El activismo sénior: más libres para hacer la 'revolución'
Este movimiento redefine la vejez contra el edadismo, defiende los derechos de las personas mayores por las pensiones dignas y participa activamente en causas medioambientales, políticas y de diversidad.

Madrid--Actualizado a
De los yayoflautas que luchan por unas pensiones dignas, hasta el activismo sénior por la defensa de causas medioambientales, políticas y de diversidad. Cada vez el colectivo de los mayores es más activo en reivindicar derechos para ellos mismos y para todos en general. Reconocen, además, sentirse más libres para "hacer la revolución".
Manifestaciones de las Mareas Blancas, actos por el 7291 (los muertos abandonados en residencias por el Gobierno de Ayuso durante la covid), o movilizaciones sonoras por causas climáticas cuentan muy habitualmente con una alta participación de los sénior. Así, un activista medioambiental de Castilla y León, Ángel González, recuerda que "fuimos los primeros en partirnos la cara en los 80 contra las centrales nucleares, nadie tiene más autoridad que la gente de mi generación (78 años) para culpar a los gobiernos por no hacer nada contra el cambio climático".
Los estudios feministas aplicados a la gerontología social, así como la concepción de una vejez diversa y heterogénea permite comprender la doble discriminación que han sufrido las mujeres mayores (edad y género) al momento de involucrarse en el proceso de participación social y ayudan también a entender el activismo feminista en las mujeres de edad avanzada. No hay más que ver las manifestaciones del 8M.
Activistas mayores
Un buen ejemplo de activista veterano es Enrique del Olmo, el sociólogo y fundador y primer presidente de Más Democracia, miembro del Patronato de la Fundación Espacio Público y de la Fundación Andreu Nin. Muy participativo en temas de memoria histórica, en defensa de la sanidad pública y de democratizar los partidos y las instituciones, explica a Público que "el activismo sénior surge de una vida de compromiso, es una actitud y un compromiso ante el mundo y la sociedad y contra las desigualdades y las injusticias".
Enrique del Olmo: "El activismo sénior surge de una vida de compromiso ante las desigualdades"
A juicio de Del Olmo, "el activismo senior es sobre todo más selectivo y elige mejor donde poner su esfuerzo para lograr los mejores resultados en función del objetivo".
Es difícil encontrar en el territorio nacional alguien más comprometido con todas las causas justas que la activista, veterana arquitecta y vicepresidenta de la Fundación Espacio Público, Lourdes Lucía. Esta abuela progre afirma a nuestro medio que "no creo que sea más activista ahora que cuando era joven. Me tocó vivir los últimos años de la dictadura franquista y me movilicé por la democracia en la universidad. Fueron años duros, con mucha represión. Seguí luchando contra las injusticias sociales, económicas, políticas. Participé activamente en el 15M".
Recuerda además que, como mujer, no ha dejado de movilizarse "por conseguir nuestros derechos en una sociedad patriarcal (que lo sigue siendo). Hemos conseguido cosas y nuestros esfuerzos nos han costado pero queda mucho por hacer. Mientras pueda seguiré", afirma con contundencia.
Lourdes Lucía: "Como mujer no he dejado de movilizarme por nuestros derechos en una sociedad patriarcal"
De la dictadura al "nunca más"
Otra activista sénior es Mariqueta Vázquez, presidenta de la Asociación de Mujeres por un Envejecimiento Saludable (AMES), expolítica y representante activa en España y Europa de los mayores socialistas. Esta mujer octogenaria nos recuerda que "somos una generación que hemos vivido una dictadura, una transición y una democracia. Nadie nos regaló nada, nos lo ganamos a pulso, a costa en muchas ocasiones de enfrentarnos a nuestra propia familia y a la educación recibida de forma obligatoria (católica y falangista)". Así, afirma que "en todo momento tememos perder lo conseguido, estamos vigilantes y repitiendo nunca más".
Mariqueta Vázquez: "Nadie nos regaló nada, nos lo ganamos a pulso"
Vázquez asegura que "lo de trabajar por una sociedad más justa está en nuestro ideario, vivimos demasiadas injusticias, encima ahora vemos cómo se rompen las costuras de lo conseguido y estamos más alerta que nunca". Afirma con preocupación que "muchos derechos se están diluyendo y observamos que algunos de las nuevas generaciones no se están enterando cómo día a día se relaja la sociedad a la que le están robando el Estado del bienestar".


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