Opinión
Una cesta de Navidad con peces para Ayuso

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
En sus buenos tiempos, la presidenta de la Comunidad de Madrid podía llamar “Hijo de puta” a Pedro Sánchez en el Congreso y transformarlo en un “Me gusta la fruta” de enorme éxito entre sus electores y su corte de pelotas. Entre estos, se encontraba entonces el recién nombrado líder del PP, Alberto Núñez Feijóo gracias a su capitaneo en 2022 de la decapitación en directo de Pablo Casado, condenado a la muerte política, precisamente, por denunciar públicamente los enriquecimientos familiares de Isabel Díaz Ayuso a costa de la gestión autonómica, o sea, a costa de su dinero y el de esta plumilla.
El expresidente de la Xunta de Galicia es especialista en llevarse por delante a quien trata de comerle el terreno, también en su propio partido, aunque eso le suponga enormes contradicciones en el discurso y el juego al límite con su propia dignidad como líder político, pero saben bien en el PP -o deberían- que el fin (el poder) justifica los medios de Feijóo, los que sean y a costa de lo que sea. La estrategia de Isabel Díaz Ayuso autoerigiéndose en látigo de Pedro Sánchez por encima de Feijóo y -no digamos- por encima de la gestión pública de su Comunidad, aunque esto supusiera contradecir y/o criticar a la dirección del PP (en su acercamiento a Junts, por ejemplo), tarde o temprano iba a derrapar, aunque al principio de su liderazgo nacional viéramos a un Feijóo acogotado y complaciente ante el descaro insolente de quien buscaba ejercer de facto -de momento- de lideresa de la oposición al Gobierno PSOE-Sumar.
Las encuestas dan una mayoría abrumadora a una coalición PP-Vox y certifican una y otra vez que el PP no podría gobernar España en solitario, por lo que Feijóo -una vez descartada la moción de censura con los de Carles Puigdemont- ha optado por asumir esta alianza con la ultraderecha, legitimarla con los gobiernos autonómicos, incluido el moderado andaluz de Juan Manuel Moreno, y naturalizarla como una opción democrática más.
Con el tiempo, la liberación del PP que ha supuesto la apropiación de los mensajes antidemocráticos de Vox se ha convertido en la fortaleza interna de un Feijóo de la que Casado carecía y que puede dejar tocada a Ayuso de cara a los comicios de 2027. El PP -incluido un sector del madrileño que no entiende lo burdo de la estrategia de la compra y venta del ático de lujo por parte de Planifica Madrid- se revuelve contra la presidenta sin disimulo, con críticas en los medios afines y financiados por la propia Ayuso, y la guinda envenenada de una entrevista de Feijóo el pasado fin de semana en Europa Press que no deja lugar a dudas y sí un mensaje directo a Ayuso: "Es evidente que Patrimonio de la Comunidad de Madrid tendrá que explicar por qué compró un local que no se puede destinar a oficina con el interés de que se ubicase allí una oficina". El presidente del PP, además, informó sin despeinarse que él ya había sido informado el pasado mes de abril y por el propio Ejecutivo madrileño de que se iban a hacer obras en el despacho de Presidencia y se estaban buscando ubicaciones temporales, algo que Ayuso negó conocer "por activa, por pasiva y por perifrástica", parafraseando a Cuca Gamarra, que también ha quedado en evidencia con las palabras de Feijóo.
Más allá de lo extraño, un decir, que resulta que el líder nacional de un partido sea informado meses antes en una reunión con un Gobierno autonómico de su cuerda de que se va a reformar el despacho del presidente o presidenta (¿Alguien imagina a Salvador Illa, por ejemplo, dando cuenta a Sánchez de tal cosa en una reunión "informal", como calificó Feijóo a su encuentro con Ayuso y su equipo más cercano?), el aviso de Feijóo a la lideresa es meridiano, pero a ésta solo se le ha ocurrido otra de sus geniales muestras de elevado intelecto para desviar la atención: "No se puede estirar más el chicle; [el ático] está en venta... Chao, 'pescao'". Lamentablemente para Ayuso, no obstante, Feijóo se ha hecho mayor y ya no parece que sea él quien vaya a entregar bonitas cestas de fruta a militantes del partido en la cena de Navidad del PP de Madrid. Al líder del PP no le interesa en absoluto perder el poder de esta Comunidad, admiten en el partido con espanto, pero un pacto de Ayuso con Vox, por ejemplo, si ella se dejara la mayoría absoluta con la crisis del ático -y la del viaje a México, y la de Alberto Quirón, y... - no le iría nada mal para legitimar su propia estrategia nacional con Vox caminito a La Moncloa y, entregada Andalucía a la extrema derecha, quitarse de encima al resto de moscas cojoneras. Veremos.

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