Opinión
A las amiguitas nazis de la Sección Femenina no les gustaba ir a misa

Por Andrea Momoitio
Periodista y escritora
-Actualizado a
Las cosas como son: las mujeres de la Sección Femenina estaban muy bien organizadas. Cada una, a lo suyo. Y todas, a lo mismo: recuperar la grandeza de España, asistir a sus hombres, hacer cosas de falangistas, escuelas de economía doméstica, cátedras itinerantes, agrupaciones de coros y danzas, talleres de artesanía, bibliotecas, organizar viajes y saraos. La Regiduría del Servicio Exterior, que fue creada en el seno de la Sección Femenina durante la guerra, se encargaba, por ejemplo, de organizar "viajes de estudios" para conocer a "camaradas" de otros países. Sus favoritos: Alemania e Italia. Pues claro.
Esta Regiduría preparaba los viajes de la "Jefe Nacional" a los "países amigos" y organizaba visitas de otras organizaciones similares a España. Pilar Primo de Rivera marchó en varias ocasiones de excursión a la Alemania nazi. En uno de esos viajes, de hecho, mantuvo un encuentro con Hitler. Según declara en sus memorias, solo se vieron en esa ocasión. Franco le había encargado que le entregara una espada de Toledo y así lo hizo, diligente y bien mandada, ella. El Führer le regaló un florero con flores rojas y amarillas y un retrato suyo en un marco de planta.
A partir de aquel encuentro hubo quien planteó la posibilidad de que Pilar Primo de Rivera se casara con él: "De ahí es de donde debió nacer el rumor de que me iba a casar con Hitler", escribió en sus memorias. Al parecer, la idea fue del periodista falangista Ernesto Giménez Caballero, que pensó que aquel matrimonio podría promover la unidad de Europa: "Se lo comunicó indirectamente al mismo Hitler a través de Edith Faupe (la mujer de Wilhelm Faupe, militar y diplomático alemán) y Magda Goebbels (la mujer del Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels), y también al Caudillo y a mi tío Antón para que me lo comunicara. Pero lo cierto es que yo no me enteré jamás de semejante proyecto, ni hubiera consentido en ello, entre otras cosas, porque nunca me sentí depositaria de tan importante misión y, además, porque mi vida privada es solo mía". En sus memorias, además, asegura que algunos conceptos religiosos y políticos del régimen nazi no iban con ella.
Eso sí, le gustaba relacionarse con mujeres de la Liga Nacionalsocialista de Mujeres (Nationalsozialistische Frauenschaft o NSF) o de la Liga de Muchachas Alemanas (en alemán, Bund Deutscher Mädel). La Liga Nacionalsocialista de Mujeres era la organización nazi para mujeres adultas y era un brazo del Partido Nazi. La Liga de Muchachas Alemanas, que tenía como objetivo el adoctrinamiento de niñas y adolescentes, pertenecía a las Juventudes Hitlerianas. La Sección Femenina también pensó en las más jóvenes. Dentro de la estructura de la Falange, la organización de Pilar Primo de Rivera contó también con una rama juvenil: las Flechas. El objetivo era adoctrinar a criaturas, entre los 7 y los 14 años, en la ideología del régimen.
Desde luego, tenían cositas en común. En un texto que publicaron en la revista de la organización falangista, tras una de las visitas de la jefa a Alemania, alababan el servicio maternal de las organizaciones nazis que, como la de ellas, organizaban cursillos de puericultura para instruir "a las futuras madres sobre los deberes sagrados que tiene en la familia y en la educación de los hijos". Las mujeres, "la fuerza unificadora del hogar", eran las encargadas también en la Alemania nazi de impartir y recibir clases de folclore en los que se infundía "alegría del vivir". Una alegría que después tendrían que llevar "a sus respectivas casas, destruyendo con ello tal o cual nube de pesimismo o de desaliento, que, si bien es lógico y forzoso que surja de vez en cuando, no debe nunca enturbiar la vida familiar". Ellas, optimistas.
Las alemanas, claro, también estuvieron de visita en España en varias ocasiones: "Han venido a conocer nuestra labor", anunciaba la Sección Femenina en los medios de comunicación del régimen. En octubre de 1938, por ejemplo, hicieron un viaje por los territorios del Estado español que ya estaban en manos del franquismo. La delegación alemana llegó a Salamanca, donde fueron recibidas por Pilar Primo de Rivera y su equipo más cercano. En el mismo aeródromo las estaban esperando también un grupo de Flechas, las niñas y adolescentes de la Sección Femenina, que cantaron los himnos de ambos países.
La gran protagonista de aquella visita fue Jutta Rüdiger, la Reichsreferentin, portavoz de la Liga de Muchachas Alemanas entre 1937 y 1945. Toni Morant i Ariño, en su tesis, cuenta que el programa inicial, elaborado por Sección Femenina, preveía la posibilidad de asistir a una "misa (voluntaria)" —así, entre paréntesis— . Parecían así prever "cierta conciencia por parte española de diferencias con las alemanas en el plano religioso". Además, asegura que "ninguna de las fuentes sobre el recorrido seguido (ni las revistas de las organizaciones femeninas, ni las memorias de [Jutta] Rüdiger) mencionan la asistencia a tal misa; en cambio, según ABC, Rüdiger 'visitó' la catedral de Burgos". A las amiguitas nazis de la Sección Femenina no les gustaba ir a misa, así que me gusta imaginarme a Jutta Rüdiger esperando fuera a que acabara el circo. Eso que hace mucha gente en los entierros, vaya.
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