Opinión
Tu cara me sauna: el PP apunta a lo LGTBIQ+ antes de gobernar
Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
-Actualizado a
"Si a media noche por la carretera que te conté, detrás de la gasolinera donde llené, te hacen un guiño unas bombillas azules, rojas y amarillas...". Joaquín Sabina se despide estos meses de los escenarios con la gira Hola y adiós que culminará en diciembre en Madrid. Hace más de un cuarto de siglo, en 1999, escribía su Canción para la Magdalena, un poético homenaje a los prostíbulos, a las putas y a los puteros que, seguramente, no agrada a las feministas abolicionistas del PSOE ni tampoco a la nueva cúpula dirigente del PP si hacemos caso de las palabras de su flamante líder Alberto Núñez Feijóo en el pleno del Congreso del pasado miércoles: "El abominable negocio de la prostitución".
No es lo mismo escuchar la ronca y varonil voz de Sabina cantar cómo "hasta el hijo de un dios una vez que la vio se fue con ella y nunca le cobró, la Magdalena" a cuando lo hacía María Jiménez. La cantante sevillana fallecida hace casi dos años eligió esta bíblica metáfora sobre la prostitución para interpretarla en su álbum Donde más duele de 2002, en el que seleccionó temas del ubetense para versionarlos. Desde luego, no es lo mismo esta letra cantada por Sabina que por la dueña del himno feminista Se acabó, evidenciando, una vez más, que los debates en el feminismo y en otras muchas cuestiones son poliédricos y no existe una única razón.
Dejemos la discusión sobre la prostitución a los feminismos. Durante los próximos meses escucharemos voces abolicionistas confrontar con regulacionistas al calor de la ley que el PSOE promete llevar al Congreso sobre el tema tras los audios hechos públicos de conversaciones entre Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García que referenciaban, con un machismo rampante, a distintas prostitutas. Será curioso ver qué vota el PP sobre esta materia en el Congreso y conocer cuál será su posicionamiento político sobre la prostitución y los burdeles, esos locales donde tanto se ejercita la doble moral.
Hablemos de saunas, ya que el PP se ha empeñado esta semana en hablar de ellas, en una turbia comparación entre burdeles y estos espacios de la comunidad LGTBIQ+ de encuentro y ocio. El PP, ya desde antes de entrar a gobernar, apunta al colectivo LGTBIQ+ como hizo en épocas pasadas en procesión con los obispos. En su zafia estrategia de vincular a Pedro Sánchez con la prostitución a través de los negocios de su suegro fallecido, no les importa criminalizar, estigmatizar y poner en el centro del debate a una comunidad que ve cómo los delitos de odio contra ella crecen cada año en el Estado español.
"Tu cara me sauna", bromean dos jóvenes que se encuentran en una discoteca gay de Barcelona, y ríen. Los ojos enrojecidos por la noche y el cloro de la piscina delatan a una pareja de chicos que recorren céntricas calles de Madrid de la mano, un domingo a primera hora de la mañana. Las saunas gays son hoy lugares de cruising y de divertimento, un espacio más en el enorme abanico de ofertas que ofrece la noche de una gran ciudad. Madrid, Barcelona, Londres, París, Ciudad de México, Berlín, Ámsterdam, Nueva York... Son símbolos nocturnos urbanos en los que el sexo se practica con una libertad no permitida en otros lugares. También una puerta abierta para salir un rato del armario del que no todos han salido.
Sin embargo, las saunas en otros momentos fueron escondite (en muchos casos todavía lo son hoy, como decimos), un espacio al margen de la represión social en tiempos oscuros (pasados, presentes o, por qué no, futuros). Rincones donde la(s) norma(s) se queda(n) en la puerta. Por eso, las saunas y los locales de ambiente son de los primeros espacios que se cierran cuando la reacción llega al poder. Así ha ocurrido en los últimos años en la Rusia de Vladimir Putin, en Moscú o San Petersburgo. Así sucedió en el Berlín del periodo de entreguerras con locales como Eldorado, cabarets que fueron emblema de arte y libertad, inmortalizados por pintores y escritores, vieron cómo el carmín de labios bigotudos desaparecía al mismo tiempo que se plantaban estandartes nazis en las avenidas.
Hoy, el PP, en su estrategia del todo vale para hacer caer al Gobierno de Sánchez, pone en el punto de mira las saunas y los locales de ocio LGTBIQ+. Una decisión que, en pleno auge de la extrema derecha, puede resultar peligrosa para un colectivo vulnerable en un momento en el que los ultras campan con cada vez más tranquilidad por las calles de las ciudades. Las saunas ya son espacios de represión policial. Tal y como ha ido Público informando durante estos últimos meses, las redadas a personas LGTBIQ+ en el centro de Madrid son constantes, según denuncian distintas versiones de personas afectadas, ante el pasotismo del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska. Si un ministro abiertamente gay y de un gobierno progresista no frena supuestos comportamientos atroces de policías (humillaciones, cacheos arbitrarios, insultos... según denuncian) contra este colectivo vulnerable, qué no ocurrirá cuando gobierne la derecha y la ultraderecha.
Mientras esperamos que los periodistas que relacionan las saunas con la práctica de la prostitución presenten pruebas sobre ello, cabe recordar que el tomar la parte por el todo no es más que una estrategia de criminalización y estigmatización muy antigua. Si en alguna sauna se hubiera practicado la prostitución, no es motivo de señalamiento general a todos estos espacios en un momento en el que los delitos de odio contra las personas LGTBIQ+ están en aumento. Sobre todo, cuando la prostitución se ejerce también en parques, polígonos industriales, clubs de carreteras, lujosos hoteles de cinco estrellas... sin que estos espacios sean señalados con vehemencia alguna por la dirigencia del PP.
El vínculo sauna-burdel es una discriminación más al colectivo LGTBIQ+. Otra más. Pero lo más peligroso es que venga de una oposición política, la del PP, que aspira a gobernar asumiendo estrategias, motivos y tonos de la ultraderecha trumpista. Cabe recordar que fueron las redadas y el ataque a locales LGTBIQ+ por parte de la policía, la cual seguía las consignas del poder político neoyorkino, el motivo del inicio de las revueltas del Stonewall Inn que en 1969 dieron lugar al Orgullo LGTBIQ+ que hasta hoy se celebra en todos los continentes. Ya llega la derecha apuntando al colectivo LGTBIQ+ y a sus símbolos. Ya llega la imposición de una moral que nada tiene que ver con la ética. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
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