El tesoro mejor guardado de Antena 3: por qué 'La ruleta de la suerte' es la clave de su éxito diario
En septiembre sumó 77 meses consecutivos como líder absoluto de audiencia en su franja y no parece que vaya a perder la posición pronto: ¿qué tiene esta ruleta que a todos embelesa?

Zaragoza-
Si posees una cierta edad, existe un recuerdo compartido que es común: comer viendo Los Simpson (1989-actualidad) en Antena 3. Los mismos capítulos una y otra vez; hasta poder recitar de memoria cada diálogo, cada gag. Sin embargo, la familia favorita de Springfield desapareció de la parrilla de A3 hace ocho años ya. Es decir, aquello marcó una época hasta el punto de dejar una huella imborrable, pero como todo en esta vida, tuvo un final. Homer, Marge, Bart, Lisa y compañía pasaron a Neox y ya hay una generación de adultos para los que repetir ciertos chistes es cosa de viejos.
Podría pensarse que es el sino de los tiempos, que todo pasa y nada es eterno. Sin embargo, en la misma cadena, en la misma franja horaria, existe un programa que parece haber encontrado la fórmula del éxito eterno. La ruleta de la suerte ha cumplido este año 20 años de emisión ininterrumpida en Antena 3 y lo hace sin dar signos de agotamiento alguno. En septiembre firmó su 77º mes consecutivo siendo el líder absoluto de su franja horaria, y una vez pasado el ecuador de octubre nada parece indicar que no lo vuelva a repetir.
'La ruleta de la suerte', una anomalía en la tele española
Los datos de audiencia son simplemente alucinantes. La ruleta de la suerte cerró el noveno mes del año con una cuota de pantalla del 21,8%, nueve puntos porcentuales de la media de la cadena. Poca broma si, además, tenemos en cuenta que Antena 3 fue la televisión más vista en aquel periodo.
Estamos ante un fenómeno único porque, además, desde San Sebastián de los Reyes no han tenido miedo de matar a la gallina de los huevos de oro. Al contrario, la exprimen todo lo que pueden. Así, más allá de su clásico espacio de lunes a viernes de 13.45 a 15.00 horas, también se emite los fines de semana con La ruleta de la suerte noche, que también es líder de audiencia en el prime time de los sábados (17,8% de cuota de pantalla con más de 1.200.000 espectadores en septiembre). Pero, ¿qué tiene esta rueda que cuando gira nos quedamos completamente absortos mirándola?
Un programa de toda la vida
Hay cierta poética en este éxito arrollador si se tiene en cuenta que los orígenes de La ruleta de la suerte se retrotraen hasta los inicios de Antena 3. Concretamente, el concurso fue uno de los primeros programas propios que emitió la cadena cuando inició su andadura en 1990. Entonces se llamaba La ruleta de la fortuna, nombre por el que todavía lo conocen los espectadores más veteranos, y adaptaba el formato estadounidense Wheel of Fortune, que nació en 1975 y que todavía está en emisión. Es decir, España no es el único país fascinado con este concurso.
El camino de La ruleta de la suerte no ha sido sencillo, ojo. Pasó de Antena 3 a Telecinco en 1993 y, allí, duró en la parrilla hasta 1997, cuando fue retirado por desgaste. Entonces se vio como el producto de una televisión antigua, que no entendía las demandas del nuevo público. Sin embargo, en 2006, Antena 3 decidió rescatar el producto, le cambió el nombre para diferenciarse, puso a Jorge Fernández como presentador… y hasta hoy.
Por el camino, eso sí, ha cambiado ligeramente de horario. Cuando Los Simpson fueron retirados, pasó a ocupar su franja, lo que ayudó al concurso a aumentar el número de espectadores: a esa hora hay más personas frente al televisor. Es cierto que los últimos años han estado marcados por un ligero descenso en espectadores absolutos, pero compensado por un notable aumento de share. La explicación es sencilla: cada vez menos personas ven la televisión lineal. Eso sí, quienes la encienden eligen La ruleta.
El ejemplo máximo de 'comfort TV'
Los motivos por los que La ruleta de la suerte consigue conectar tan bien con la audiencia son muchos y variados. Pero, en esencia, es lo que podríamos definir como comfort TV. Esto es, aquellos programas que le son familiares al espectador y cuyo visionado apenas le requiere esfuerzo. Al contrario, son espacios que transmiten familiaridad y seguridad emocional. No es que no tenga su intríngulis, sin ir más lejos en saber por ejemplo qué participante será el ganador, pero los mecanismos están completamente asimilados por la audiencia.
Y con esto no solo nos referimos al formato del concurso, que también, sino a cuestiones muy básicas como el comportamiento del presentador, el tipo de bromas que hace, su química con la copresentadora Laura Moure, los momentos en los que entra a tocar la banda, los cánticos futboleros de los espectadores… Todo ello suena conocido y rutinario. A llegar a casa, preparar la comida y, que en la tele esté puesta La ruleta de la suerte. Haciéndole caso o no; siguiendo los paneles e intentando adivinarlos o como acompañamiento como si fuese ruido blanco. La ruleta ofrece predecibilidad en un mundo caótico. Un asidero al que agarrarse, que además contrasta profundamente con la mayoría de la oferta televisiva, marcada por la convulsa actualidad política y social.
Así lo afirma, por ejemplo, el estudio llevado a cabo por los investigadores Cristel Antonia Russell y Sidney J. Levy, considerado referencia sobre por qué los seres humanos decidimos, de forma voluntaria y consciente, volver a consumir una y otra vez exactamente los mismos productos culturales. Su conclusión es que no se trata tanto de pasividad, sino de un ejercicio de autorregulación. Una elección activa que busca lo que los autores denominan eficiencia hedónica, y que elimina la posibilidad de la decepción al echarse en brazos de lo ya conocido.
Un concurso para toda la familia
Más allá de aspectos psicológicos, cabe reseñar que La ruleta de la suerte está muy bien pensado como formato televisivo y hay que ponerlo en valor. Normalmente, a nivel de industria, los concursos se suelen baremar según dos parámetros: incidencia de la suerte y dificultad para ganar. No existe una fórmula mágica o única para llegar al éxito aunque, por norma general, cuanto más fácil es ganar, más suele entrar en juego el azar.
En ese sentido, La ruleta se presenta habitualmente como el caso paradigmático del concurso accesible a todo el mundo. Sus paneles son sencillos y no requieren de un gran bagaje cultural para resolverlos, lo que hace que todo el mundo desde casa pueda participar para intentar adivinarlos antes que los concursantes. O dicho de otra manera, el aliciente no es tanto ver cuánto saben quienes están en el plató, como por ejemplo sí puede ocurrir con Saber y ganar (1997-actualidad), sino más bien en poder jugar desde casa. A cambio, la célebre ruleta es la encargada de poner tensión, pues no solo determina la cuantía del premio, sino también los turnos de juego.
Una fórmula eterna, pero modernizada
Una cosa que suele llamar la atención es la alta interactividad que existe con el público del plató, o la presencia de una banda musical de acompañamiento. Algo que se explica si se echa un vistazo a las primeras versiones del concurso. Entonces, cuando la rueda giraba, se producían unos silencios que son impensables en la televisión actual. No es el único cambio que ha tenido el programa en sus 36 años de existencia en nuestro país.
Otra modificación evidente, y fruto del paso del tiempo, es el papel de la azafata, ahora ascendida a copresentadora. Aunque el concurso, desde sus inicios, contó con presentadoras femeninas, siendo Mayra Gómez Kemp la primera de todas, el rol de descubrir las letras del papel siempre quedó relegado a mujeres tipo modelo de pasarela a las que no se les daba ni voz ni voto. Eran, prácticamente, un elemento decorativo más. Sin embargo, ya en 2006, cuando el programa regresó a antena, Paloma López lo hizo como copresentadora. Poco a poco fue ganando protagonismo en sus interacciones con Jorge Fernández y, en resumidas cuentas, se le dejó mostrar una personalidad propia.
Actualmente, el papel está en manos de Laura Moure. Sin embargo, cuando esta dejó recientemente el programa debido a su baja por maternidad, La ruleta de la suerte decidió derribar una tabú más e incorporó para el puesto junto al panel a Brian Pérez, el primer hombre en desarrollar dicha tarea. Se da la circunstancia que, previamente, Brian había sido concursante y, durante su participación, comentó que su sueño siempre había sido descubrir las letras del panel. De hecho, le dejaron hacerlo en lo que, entonces, pareció un mero momento divertido. Sin embargo, terminó siendo un casting completamente inesperado.



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