Público
Público

Loita, las mujeres que plantaron cara a la violencia obstétrica y "revolucionaron" los paritorios en Galicia

Este colectivo ha recorrido todos los hospitales de la región para hacer cumplir demandas históricas de madres y niños. 

Miembros del colectivo Loita delante del Hospital Provincial de Pontevedra.
Miembros del colectivo Loita delante del Hospital Provincial de Pontevedra. P.N

Era marzo de 2023 cuando Ruth Abonjo, de 35 años y embarazada de cuatro meses, escuchó por primera vez que tendría que dar a luz sola en el hospital público de Pontevedra. Era un parto de gemelos y según le indicó su matrona, los protocolos no permitían que nadie ingresara con ella a quirófano. Estaba muy asustada hasta que se cruzó en su camino Tamara Campos, una madre aguerrida que le prometió que lograría que su pareja pudiera estar con ella el día en que nacieran sus hijos.

Después de varias reclamaciones y reuniones con el gerente del hospital, consiguieron que el 18 de julio de ese año se realizara la primera cesárea acompañada de aquel centro pontevedrés. Su lucha sentó un precedente: el pasado septiembre se permitió por primera vez un procedimiento similar en el Hospital Clínico Universitario de Santiago y en noviembre, en el Universitario de Ourense. Este fue uno de los primeros hitos del grupo Loita (lucha en gallego), que en aquel momento estaba naciendo pero que ya se ha consolidado como referente en la lucha contra la violencia obstétrica.

En apenas diez meses, este colectivo, formado por una veintena de mujeres, ha recorrido todos los hospitales de Galicia para hacer cumplir demandas históricas de madres y niños. Su mayor logro se concretó en febrero, cuando el Parlamento autonómico aprobó elaborar una guía para garantizar el acompañamiento en las cesáreas y el "piel con piel" -poner al recién nacido en el pecho de la madre- de forma precoz e ininterrumpida.

Abonjo: "Si nos quejamos, se puede. No estamos pidiendo caprichos"

"Es un orgullo ver que esto no se ha quedado solo en mí, que sigue para adelante y que todas las madres y bebés se van a poder beneficiar", celebró Abonjo. "Si nos quejamos, se puede. No estamos pidiendo caprichos", dijo a Público. La guía servirá para que todos los hospitales gallegos actualicen sus protocolos de atención al parto y entrará en vigor durante este año, explicó Campos. "Estamos muy felices, esto lo hemos conseguido después de meses incordiando, pero ha dado sus frutos (...) Llevamos muchos años calladas y eso se acabó", añadió.

Una avalancha de testimonios

La batalla de Tamara Campos, educadora infantil, comenzó poco después de tener a su tercer hijo, que necesitaba terapia de "atención temprana" por un problema de plagiocefalia. En muchos centros no permiten que los menores estén acompañados por sus padres en este tipo de tratamientos, una "injusticia" que la llevó a querer mejorar la situación de niños y madres en los hospitales, explicó a Público.

En pocos meses recogieron cientos de testimonios de "situaciones horribles" durante los partos

A Tamara y Ruth se unieron una veintena de madres que se autoorganizaron hasta conformar la plataforma más potente de la comunidad autónoma y la segunda de España después de El Parto es Nuestro, que opera a escala nacional. En pocos meses les llegaron cientos de testimonios de mujeres que habían pasado por "situaciones horribles" durante sus partos, detalló. Desde tactos vaginales no consentidos hasta dar a luz atada de brazos pasando por la repudiada maniobra de Kristeller -una práctica contraindicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que consiste en empujar la barriga de la madre para hacer salir al bebé-.

"Muchas mujeres son obligadas a parir solas y no ven a sus bebés hasta varias horas después. A menudo no les dan explicaciones y algunas llegan a pensar hasta que sus hijos han muerto", dijo. "La violencia obstétrica está a la orden del día", agregó.

Revolución en los paritorios de Galicia

Lamarca: "Hasta que no nos organicemos nosotras nadie va saber lo que está pasando"

Desde que se constituyeron han trabajado incansablemente para canalizar todas las denuncias que reciben. A través de grupos de WhatsApp, divididas por áreas sanitarias de Galicia, aglutinan todas las quejas y luego las transmiten a los centros de salud. En pocos meses lograron reunirse con gerentes o sanitarios de todos los hospitales de la comunidad, decenas de alcaldes y hasta la Consellería de Sanidad.

"No vamos a parar hasta que esto termine", aseveró Nadia Lamarca, otra integrante del grupo. "Se tiene que empezar a hacer en el resto de España. Hasta que no nos organicemos nosotras nadie va saber lo que está pasando", señaló. Ahora buscan garantizar y controlar que la nueva guía se cumpla; que se respeten los deseos de la madre y las necesidades del bebé en los nacimientos; la promoción de las asesoras de lactancia en todos los hospitales, y poner fin a prácticas médicas innecesarias y contraindicadas.

La violencia obstétrica en España

Desde la asociación El parto es Nuestro, clave desde hace dos décadas en el reconocimiento de la violencia obstétrica en España, explicaron a Público que el acompañamiento en las cesáreas que busca garantizar la guía aprobada en el Parlamento gallego todavía es "un sueño" en muchos hospitales. En 2007, esta plataforma logró algo similar a escala nacional cuando impulsó la aprobación de la "Estrategia de Atención al Parto Normal", una directriz del Ministerio de Sanidad que busca una atención al parto de manera respetada siguiendo las recomendaciones de la OMS.

Teresa Escudero, socia del grupo y pediatra, explicó a Público que esta estrategia, que involucró a profesionales, asociaciones, sociedades científicas y expertas, todavía no se cumple en muchos centros puesto que su aplicación depende de la jefatura del área de ginecología de cada hospital. De momento, señaló, "nunca se ha conseguido aprobar ninguna regulación específica que sea de obligatorio cumplimiento porque todavía hay resistencia por parte del personal".

En España, entre un 38% y un 67% de las mujeres recibe maltrato por violencia obstétrica

Las únicas leyes que atañen a los derechos de madres y bebés en el parto son la "Ley de Autonomía del Paciente" y la "Carta Europea sobre los Derechos de los Niños Hospitalizados". Hay un "problema grave de negacionismo", añadió Escudero. La mayoría de colegios de ginecólogos en España ni siquiera reconoce el término de "violencia obstétrica", por ahora solo la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología (SCOG), lamentó. "Es muy triste que desde el estamento médico se siga negando algo así. A nosotros nos llega gente muy herida por el trato que recibieron en sus partos".

Aunque los estudios son escasos y no hay consenso, publicaciones de revistas científicas extranjeras señalan que, en España, entre un 38% y un 67% de las mujeres recibe maltrato por violencia obstétrica. La tasa de partos por cesárea fue del 25% de media en la última década, según datos del INE, una cifra que se encuentra muy por encima del valor de referencia de la OMS, 15%. "Estos datos nos están indicando que algo no va bien, que tenemos que cambiar las cosas y en eso la labor de organizaciones como Loita está siendo crucial".

¿Te ha resultado interesante esta noticia?