Opinión
Cerebros fuera, duodenos dentro
Por David Torres
Escritor
Como la obesidad, como la celulitis, el extranjero es un concepto relativo. Para Esteban González Pons el extranjero empieza en Ceuta, para Artur Mas en Zaragoza y para mi vecino del bastón apenas baja a la calle y se tropieza con un chino. “No estoy gordo, estoy cerca” dice un amigo mío al que ya es más fácil saltarlo que rodearlo. Hace poco fue al médico y le dijo que padecía anorexia: “Doctor, es que me miro desnudo en el espejo y me veo gordo”. El médico le recetó unas gafas pero él decidió apuntarse a Nuevas Generaciones.
Este optimismo geográfico ha animado a Esteban González Pons a establecer una ampliación de fronteras que bien podría rebasar Berlín y llegar fácilmente a Oslo. Alemania no es que esté lejos: está gorda. González Pons se mira en el espejo y se ve alemán, aunque la corbata y el traje engañan mucho. Si se mirase en pelotas, lo mismo se veía tunecino, por el exceso de rayos UVA. Los malditos rayos UVA están diezmando a la cúpula dirigente del PP: primero Carromero, luego Miguel Ángel Rodríguez y ahora Esteban González Pons, aunque Carromero y Rodríguez prefieren tomarse los rayos UVA exprimidos. Es la diferencia entre ponerse morao y ponerse moreno.
El caso es que la prosperidad de la gestión mariana no conoce fronteras, ni nacionales ni mentales, y está tocando ya en las puertas de Berlín. Como en los tiempos gloriosos de Carlos I de España y V de Alemania, Mariano I de Compostela ha ideado una compleja carambola genealógica para que los descendientes de Alfredo Landa vayan haciéndose poco a poco con el control de las tierras teutónicas a pura fuerza de braguetazo. De momento, ellos se quedan con los mejores cerebros y nosotros nos quedamos con la prima de riesgo.
Lo de quedarse sin cerebros no es mayor problema porque desde hace ya tiempo a España la gobiernan con el culo, y, desde que Mariano se ha sentado al volante, también sin culo, sin manos y sin pies. España es un coche teledirigido desde Bruselas y Mariano lo tiene tan asumido que hasta comparece a través del mando a distancia. Por otra parte, que el cerebro es un órgano sobrevalorado los sabios dirigentes del PP lo demuestran día a día de pensamiento, palabra, obra y omisión. En España cuanto más cerebro tengas, más lejos te tendrás que marchar, pero recuerda que en el extranjero siempre estarás como en casa (si en tu casa hablan alemán en la intimidad). Y si eres un botarate sin un dedo de frente, sin estudios y sin ganas de trabajar, tú tranquilo, que siempre podrás apuntarte en algún partido político y empezar a prosperar. En Nuevas Generaciones el cerebro no es más que un lastre evolutivo que ha sido deglutido por el duodeno.
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