modernizadora del PPP, que trata de conservar el poder

La perplejidad fue absoluta y las calles de la capital casi se vaciaron. Incluso en un país como Pakistán acostumbrado a la violencia, este asesinato es algo diferente, un paso más allá en la violencia sectaria y política que amenaza con desintegrarlo. En un momento de incertidumbre, con el futuro del Gobierno federal en el aire, este es el asesinato político más relevante en el país desde el magnicidio de Benazir Bhutto,hace tres años.

Mumtaz Hussein Qadri, de 29 años, era miembro del cuerpo de élite de la policía del Punjab y tras cometer el asesinato levantó los brazos y se entregó a los otros policías que integraban la escolta. Se le veía tranquilo y, según uno de los inspectores que estuvieron con él tras ser arrestado, los test psicológicos demostraron que era absolutamente consciente de lo que hacía. "Estoy contento de haberlo matado, había blasfemado contra el islam y estoy seguro de que Alá me ayudará", afirmó con toda tranquilidad.

Ayer mismo fueron detenidos 16 policías más, lo cual indica que el asesino no actuó en solitario. En cualquier caso, hay pocas dudas de que el extremismo religioso está detrás de este crimen.

Tasir era gobernador del Punjab desde 2008, incluso antes de que su partido llegara al Gobierno federal de Pakistán, y el año anterior había ocupado la cartera de Industria en el Gobierno. Empresario de éxito en el sector de las telecomunicaciones y amigo cercano del presidente, representaba el ala modernizadora del partido y, en cierta forma, también al alma liberal de todo el país, la que se opone a que los grupos religiosos sigan marcando la agenda política y social.

Era el único político contrario a la ley que pena con la muerte la blasfemia

Su figura había saltado a las primeras páginas cuando el pasado noviembre fue el político más relevante, casi el único, que se opuso a la ejecución de Aasia Bibi, una cristiana víctima del abuso de la legislación contra la blasfemia en Pakistán. Tasir no sólo criticó el caso de Aasia sino que condenó esas leyes y propuso su derogación. Desde ese momento pasó a ser objetivo prioritario de las diatribas sectarias de los grupos religiosos e incluso de algunos partidos mayoritarios.

Ayer noche todos los canales de televisión debatían sobre el significado de este asesinato y, a pesar de que el tema de la blasfemia estaba sobre la mesa, muchos analistas coin-cidían en que este atentado va más allá de un problema con las minorías. Según el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Mehdi Hasan, "es un aviso para los sectores liberales del país, para que estén callados".

Muchos miembros de esos sectores tienen claro que el enconado debate sobre las leyes de la blasfemia transformado en una ola de violencia que ayer se cobró la vida de Tasir va mucho más allá de la represión de las minorías religiosas. Lo que está verdaderamente en juego es qué identidad debe tener el país en su conjunto y qué papel debe tener en él la religión musulmana.

Este asesinato representa un duro golpe para el PPP en un momento en el que se encuentra inmerso en negociaciones con todo el espectro político para salvar su Gobierno, que ha perdido la mayoría parlamentaria tras la retirada del partido MuttahidaQaumi, que anunció este fin de semana que pasaba a la oposición.

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