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Bajo el yugo de los desastres y el intervencionismo

El terremoto se ceba con Haití, uno de los países más pobres del mundo

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Al llegar a Puerto Príncipe en avión sorprende el repentino cambio de paisajes. Del verde intenso de los bosques tropicales de la República Dominicana, que ocupa la mitad oriental de la isla de La Española, se pasa al marrón desolador de las montañas desnudas de Haití.

La deforestación masiva del país más pobre de las Américas es una de las consecuencias más nefastas de la penuria económica. En septiembre de 2008, los huracanes Gustav, Ike y Hanna causaron una catástrofe humanitaria que acabó con más de 800 vidas y afectó a un millón de los nueve millones de habitantes del país. Las tormentas tropicales golpean con frecuencia a Haití donde las lluvias torrenciales causan más destrozos por culpa de las colinas deforestadas.

A los desastres naturales hay que añadir la crónica inestabilidad política que ha convertido el país en un estado fallido. En el índice de desarrollo humano de la ONU, Haití ocupa el puesto 149. Más de la mitad de la población tiene que sobrevivir con un dólar al día. El país necesita importar la mayor parte de los alimentos que consume. Por si fuera poco, el estado caribeño es uno de los cuatro países más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional.

La debilidad de las instituciones haitianas ha fomentado el nacimiento de un sinfín de bandas criminales, muchas vinculadas con el narcotráfico internacional, que son extremadamente brutales a menudo las víctimas de secuestros son descuartizadas.

EEUU apoyaba la dictadura sangrienta de los Duvalier 

Pero Haití tiene un pasado glorioso. Fue el segundo país americano que logró la independencia después de Estados Unidos. Bajo el mando del venerado líder Toussaint Louverture, una revuelta de esclavos acabó con el dominio colonial francés en 1804. Poco después empezaron los vaivenes políticos incluyendo la autoproclamación de un emperador que marcarían la inestabilidad que ha sufrido el país hasta el día de hoy.

El capítulo más oscuro fueron las casi tres décadas de la dictadura de François Duvalier (Papa Doc), a quien siguió en el poder su hijo Jean-Claude (Baby Doc). Entre 1957 y 1986 fueron asesinadas más de 30.000 personas.

La culpa de las turbulencias políticas no ha sido sólo de los haitianos. A lo largo del siglo XX, EEUU y Francia intervinieron en varias ocasiones en los asuntos del país para quitar o poner los gobernantes a su gusto. En el caso de los Duvalier, por ejemplo, Washington prefería apoyar un dictador sangriento como contrapeso a la Cuba comunista en la región.

Haití fue el primer país de América Latina que logró la independencia

En 1994, EEUU estuvo detrás de la expulsión del poder del presidente Jean-Bertrand Aristide, que había empezado un giro hacia la izquierda. Desde entonces, los cascos azules de Naciones Unidas deben garantizar la paz y seguridad en el país, una misión que dura hasta hoy. El cambio de gobernantes en los últimos años ha sido vertiginoso. El actual presidente, René Preval, un aliado del exiliado Aristide, llegó al poder en 2006.

La misión de la ONU, de unas 9.000 personas, tiene el objetivo de estabilizar Haití. La formación de policías es una de las tareas más importantes, en la que España ejerce una función importante. Pero la pobreza es el principal obstáculo. El paro afecta a un 60% de los jóvenes que, en muchas ocasiones, buscan una salida uniéndose a alguna de las bandas que azotan el país. Antes del terremoto devastador del martes, muchas paredes en Puerto Príncipe servían pa ra divulgar eslóganes oficiales. Uno rezaba: 'El trabajo es la base de la estabilidad de una nación'.