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Tráfico sexual El tráfico sexual se dispara en Estados Unidos con California a la cabeza

El estado dorado posee el mayor número de denuncias anuales por tráfico humano del país, y los menores y las mujeres son la principal “mercancía” que nutre el segundo crimen más lucrativo del mundo.

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Cartel publicitario de un local de prostitución el EEUU./ David Becker (AFP)

La última vez que Amy Irvin vio a su hija Zoey, la joven tenía el pelo largo, pelirrojo y llevaba vaqueros, un abrigo negro de invierno y un gorro para protegerse del frío de Cedar Rapids, una ciudad situada en el estado de Iowa. Aquel 24 de enero de 2019, la joven de 22 años le dijo a su tío que salía a comer con un amigo. Nunca regresó a casa.

Desde entonces, tampoco contesta los mensajes ni las llamadas de su madre, la cual está convencida de que su hija, que llevaba meses en tratamiento por drogadicción, se encuentra ahora en Los Ángeles y está siendo explotada con fines sexuales, el segundo crimen más lucrativo del mundo y cuyas cifras en California han aupado al estado dorado al primer puesto del ranking nacional.

"Estoy enfadada. A Zoey la (policía) la tachó de junkie y la dejaron olvidada a pesar de que sé que no se marchó por voluntad propia", explica Irvin en entrevista con Público. "La tristeza me está consumiendo el alma…que sea una junkie hace que sea aún más probable que la estén vendiendo. Usan su debilidad contra ella".

"Estoy enfadada. A Zoey la (policía) la tachó de 'junkie' y la dejaron olvidada a pesar de que sé que no se marchó por voluntad propia", explica Irvin

A principios de año, la policía de Cedar Rapids emitió una alerta por desaparición que no permaneció activa ni 24 horas, porque Zoey telefoneó al agente que supervisa su libertad condicional y le confirmó que se había marchado "por voluntad propia". Sin embargo, la madre sostiene que el amigo de Zoey, que posee antecedentes delictivos por posesión de drogas y robo de vehículo, la drogó y la secuestró.

Cuenta Irvin que semanas antes de la desaparición de Zoey, esta le había escrito una carta a mano a un amigo relatando que, a pesar de su historial de arrestos en varios estados y de su adicción a la heroína, estaba esforzándose por salir de las drogas -y quería hacerlo por su hija, a quien dio a luz cuando era una adolescente-.

"Escribió (la carta) a finales de diciembre y me rompe el corazón… Estaba recuperándose, contenta y confiaba en sí misma…La carta es una prueba de que no se marchó de forma voluntaria para alejarse de aquí y estar todo el día colocada”" denuncia Irvin.

Semanas antes de desaparecer, Zoey escribió esta carta a un amigo relatando su historial de arrestos en varios estados y la batalla cuesta arriba que estaba librando para superar su adicción a las drogas.

Desde aquel 24 de enero, Irvin vive pegada al teléfono y a las redes sociales, compartiendo fotografías de la joven en grupos de Facebook, movilizando a amigos que viven en California y buscando pistas que la lleven hasta su paradero. Con los indicios que ha recabado y que sitúan a Zoey en el área de Los Ángeles, ha logrado que el departamento de policía de la ciudad (LAPD en inglés) emita dos alertas de búsqueda (BOLO en inglés), porque hay sospechas de que la hipótesis de la madre sea correcta. Aún así, es un camino con pocas probabilidades de prosperar y con ninguna probabilidad de que, esa Zoey que se marchó sea la misma que regrese a casa.

Si no está desaparecida y es un adulto, no hay mucho que la policía pueda hacer”, explica Kate Transchel, catedrática de la Universidad Estatal de California en Chico. “La policía está en una situación muy difícil, especialmente con los adultos, porque si se hace una redada y le preguntan a las mujeres si las están obligando a mantener relaciones sexuales, ellas lo niegan. Incluso si las pillan manteniendo relaciones en el acto, van a decir que lo hacen voluntariamente”.

Zoey , de 22 años, nunca regresó a casa.

La experta, que lleva años investigando la trata humana en Estados Unidos y en el extranjero, ha comprobado esta realidad in situ. Cuenta que el 70% de las mujeres que trabajan en salones de masajes eróticos en el área de Chico son captadas y engañadas en China con la promesa de un trabajo. Al llegar aquí, les retiran el pasaporte, el teléfono, las golpean si desafían las órdenes del traficante y las obligan a prostituirse mientras las amenazan de muerte a ellas y a sus familias. “Los traficantes utilizan la coacción. Tienen acceso a los hermanos menores o a los padres de la víctima y pueden causarle un gran dolor emocional a esta si le hacen daño a un ser querido”, afirma.

Las tácticas utilizadas por los traficantes para embaucar, explotar y mantener a sus víctimas son variadas. Están los llamados “Romeos”, que inicialmente cortejan y seducen a sus víctimas con regalos caros, ropa, cenas, viajes o financiándoles los estudios. Cuando la presa se ha enamorado de este, la devolución de tanto lujo se paga con sexo forzado con él y con terceras personas -como hacía Jeffrey Epstein, el multimillonario empresario estadounidense que murió en extrañas circustancias en prisión-.

Otro estilo menos común es la encarnado por los “gorilas”, que recurren desde un principio a la intimidación, amenazas, violencia física y emocional para someter a sus víctimas, prostituirlas y mantenerlas a su lado.

"Hay traficantes que van a un bar, drogan a los estudiantes, se los llevan a otro sitio y los graban manteniendo relaciones sexuales cuando están inconscientes. Luego les enseñan el vídeo y les dicen que, si no trabajan para ellos, se lo enviarán a sus padres, lo colgarán en Facebook y lo difundirán públicamente", relata Transchel. “Pero también hay mujeres que están siendo explotadas sexualmente que a la vez reclutan a otras mujeres”.

Los expertos advierten que el tráfico sexual ha crecido a nivel nacional de manera exponencial debido al gran rendimiento económico que genera, superior al de otras industrias criminales como el narcotráfico. Un traficante sexual puede ganar entre 150.000 y 200.000 dólares anuales por niño y suele explotar a entre cuatro y seis menores.

La policía de Cedar Rapids (Iowa) emitió una alerta informando de la desaparición de Zoey tras la denuncia de su madre. La alerta permaneció activa menos de 24 horas.

Algunas ONG como 'Saved in America' no tienen recursos

“Cuando traficas con una persona, puedes venderla una y otra vez. En cambio, solo puedes vender droga una vez”, asegura a Público Joseph Travers, exdetective de la unidad de antinarcóticos de Los Ángeles y fundador de la ONG Saved in America. “Si quieres encontrar una red de tráfico sexual, busca una ruta de narcotráfico, porque en la actualidad el narcotraficante es también el traficante sexual”.

La organización de Travers, cuya sede se encuentra en la ciudad fronteriza de San Diego, ha logrado rescatar de las garras de los traficantes sexuales a 232 menores y a un adulto en distintos estados del país y en México desde el año 2014. La ONG prioriza el rescate de niños y adolescentes porque son los grupos más vulnerables, especialmente aquellos que viven en orfanatos, son vagabundos, indocumentados o padecen adicciones. De hecho, uno de cada siete menores que huye de casa acaba en las manos de un traficante en 24 horas.

Cuenta el exdetective que el nacimiento de Saved in America surgió para cubrir un vacío dentro de las fuerzas del orden. No hay ni suficientes medios humanos ni económicos para responder eficientemente a la magnitud del problema.

Solo en San Diego, la organización la integran 42 voluntarios, entre ellos hay policías, investigadores privados y miembros retirados de la principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos (los Navy SEALs). A nivel nacional cuentan con una reserva de 100 voluntarios, a quienes convocan cuando los operativos se realizan en otros estados.

Cada operativo de localización y rescate de víctimas en el sur de California se lleva a cabo en coordinación con los departamentos de policía local, y su coste asciende a 6.000 dólares, mientras que los operativos en otras regiones alcanzan los 12.000. Los voluntarios no se embolsan nada, solo la satisfacción de reunificar a los menores con sus familias.

Un esclavo sexual tiene una esperanza media de vida de siete años, y suele fallecer por violencia física, sobredosis o enfermedad

“Dar con los pequeños es muy difícil, y nuestro éxito se debe a la gran experiencia que acumulamos en distintas áreas”, asevera Travers. “De media, tardamos cinco días y medio en rescatar a un niño. Algunos casos nos llevan 24 horas y el más largo requiriró dos meses y medio”.

El trabajo de esta ONG y de la policía es una carrera contra el tiempo, porque un esclavo sexual tiene una esperanza media de vida de siete años, y suele fallecer por violencia física, una sobredosis o una enfermedad, generalmente de transmisión sexual. Y si logran rescatarlo antes incluso de que lo prostituyan, la probabilidad de que este regrese con sus captores, disminuye.

"Muchas de las chicas rescatadas, sobre todo las más jóvenes, regresan con sus respectivos traficantes porque sienten que es la única persona en la que pueden confiar", explica Transchel.

La era digital ha ayudado a traficantes y proxenetas

Según los expertos, la era digital también ha allanado el camino para los traficantes y proxenetas, que pueden vender y prostituir a mujeres y niños en la red como si fueran “mercancía” de forma instantánea. Páginas de anuncios clasificados como Backpage (desmantelada por las autoridades estadounidenses, y cuyo director ejecutivo se declaró culpable de lavado de dinero y de facilitar la prostitución), o páginas aún activas y con presencia también en España como Skip the Games, contienen descripciones de servicios sexuales y fotografías de sus víctimas para deleite de pederastas y consumidores de dichos servicios.

"El problema es que si desactivas una página web, aparecerá otra bajo otro nombre y con otro formato al día siguiente"

"El problema es que si desactivas una página web, aparecerá otra bajo otro nombre y con otro formato al día siguiente", explica Transchel. "Por supuesto que hay que acabar con estas páginas, pero es la manera menos efectiva. Hay que ir a por la persona que compra sexo y aprobar leyes que criminalicen esta compra, porque además de tratarse de un abuso de derechos humanos es un crimen económico regido por la oferta y la demanda", matiza la catedrática.

En Iowa, donde Irvin continúa protagonizando un angustioso maratón de obstáculos para localizar a su hija y traerla a casa, hace unos días recibió otro duro revés: Saved in America rechazó su caso porque Zoey es mayor de edad.

Ahora, el único recurso que le queda es que la policía angelina priorice la búsqueda. Para ello, Irvin debe obtener pruebas sólidas de que Zoey está retenida contra su voluntad, fotografías con claras señales de violencia física o vídeos que demuestren que a la joven la están administración drogas. Mientras tanto, el tiempo no se detiene ni para ella ni para las otras víctimas.