Opinión
Carlos Mazón aprende italiano
Por Israel Merino
Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.
Impresiona escuchar a los raperos del sur de Italia, ver la serie Gomorra o leer el libro de Roberto Saviano de igual título porque al otro lado del Mediterráneo, en las costas cristalinas de Nápoles y Sicilia, el gobierno de terror, pistolas y heroína que lleva imperando demasiadas décadas se sustenta bajo una sola norma inquebrantable: la omertá.
Omertá es ver, oír y callar; omertá es no delatar jamás al de arriba; omertá es un palabrejo italiano que se traduce literalmente como silencio; omertá es estarse calladito y proteger al jefe, pero no precisamente gratis: la omertá cuesta dinero, campió, y si quieres cultivarla debes salivarte los deditos y repartir el dinero entre tus súbditos y mercenarios, que hace ya demasiados años que el Tío Gratis murió.
El Mediterráneo es ancho y baña no solo Sicilia y Nápoles, sino también Valencia. Allí, Carlos Mazón se ha descargado la versión demo de Duolingo y ha aprendido en pocas lecciones lo que significa la palabra omertá: según cuenta el compañero Sergi Pitarch en elDiario, el todavía presidente valenciano ha tomado la iniciativa y ha decidido premiar a quienes estuvieron cerca de él durante la maldita tarde de octubre en la que una dana arrebató doscientas vidas frente al mar: derrama oro hacia abajo si no quieres que te escupan para arriba.
Según explica Pitarch, mientras una jueza en Catarroja investiga qué se hizo y qué no aquella tarde – la omisión es un pecado no solo en la Biblia, sino también en el Código Penal –, la comisaria adscrita a la Generalitat Valenciana ha propuesto para la Medalla Blanca al mérito policial a Pilar Bojo, la persona encargada de custodiar las grabaciones del CECOPI que certifican la hora de entrada y salida de Mazón del centro de emergencias; además, han decidido premiar también, porque en el PP de Valencia son muy de la izquierda de los cuidados, a los policías que sirvieron como escoltas de Mazón mientras el susodicho se inflaba a lo que fuera en El Ventorro – para ellos irá la Cruz Dorada, el distintivo regional más alto –. Porque ellos – o su silencio – lo valen.
Como vemos, el señor presidente de Valencia se ha empapado de las más loadas técnicas de alineación de intereses, digámoslo así para torear la querella, y se ha asegurado de que sus amigos importantes se conviertan también en sus amigos más queridos, aunque, también os digo, creo que me sorprende más ver a un pájaro volando que al más infame de los presidentes regionales haciendo las más pueriles y dudosas acciones: ¿qué mierda de moralidad vas a pedirle a un tipo que se cebaba en un restaurante de lujo mientras en su ciudad se ahogaban doscientos seres humanos?
Pese a que Mazón ha aprendido bastante rápido cómo funciona la omertá, creo que ni Pilar Bojo ni los escoltas policiales han comprendido bien cómo va esta ley imperativa del silencio: la omertá no es solo estarse calladito, sino también poner el cuerpo cuando toca; la lealtad se jura con una grapa en la boca, pero se demuestra con un disparo en la barriga si así se salva la vida del jefe. Y, permitidme que dude, me cuesta creer que se atrevan a ir hasta el final cuando las cosas se pongan de verdad jodidas: yo no confiaría mis ojos a ningún cuervo ni aunque lo haya criado desde chiquitito.
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