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Rifaat al Asad Un tribunal de París dicta esta semana el veredicto en el juicio contra Rifaat al Asad

Después de una investigación de siete años, Rifaat al Asad será juzgado para determinar si su enorme fortuna es ilegal. El octogenario hermano del anterior presidente Hafez al Asad y tío del actual presidente Bashar al Asad sostiene que los cientos de millones de dólares que ha acumulado durante décadas fueron obtenidos legalmente. La oposición siria espera que los magistrados le endosen una sentencia ejemplar.

Rifaat Al-Assad, tío de Bachar Al-Assad.
Rifaat Al-Assad. /REUTERS

Eugenio García Gascón

Un tribunal francés dictará esta semana el veredicto en el juicio por corrupción que se desarrolla en París contra Rifaat al Asad, hermano del difunto presidente Hafez al Asad y tío del actual presidente sirio, Bashar al Asad. El juicio ha despertado una gran expectación y no carece de conexiones internacionales.

Rifaat al Asad fue expulsado de Siria por su hermano en 1984 y desde entonces ha residido en varios países europeos, incluido España, concretamente en la Costa del Sol. En España posee importantes riquezas que recientemente fueron intervenidas por el estado a petición del tribunal que lo juzga.

Tras una formación en la Universidad de Damasco y en Moscú, Rifaat dirigió una de las unidades de élite del ejército hasta que una noche de 1984 sacó los tanques a las calles de la capital para dar un golpe de timón que fue sofocado por su hermano Hafez sin necesidad de llegar a las armas. El entorno del partido gobernante Baaz dio entonces al entonces presidente un ultimátum para que se librara de Rifaat.

Antes de abandonar el país, Rifaat aparentemente fue a la sede del Banco Central, en la plaza de los Siete Mares de Damasco, y se apropió de cientos millones de dólares en efectivo. Luego se marchó al extranjero. Esta es la versión más conocida y aceptada, pero Rifaat la niega tajantemente y asegura que su fortuna personal tiene orígenes limpios.

En el bombardeo de Hama murieron entre 5.000 y 30.000 personas

Su acción más conocida fue el aplastamiento de la sublevación en la ciudad de Hama, en el centro de Siria, en 1982. La sublevación islamista liderada por los Hermanos Musulmanes había comenzado a extenderse a otras ciudades cuando Rifaat ordenó a la aviación que arrasara los céntricos barrios de Hama donde se habían hecho fuertes los rebeldes.

En el bombardeo murieron entre 5.000 y 30.000 personas, según los historiadores. Un documento interno de la época recientemente publicado indica que las autoridades de Damasco contabilizaron unas 2.000 muertes. Rifaat, que niega ser el responsable de la matanza, estaba considerado como el elemento más proestadounidense del gobierno baazista.

Lo que está en juego en París es la fortuna que amasó. Él sostiene que su origen no estuvo en la sede del Banco Central sirio sino en su amistad con el anterior rey saudí Abdallá (2005-2015), con quien mantuvo una larga amistad que se remonta a cuando Abdallá era todavía príncipe y una de las esposas de cada uno de ellos eran parientes.

Los abogados de Rifaat, de 82 años, presentaron ante el tribunal documentación que probaría que Abdallá le regaló decenas de millones de dólares que le sirvieron de trampolín para incrementar la fortuna durante las décadas del exilio. Aseguran que la fiscalía francesa, después de una investigación de siete años, no ha podido demostrar que cogiera el dinero del Banco Central por la sencilla razón de que nunca lo hizo, y por lo tanto no existen pruebas que lo incriminen.

Los abogados de Rifaat aseguran que la fiscalía francesa no tiene pruebas de que cogiera el dinero del Banco Central

Rifaat, que desde hace años reside en París, no estuvo presente en las sesiones del juicio celebradas en diciembre último debido a su mala salud. En el mismo juicio se defiende de otras acusaciones, como la de dar empleo a trabajadores indocumentados, lavado de dinero y evasión de impuestos.

Rifaat también alegó que la investigación que se inició en 2013, dos años después de iniciada la guerra civil, se produjo como consecuencia de rivales políticos de la oposición siria que se oponían a que Rifaat desarrollase un papel en el proceso político para poner fin al conflicto, un proceso en el que él aspiraba a jugar como protagonista en un hipotético gobierno de transición.

"Tengo una idea clara de por qué esa gente (opositora) está intentando desestabilizarme. Han fracasado en su intento de tomar el poder en Siria y temían por mi retorno al país", dijo Rifaat en sus declaraciones a los investigadores franceses.

Rifaat señaló que la investigación iniciada hace 7 años es un intento de desestabilizarle por parte de la oposición

Los enemigos políticos de Rifaat se alegraron cuando Francia introdujo en 2013 leyes para perseguir las fortunas acumuladas por plutócratas de todo el mundo que han buscado refugio en Francia y a los que se les ha acusado de utilizar este país como un paraíso para esconder fortunas obtenidas ilegalmente y eludir los impuestos en sus países de orígenes.

La fiscalía acusa a Rifaat de haber ocultado deliberadamente sus propiedades sirviéndose de empresas pantalla y de paraísos fiscales, una indicación de que su cuantiosa fortuna es "de naturaleza ilícita". Además, los fiscales sostienen que otra indicación de ello sería el hecho de que el sirio "no ha colaborado" con la investigación.

La fiscalía ha pedido al tribunal cuatro años de prisión, una multa de más de 10 millones de euros y la confiscación de sus propiedades, que incluyen un castillo, una granja y distintas residencias en París, todo ello valorado en casi 100 millones de euros. El valor de sus propiedades intervenidas en España se estima en más de 600 millones de euros.

La fiscalía pide cuatro años de prisión y una multa que supera los 10 millones de euros, entre otras medidas

Sus abogados han aportado documentación que confirmaría que Rifaat recibió decenas de millones de dólares del príncipe, y después rey Abdallá. Sostienen que el juicio ha sido "instrumentalizado políticamente" e insisten en que, aunque el juicio es en realidad debido al origen de su fortuna, en la práctica se está utilizando para cargarle acciones de las que no es responsable y que se remontan a antes de su salida de Siria en 1984.

Otro elemento que no ha pasado desapercibido es que Rifaat mantuvo un estrecho vínculo con el presidente François Mitterrand, quien en ocasiones usó a Rifaat para conducir las relaciones entre los servicios secretos franceses y los sirios antes de su expulsión de Siria. Algunos testigos de los servicios secretos franceses han confirmado esta circunstancia y reconocen el aprecio que Mitterrand sentía por Rifaat. De hecho, el presidente socialista francés condecoró a Rifaat con el máximo honor de la Legión de Honor.

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