Opinión
Aplausos a Mazón, desprecio a las víctimas

Por Toni Mejías
Periodista
Toñi García es una vecina de mi pueblo, Benetússer. El 29 de octubre de 2024 perdió a su marido y a su hija de 24 años en la riada causada por la DANA y magnificada por la negligencia de las autoridades valencianas. Desde aquel día reconoce sufrir pesadillas y pensar continuamente en su hija a oscuras, llena de barrio, con frío y ahogándose. Esa imagen le acompañará siempre y siente que la única manera de encontrar un poco de paz es haciendo justicia. Por ello ha decidido ser una de las caras visibles de las asociaciones que se han unido para exigir responsabilidades. El pasado jueves habló en la comisión del Senado y fue la única víctima que consiguió que PP y VOX aplaudieran su intervención. Pero no lo hicieron por empatía, sino porque ella se lo rogó y hubiera sido ya demasiado deleznable, incluso para ellos, no responder a su súplica.
Porque la historia más reciente nos ha demostrado que las únicas víctimas que le importan a la derecha son las que puede manipular y lograr que engrosen sus filas y listas electorales. Las demás, las que señalan sus costuras, son vilipendiadas y ponen toda la maquinaria del fango contra ellas. Porque no es solo el desprecio de los senadores y diputados populares y de VOX, también necesitan un electorado cómplice que respalden sus barrabasadas y escupan sobre la memoria de los muertos. Solo hay que ver algún vídeo de Toñi en las redes sociales de los medios derechistas. En los comentarios se le acusa de sociata, se culpa a su marido y a su hija de su muerte, se dice que no le salen las lágrimas en sus declaraciones. Prácticamente se le llama actriz al servicio del Perro Sánchez. No solo pierdes a tu familia y quedas dañada de por vida, sino que tienes que soportar los improperios de una caterva de adultos disfuncionales que solo responden a la rabia de sus líderes.
No es nada nuevo. Llevan haciendo lo mismo con las víctimas que no le han besado los pies a su paso desde hace décadas. A Pilar Manjón, que perdió a su hijo en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, le insultaron durante años por no comprar el relato que quiso vender el PP y el diario El Mundo. Las víctimas del metro de València sufrieron el ninguneo del gobierno valenciano popular y de su televisión autonómica durante mucho tiempo, hasta que un programa de Jordi Évole le recordó a la sociedad valenciana que había culpables que no habían pagado por ello. Lo mismo con el Alvia o el Yak-42. Incluso sus víctimas fetiche, las de ETA, son repudiadas si no les compra el relato de que la banda terrorista está más viva que nunca y que sus integrantes son parte del Gobierno español. Hasta les dicen qué tienen hacer con su dolor y juegan con sus muertos sin permiso y sin vergüenza alguna.
Por ello hay que respaldar a víctimas como Toñi o tantas otras que no quieren tragarse los bulos y las acusaciones de la derecha política y mediática. Que ponen la cara y el cuerpo, todavía magullados, por hacer justicia y para que sus familiares puedan descansar en paz y orgullosos de ellas. Víctimas que, los mismos que han aplaudido (y siguen haciéndolo) a Carlos Mazón, le han negado el aplauso y el reconocimiento como víctimas de la negligencia y la dejadez. El discurso del expresidente valenciano, que tanto pareció aquel de Rubiales para anunciar su no dimisión, fue su penúltimo insulto a los damnificados por su inoperancia. Y quienes lo aplauden y lo respaldan, siguen escupiendo día a día sobre la tumba de los y las fallecidas.
Sabemos que para el PP y VOX hay víctimas de primera y de segunda categoría. Si les aplaudes, puedes tener una vida placentera, siendo diputado o senador de segunda fila, sin que te molesten, y con un sueldo Nescafé para siempre (no hace falta que mencione ejemplos). En cambio, si les exiges responsabilidades, te harán la vida imposible y pondrán la maquinaria del odio en tu contra hasta que te agotes y te apartes.
Por la memoria de las víctimas, por quienes han decidido poner su vida en el frente por hacer justicia y contra el odio de quienes solo ven intereses económicos y políticos en todo, no les dejemos solas. Ni en las urnas ni en las calles. Una vez más, ni olvido ni perdón.
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