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Sarkozy dice que el burka no es bienvenido en Francia

Es el primer presidente que habla ante el Congreso de Versalles desde Luis Napoleón en 1848

ANDRÉS PÉREZ

Nicolas Sarkozy ha entrado en el debate sobre la prohibición del burka, el hiyab y el niqab, vestimentas tradicionales musulmanas para mujeres. El presidente francés afirmó "solemnemente" que el burka "no es bienvenido en el territorio de la República". "No es un signo religioso, sino de servidumbre", dijo durante un gran discurso ante más de 900 parlamentarios reunidos con toda la pompa en el Palacio de Versalles. La de ayer fue la primera vez que un mandatario habló en este foro solemne desde 1848, cuando lo hizo Luis Napoleón Bonaparte.

Pese a la condena de la polémica vestimenta islámica, Sarkozy se abstuvo de pronunciarse en favor de una prohibición. Francia dispone desde hace años de un arsenal legislativo que prohíbe la exhibición "ostentosa" de símbolos religiosos en los centros de enseñanza primaria y secundaria, y también impide que un funcionario público pueda lucirlos en puestos de atención al público.

No obstante, no hay ley alguna que pueda prohibir que un particular los lleve en la calle. La semana pasada, casi 60 parlamentarios liderados por el comunista André Gérin se pronunciaron a favor de una comisión de investigación sobre el burka en las calles. Los diputados adujeron que está creciendo de forma exponencial, algo que por ahora no se ha probado.

El presidente francés se limitó ayer a dar un espaldarazo a la iniciativa parlamentaria de Gérin, pero no añadió más. A un año de las elecciones regionales, el terreno es explosivo. En ciertas ciudades, la derecha está captando voto musulmán gracias a una política de alianzas locales con líderes tradicionalistas.

Entre los oropeles de los Borbones franceses que acabaron guillotinados, Sarkozy anunció también que mañana formará un nuevo Gobierno, cuya misión será "definir prioridades nacionales" y financiarlas con un nuevo "empréstito" de Estado, cuyo importe no especificó.

Sarkozy prometió que Francia va a cambiar de Gobierno para modificar su "modelo de crecimiento". Mediante la definición de nuevas "prioridades nacionales" en educación, investigación, formación profesional e industrial, financiadas por el préstamo del Estado, Sarkozy dice querer lanzar un "nuevo modelo social francés".

¿Y cuál es el contenido del "nuevo modelo" de Sarkozy? Según su discurso, se tratará de un "modelo de crecimiento interno", opuesto al del "capitalismo sin reglas". Una globalización en la que "cada país, produciendo más y consumiendo más, contribuye al bienestar de todos". Una "reconciliación entre las aspiraciones económicas y las aspiraciones humanas".

Los conocedores del Palacio del Elíseo vieron inmediatamente en esas palabras la pluma de Henri Guaino, el cerebro de los discursos de Sarkozy.

Especialmente guainista fue el desparpajo con el que Sarkozy aludió a las "prioridades nacionales" y consagró sólo una frase y media a Europa.

El presidente reiteró su teoría de que existe un déficit bueno y un déficit malo: el primero, el que proviene de su gestión y el segundo, el que heredó. Las palabras de Sarkozy dejan entrever una voltereta con triple salto mortal.

El presidente llegó al poder en junio de 2007 con un programa ultraliberal de desmantelamiento del modelo francés y de reducción del gasto social. Luego empezó a poner parches, concediendo ayudas clientelistas a los más afectados por la crisis para evitar un estallido social. Ahora pretende dar coherencia a ese conjunto de improvisaciones y de esa política estatal clientelista, que es una gran tradición de la derecha francesa.

1- Discurso sin debate
Sarkozy inauguró ayer en el Ala del Mediodía del Palacio de Versalles una nueva y polémica prerrogativa constitucional, que le permite hablar ante los diputados y senadores del Congreso de Versalles, pero sin debatir con ellos. Hace un año se cambió la ley que prohibía a los presidentes dirigirse a la Cámara.

2- Boicot de la izquierda
Los partidos de izquierda protestaron en bloque contra el acto. Comunistas, ecologistas y alterglobalistas se ausentaron. Los socialistas escucharon el discurso y luego se levantaron y se fueron sin quedarse al debate parlamentario posterior al que tampoco asistió el presidente.

3- "Discurso para nada"
La senadora socialista Cathérine Tasca dijo que el de Sarkozy fue un “discurso para nada con los parlamentarios como decorado”.

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